mundo - Francisco Francisco
miércoles 02 de marzo de 2016

Acusaron a un cardenal de conocer y no denunciar casos de pedofilia

Es autraliano. Debido a problemas del corazón, el cardenal comenzó a testificar desde un hotel de Roma.

El cardenal australiano George Pell, encargado de las finanzas del Vaticano, "sabía o tenía que saber y no denunció" los crímenes de pedofilia cometidos por religiosos en Australia en las década del '70 y '80.


Así lo denunció una decena de víctimas y familiares de los abusos cometidos por sacerdotes australianos que viajaron a Roma para asistir al interrogatorio por videoconferencia al que fue sometido el purpurado por la Comisión Real de Australia, entidad gubernamental que investiga la pederastia en instituciones australianas.

Debido a problemas del corazón, el cardenal, que fue sacerdote y luego arzobispo de Melbourne entre 1960 y 1990, comenzó a testificar desde un hotel de Roma.

Gracias a una suscripción, veinte víctimas y familiares viajaron a Italia con el objetivo de asistir a su audición, ya que lo acusan de haber encubierto por décadas la pedofilia en su iglesia.

Para Stephen Woods, de 54 años, violado como sus dos hermanos en una escuela religiosa de Ballarat, ciudad natal del arzobispo Pell, cerca de Melbourne, el momento es sumamente amargo.

"Es muy triste que el cardenal Pell evite mostrar el lado más vergonzoso de su Iglesia y no piense primero en las víctimas", lamentó.

"El hecho de que gaste cantidades de dinero para abogados demuestra que trata de proteger" a sí mismo y a la Iglesia, sostiene.

"¿Que en qué medida estaba involucrado? No lo sé. Pero sabemos que él tenía acceso a la información, porque estaba estrechamente vinculado a la escuela donde ocurrió. Tenía que saber. Tenía que cuestionarse", lamenta, si bien reconoce que en esa época, el futuro cardenal, "no tenía mucho poder".

Anthony y Chrissie Foster también viajaron a Roma para exigir al purpurado que cuente toda la verdad. Dos de sus tres hijas fueron violadas por un sacerdote de la escuela. Una de ellas se suicidó, la otra ahora se encuentra internada en un centro especializado.

"Vi al cardenal Pell hace dos años, prometió que iba a ayudar a cambiar el sistema. Esperaba que cumpliera sus promesas, pero no lo ha hecho", lamenta Anthony.

Para las víctimas, con el testimonio del purpurado, se ofrece "la prueba evidente de que encubrió el escándalo" y sobre todo que "no actuó cuando tenía que hacerlo".

En 2013 la Iglesia católica de Australia admitió haber ocultado durante décadas los abusos sexuales a menores de edad cometidos por miembros de la congregación eclesiástica y confirmó la existencia de 620 casos de abusos sexuales contra menores, incluidos niños de 7 y 8 años, cometidos por sacerdotes desde la década de 1930.

Pell, de 74 años, estrecho colaborador de Francisco e integrante del grupo que asesora al papa en la reforma de la Iglesia, fue recibido el lunes por el pontífice, quien según él le ofreció su "total respaldo".

El purpurado reconoció el domingo tras su primera audición que la Iglesia católica "ha cometido enormes errores" al haber permitido que sacerdotes violaran y acosaran sexualmente a miles de niños durante siglos.

"No estoy aquí para defender lo indefendible. La Iglesia ha cometido enormes errores y trabaja para remediarlos", afirmó.

La audición de Pell ocurre en un momento delicado para el pontificado de Francisco, después de que un miembro de la Comisión para la Protección de Menores, creada por el papa argentino, el británico Peters Saunders, víctima a su vez de abusos, protestara por no poder intervenir en casos concretos.

La controvertida reacción de la institución ante un fenómeno tan devastante, que desprestigió los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI y considerada demasiado tímida por las asociaciones de víctimas, ha sido contada en el filme "Spotlight" de Tom McCarthy sobre los abusos sexuales a menores en la iglesia de Boston (EEUU), ganador el domingo del Oscar a la mejor película.
Fuente:

Más Leídas