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domingo 20 de marzo de 2016

Después de 88 años, un presidente de EE.UU. vuelve a visitar Cuba

La última vez que un presidente de Estados Unidos visitó Cuba -en el lejano 1928- recibió una bienvenida apoteósica, y su delegación bebió ron cubano como si fuera el día del juicio final.

La última vez que un presidente de Estados Unidos visitó Cuba -en el lejano 1928- recibió una bienvenida apoteósica, y su delegación bebió ron cubano como si fuera el día del juicio final.

¿Piensa que eso no volverá a ocurrir cuando el presidente Barack Obama aterrice el domingo? Mejor no haga esa apuesta.

Han pasado nueve décadas, una Guerra Fría y muchos tragos amargos después del olvidado viaje de Calvin Coolidge a La Habana, pero la atmósfera que rodea la visita de Obama tiene ciertas similitudes.

Obama, como Coolidge, es un presidente que trata de dejar su marca personal en política exterior durante su último año de mandato.

En su caso, busca poner fin al enfrentamiento entre Washington y La Habana comunista, que se remonta a 1959 cuando Fidel Castro expulsó del poder a Fulgencio Batista, un cercano aliado de Estados Unidos.

Cuando Coolidge, conocido en la historia de la Casa Blanca como "el silencioso Cal" llegó a La Habana, también cumplía una misión de paz: amortiguar la ira regional por la ocupación militar de Nicaragua y Haití así como el dominio de las bananeras estadounidenses.

Coolidge llegó abordo del acorazado USS Texas, buque insignia de un convoy que incluyó un crucero y tres destructores. Fotos publicadas en ese momento por la revista cubana Bohemia, muestran a los cubanos en el paseo marítimo y en la calles, recibiendo al mandatario.

"Las multitudes eran tremendas y entusiastas", relató Beverly Smith Jr, reportero de un periódico que cubrió el viaje.

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