sábado 19 de noviembre de 2016

"Miremos más allá", el corto que surgió de una humilde escuela de Tunuyán y ganó

Luz, Cámara e Inclusión. Obtuvieron el primer premio en este certamen organizado por la escuela Vicente Zapata. Con escasos recursos crearon la mejor propuesta entre 200.

Tunuyán. ¿Cuántas veces le ponemos "me gusta" a una publicación que habla de ayudar a otro, o la compartimos en las redes sociales? Y no vemos que quien nos necesita, quizás, está al lado nuestro y lo ignoramos por estar pendientes del celular. Esa fue la realidad que detectaron los alumnos del 2º 2ª de la escuela Nº4-214 de Los Árboles, escena cotidiana que recrearon en un video de 3 minutos al que llamaron Miremos más allá, para reflexionar sobre la solidaridad.

La propuesta audiovisual fue tan clara y conmovedora que les valió el primer premio del ya clásico concurso Luz, Cámara e Inclusión, promovido por la escuela Nº4-001 José Vicente Zapata, de la capital mendocina. El jurado de este certamen, premiado a nivel nacional y que va por su quinta edición, decidió que el de los tunuyaninos era el mejor corto entre 200, en los que participaron más de 680 alumnos.

Tormenta de ideas

Motivados por quien fuera la directora de la institución, este grupo de jóvenes de entre 14 y 16 años se animó a participar por primera vez en el concurso y en junio comenzó a pensar cómo responder a la consigna "¿Qué estamos haciendo por un mundo solidario?".

"Armamos y desarmamos ideas y nos pusimos a escribir el guión. Después todos trabajaron y se organizaron muy bien, con mucho respeto entre ellos, por más que no actuaran, porque sólo podían presentarse 4", contó Belén Díaz, profesora de teatro, comentando que ellos mismos los eligieron anotando en papeles el nombre de quienes creían que podían hacerlo mejor. No obstante los 16 chicos de esta aula satélite que funciona en el establecimiento escolar de la primaria Rudesindo Alvarado en Agua Amarga afirman que participaron todos, de un modo u otro.

Por eso el curso entero llegó hasta Cinemark, donde recibieron el premio y vieron proyectado su corto en pantalla gigante. "Nos generó emoción y sorpresa. Íbamos muy nerviosos", confesó Rocío Medina (14).
"Nos sirvió para darnos cuenta de que podemos aprender cosas mejores entre todos y la importancia de trabajar en grupo. Aparte de lo lindo de relacionarnos con otros chicos y otras escuelas", sintetizó Agustina Sosa (14). Ella fue la encargada de hablar ante el público durante el evento que convocó a distintos referentes de medios provinciales, cineastas y artistas que actuaron de jurado en el certamen.

Todo un tema: la incomunicación

Los alumnos de esta escuela, que tiene su núcleo en Los Árboles, una zona aislada a la que no llega ni siquiera el transporte público, dividieron en cuatro cuadros la filmación.

En las escenas, los jóvenes actores representaron a una chica inválida que no podía ingresar sola a la escuela, una pelea entre compañeros, una persona en situación de calle y la incomunicación entre una madre y una hija. El denominador común fue que todos eran ignorados por otra persona que no los veía por ir concentrado en su celular.

"Al final nos sacamos las vendas, como que rompemos los teléfonos y vemos que tenemos gente a la que saludamos y abrazamos como si hiciera mucho que no la veíamos, pero a la que en realidad teníamos al lado", contó Gonzalo Martínez (15) , detallando que se las ingeniaron para no tener que contar con más utilería que los teléfonos y las vendas.

"Como no es modalidad audiovisual no tienen nada de recursos tecnológicos para este tipo de producciones", explicó Diego Picón, profesor y coordinador del Centro de Estudiantes Tacuarí.

Los chicos filmaron el corto de manera casera con sus celulares, potenciando como recurso la música que acompañó a las imágenes, ya que no cuentan con cámaras filmadoras o fotográficas, menos aún con micrófonos o computadoras con programas de edición.

"Este es otro tipo de aprendizaje, más profundo, de nuevas capacidades y habilidades. Aparte de que mejora la autoestima, es mostrarles que tienen capacidad de producción a pesar de que no cuentan con un montón de beneficios que quizás tienen otras escuelas", agregó Picón.

El curso ganador es un anexo de la escuela secundaria que tiene núcleo en Los Árboles, en el límite entre Tunuyán y Tupungato, en una zona aislada y con serias necesidades de servicios básicos e infraestructura.
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