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lunes 09 de mayo de 2016

Demandó a sus padres por negarle un tratamiento que habría mejorado su salud

Mariah Walton tiene 20 años y necesita un trasplante de corazón y de pulmón. Esta joven reside en Idaho (Estados Unidos).

Mariah Walton tiene 20 años y necesita un trasplante de corazón y de pulmón. Esta joven residente en Idaho (Estados Unidos), nació con un defecto congénito, un problema que se soluciona con una operación compleja, pero que tiene un porcentaje de éxito muy elevado, pero a la que sus padres se negaron que se sometiera. Y por esa razón, Mariah ha decidido denunciarlos.

¿Y que lleva a unos padres a negar a su hija la salud? En el caso de los Walton, la fe ciega en Dios. La familia, tremendamente religiosa, pensó que rezando todos los días el corazón de Mariah mejoraría, sin necesidad de que tomara ninguna medicina o pasara por quirófano.

Pero las plegarías no han servido para nada. Mariah no ha hecho más que empeorar, y a su problema cardiaco ahora hay que sumarle una insuficiencia respiratoria severa y un fallo pulmonar que hace necesario que sea transplantada de urgencia.

Mariah ya no es una niña y puede decidir por sí misma cuál es el tratamiento que mejor le conviene. Y por eso ha decidido dejar a un lado la religión, confiar en la medicina… y también en la justicia. Porque ha anunciado que va a demandar a sus progenitores por negarle el tratamiento que le habría hecho la vida mucho más fácil.

Pero en Idaho la ley no está de su lado. El sistema legal protege las decisiones como las que tomaron en su día sus padres, y los ampara basándose en la libertad religiosa y en la Primera Enmienda, que prohíbe la creación de cualquier ley con respecto al establecimiento oficial de una religión, o que impida la práctica libre de la misma, o que reduzca la libertad de expresión, o que vulnere la libertad de prensa, o que interfiera con el derecho de reunión pacífica o que prohíba el solicitar una compensación por agravios gubernamentales.

Los abogados de Mariah defienden que la Primera Enmienda no tiene validez si su aplicación causa la muerte de un niño. Para ellos, es como si una religión permitiera el sacrificio de niños y por ellos ese hecho tuviera que ser aceptado en Estados Unidos como algo normal. Mariah confía en que finalmente los jueces le den la razón, sobe todo para evitar así que otros niños tengan que pasar lo mismo que ella:“Creo que es el momento de procesarlos”, asegura en declaraciones recogidas por La Sexta.

Fuente: WTB


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