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lunes 15 de agosto de 2016

A 10 años de la muerte del dictador paraguayo Alfredo Stroessner

Su dictadura fue una de los más duras de América Latina. Desde 1954 hasta 1989 hubo entre 1.000 y 2.000 desapariciones y asesinatos por cuestiones políticas.

El décimo aniversario de la muerte de Alfredo Stroessner, que se cumplió este lunes, encuentra al Partido Colorado, el mismo que le dio cobijo y que nunca renegó de haber tenido en sus filas a quien encabezó una de las más largas dictaduras en América Latina, nuevamente en el poder y muy lejos de favorecer el avance de las causas judiciales por hechos sucedidos durante el gobierno del militar.

Quizás el precio más caro que la familia Stroessner paga por las aberraciones de la dictadura sea el hecho de que jamás pudo repatriar sus restos, que siguen en Brasilia, donde el militar murió el 16 de agosto de 2006, a los 93 años y afectado por una infección generalizada que sufrió tras ser operado de una hernia.

Al día siguiente de su muerte, sus familiares despidieron los restos de Stroessner y los enterraron en forma transitoria en el cementerio Campo de Esperanza, en Brasilia, porque tenían la intención de repatriar su cuerpo, un paso que nunca dieron.

Derrocado por un golpe militar el 2 de febrero de 1989, luego de gobernar Paraguay durante más de 34 años, y acusado de la desaparición o la muerte de miles de opositores, Stroessner debió asilarse en Brasil tras unos pocos días preso en una instalación castrense.

Nunca prosperó un pedido de Asunción en 2003 para que Brasil extraditara a Stroessner, para que el militar respondiera por violaciones de derechos humanos cometidas durante su régimen, entre 1954 y 1989.

El Rubio, como lo apodaban sus seguidores, fue el mandatario que más tiempo gobernó en un país de América Latina, después de Fidel Castro.

Había nacido el 3 de noviembre de 1912 en la ciudad de Encarnación, a 370 kilómetros al sudeste de Asunción. Hijo de Hugo Stroessner, un alemán originario de Baviera, y de la paraguaya Heriberta Matiauda, el Único Líder –otro de los apodos que le daban sus partidarios– ingresó como cadete militar en 1929 y participó como combatiente en la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-35).

De su matrimonio con Eligia Mora, que falleció en febrero de 2006, tuvo tres hijos: Gustavo, Graciela Concepción y Hugo Alfredo.

En 1951 fue nombrado comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y el 4 de mayo de 1954 ascendió al poder tras derrocar al presidente civil Federico Chávez. Designó por tres meses como presidente provisional a Tomás Romero Pereira, un civil leal que le preparó el terreno para asumir oficialmente el 15 de agosto de ese año. Sin que ningún adversario se opusiera a sus ambiciones –los que lo hicieron fueron encarcelados o desterrados– se autorreeligió en 1958. Desde entonces renovó su mandato cada cinco años: 1963, 1968, 1973, 1978 y 1983, en elecciones que apenas cumplían formalidades aparentes.
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