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jueves 20 de julio de 2017

Drogas y sexo: los peligros del "Chemsex"

El "chemsex", una práctica que vincula sexo y consumo de drogas cada vez más potentes se expande por toda Europa entre la comunidad gay.

"A veces me digo, Dios mío, ¿con cuánta gente me acosté este fin de semana?", reconoce James Wharton, un treintañero inglés.

El "chemsex", una práctica que vincula sexo y consumo de drogas cada vez más potentes se expande por toda Europa entre la comunidad gay.

El chemsex procede de los términos en inglés "chemicals" (drogas químicas) y "sex" (sexo) y el objetivo es desinhibirse, aumentar la resistencia y el placer.

Por contra, comporta riesgos como adicción, sobredosis y un aumento del riesgo de contraer el virus del sida, sobre cuya investigación se celebra una conferencia en París del 23 al 26 de julio.

"Han aumentado los avisos sanitarios en torno a este fenómeno por parte de los servicios de cuidados de enfermedades infecciosas o de tratamiento de las adicciones", explica a la AFP Maitena Milhet.

Esta socióloga colabora con TREND, el dispositivo de observación del Observatorio Francés de Drogas y Toxicómanos (OFDT) y que acaba de publicar un estudio sobre el tema. Asociar sexo y drogas, entre dos o en grupo, no es nada nuevo.

La novedad es el uso de sustancias sintéticas adquiridas por internet, como metanfetaminas, GBL/GHB o catinonas (el principio activo del kaht, una planta que provoca euforia). Y la práctica se ve favorecida por las aplicaciones de encuentros como Grindr o Scruff.

"Con los smartphones se puede hacer todo desde el sofá: pedir la droga y encontrar a los compañeros sexuales", recuerda Fred Bladou, de la asociación francesa Aides, que estableció un número de emergencia sobre el chemsex.
Fuente: Associated Press

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