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lunes 28 de marzo de 2016

Al rescate de las ruinas de Palmira tras el paso del EI

Tras la expulsión del grupo Estado Islámico (EI) de la ciudad antigua de Palmira, los arqueólogos deben evaluar los daños provocados por los yihadistas. Tardarán 5 años en restaurar los monumentos.

Tras la expulsión del grupo Estado Islámico (EI) de la ciudad antigua de Palmira un año después de su ocupación, los arqueólogos deben evaluar los daños provocados por los yihadistas en sus históricas ruinas, clasificadas como patrimonio mundial de la Unesco.

Un día después de reconquistar por completo esta estratégica ciudad en el centro del país, el gobierno de Bashar al Asad quiere que los expertos determinen el grado de destrucción de la parte antigua, aunque un periodista de la AFP pudo constatar que buena parte de la ciudad antigua sigue intacta.

Por el contrario, la parte residencial, donde antes de la guerra residían unas 70.000 personas, se encuentra desierta y fuertemente degradada, según el corresponsal.

Los soldados sirios, las milicias progubernamentales y los combatientes rusos caminaban con sobrecogimiento entre las ruinas el domingo. "Estábamos tan asustados ante la idea de entrar a la ciudadela y ver que todo estaba completamente destruido", dijo a la AFP un soldado del régimen sirio que prefirió no dar su nombre.

Tras hacerse con el control total de Palmira en mayo de 2015, el grupo Estado Islámico, levantó una ola global de indignación al anunciar su intención de destruir los monumentos de la ciudad antigua. Los yihadistas dinamitaron dos de los más bellos templos de Palmira, Bel y Baalshamin, y derruyeron varias torres funerarias de la ciudadela, antes de convertir en polvo el célebre Arco del Triunfo.

Asimismo, el EI utilizó el antiguo teatro de Palmira como lugar público de ejecuciones, empezando por el hombre que había dirigido durante medio siglo el servicio de Antigüedades de la célebre ciudad, Jaled al Asaad, de 82 años.

El responsable nacional de antigüedades dijo que monumentos y objetos de incalculable valor habían sobrevivido a la campaña de destrucción emprendida por el EI.

"Esperábamos lo peor. Pero, en general, se encuentra en buenas condiciones", explicaba desde Damasco Maamun Abdulkarim a la AFP. "Podríamos haberla perdido. La alegría que siento es indescriptible", añadió, confiando en que Palmira "volverá a ser como antes".
Pérdida para la ciencia
El historiador especializado en el mundo antiguo Maurice Sartre teme que el inventario del sitio revele destrucciones irreversibles.

"Todas las tumbas que no exploramos y que ahora han sido totalmente saqueadas son una pérdida para la ciencia, para siempre", lamentÓ el experto en conversación con la AFP.

Aunque "no hay que olvidar que solo se ha excavado un 15 o 20% de Palmira, así que allí hay todavía muchísimo por descubrir", recordó.

Conocida como "la perla del desierto", Palmira tiene más de 2.000 años de antigüedad y entre sus famosas ruinas se contaban 1.000 columnas, numerosas estatuas y una magnífica necrópolis de medio millar de tumbas.

La ciudad, situada al norte de Damasco, solía atraer cada año a unos 150.000 turistas de todo el mundo, antes de que la guerra devastase también el sector turístico en Siria y, en general, la economía del país.

La toma de Palmira supone una victoria estratégica y simbólica, una de las más importante del régimen frente al EI desde que en septiembre Rusia interviniera en la guerra en defensa de su aliado Bashar al Asad.

Tras recuperar esta ciudad, el ejército sirio ha anunciado que la empleará como base para otras operaciones contra los yihadistas, incluyendo la reconquista de sus bastiones de Raqa y Deir Ezor, más al este.

Fuente: AFP vía Noticias Argentinas

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