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miércoles 24 de agosto de 2016

Apoyo masivo a dos mujeres multadas por usar burkini y velos en las playas de Francia

Las redes sociales apoyaron masivamente hoy a dos mujeres musulmanas que fueron multadas y obligadas a sacarse parte de su traje de baño, conocido como burkini, en dos playas francesas

Las redes sociales apoyaron masivamente hoy a dos mujeres musulmanas que fueron multadas y obligadas a sacarse parte de su traje de baño, conocido como burkini, en las playas francesas de Niza y Cannes, dos ciudades que hace una semana vetaron esta prenda y abrieron la polémica.

Las imágenes de la policía francesa -con armas, gas pimienta y esposas- en el Paseo de los Ingleses, en Niza, pidiéndole a una mujer que se saque parte de su burkini tras sancionarla con una multa, dieron la vuelta al mundo y causaron repudio en buena parte de la opinión pública internacional.
Según los testigos, al menos cuatro agentes de Niza, la última ciudad en adherirse al veto, rodearon ayer a la mujer que estaba descansando en la orilla y le pidieron que se quite el burkini, citó la agencia de noticias EFE.

En la primera imagen se ve a la mujer con un pañuelo turquesa y blanco que le cubría el pelo y una túnica del mismo color de manga larga, mientras que en la siguiente foto se la ve quitándose la túnica bajo la mirada atenta de los policías.

También ayer en Cannes, unos agentes multaron a Siam, una mujer de 34 años que llevaba hiyab -el velo que cubre la cabeza y el pecho- y que hoy declaró a la cadena BFM TV que va a iniciar acciones legales.

"Estaba sentada en una playa con mi familia con un pañuelo clásico en mi cabeza. No tenía ninguna intención de meterme en el agua. No llevaba burkini, ni burka, no iba desnuda. Creo que mi vestimenta era correcta", dijo Siam, en declaraciones citadas por Europa Press.

Una testigo de la escena, Mathilde Cousin, agregó: "Lo más triste es que la gente le gritaba '¡Volvé a casa!' algunos aplaudían a la policía, mientras su hija estaba llorando".

Sin embargo, en las redes sociales la respuesta fue otra, y hoy hubo un aluvión de reacciones mostrando su indignación, dado que el velo como tal no está vetado en los espacios públicos franceses.

"Llegamos incluso a desvestir a mujeres en la playa. Son el hazmerreír del mundo", decía un comentario en Twitter de la militante Sihame Assbague, retuiteado al menos 11.000 veces.

Niza y Cannes forman parte de la quincena de municipios de la Costa Azul que desde principios de mes vetaron el uso de esta malla en sus playas públicas porque, según argumentan, "manifiesta de forma ostentosa una pertenencia religiosa, cuando Francia y los lugares de culto religioso son actualmente el objetivo de ataques terroristas".

En Niza, un tribunal falló el lunes pasado a favor de la prohibición en Villeneuve-Loubet para evitar alteraciones del orden público. Sin embargo, mañana el Consejo de Estado, máxima instancia administrativa del país, examinará la legalidad de los decretos municipales por la que al menos 16 mujeres ya fueron multadas desde esta semana.

El caso fue presentado por la Liga de los Derechos Humanos (LDH) para suspender la ley de emergencia aprobada por el pueblo de Villeneuve-Loubet, que se extiende hasta el 15 de septiembre bajo el principio de laicismo y de "respetar las nomas de higiene y seguridad de la natación".

El Consejo de Estado debe tomar su decisión dentro de las 48 horas, y de ese modo asegurar un marco legal tan esperado para el resto de las ciudades en todo el país.

Por su parte, desde el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), pidieron hoy una reunión con el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, para abordar la cuestión, sobre la que el Ejecutivo ha rechazado de momento lanzar una legislación específica.

El gobierno francés apuesta, en cambio, por el cumplimiento de la ley en vigor contra el uso del burka, que cubre todo el rostro, y el niqab, que solo deja ver los ojos, en centros educativos.
Pero, el primero ministro francés, Manuel Valls, apoyó los vetos contra el burkini y, aunque descartó una legislación nacional, consideró a esta prenda musulmana como "la traducción de un proyecto político fundado en la esclavitud de la mujer".

La polémica saltó a principios de agosto cuando se conoció la propuesta de la ONG Smile 13 de reservar un parque acuático cercano a Marsella exclusivamente para mujeres, a las que se les pedía acudir con esa prenda o bien cubiertas.

La oleada de reacciones en contra de la iniciativa llevó a la alcaldía de Pennes Mirabeu y a los gerentes del parque a anular el evento en un intento por calmar los ánimos. Pero durante este mes también hubo violentas reacciones en las playas de Córcega, donde se enfrentaron personas a favor y en contra del burkini en refriegas que terminaron con heridos y detenidos.

El burkini fue ideado por la australiana de origen libanés Aheda Zanetti, que fabricó el primero en 2004. Cuando el burkini se masificó, las críticas venían desde los propios musulmanes, contó Zanetti en una entrevista.

"No deben usar nuestra vestimenta con fines políticos. La ideé para que podamos integrarnos más fácilmente en Australia. El cuerpo de las musulmanas siempre es politizado, esté cubierta o no", contó la diseñadora que hizo la ropa deportiva para el equipo de fútbol femenino de Afganistán y para las corredoras olímpicas de Bahréin.

Como contracara de la polémica ya instalada en Bélgica, Italia y Alemania, las ventas del burkini aumentaron "entre el 30 y el 40%. En Alemania tuvimos que reemplazar al distribuidor asociado para poder cumplir con los crecientes pedidos online", dijo la empresaria.
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