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miércoles 26 de julio de 2017

Yolanda y Carlos rezaron para que el Santo aleje los temblores

Oriundos de San Luis, trabajaron y criaron a sus hijos en Mendoza. Dicen que les costó acostumbrarse a los sismos.

"Tenemos miedo de que un día haya un terremoto cuando estemos durmiendo", dice Yolanda Escudero (67) junto a su pareja de toda la vida, Carlos Marín (73), con quien crió a sus seis hijos, tres varones y tres mujeres, detalla la mujer oriunda de San Luis, que se asustó mucho en 1977 con el terremoto de Caucete en San Juan y sus repercusiones en el Gran Mendoza.

En ese entonces, ambos ya trabajaban en la provincia que eligieron para construir su hogar. El martes se acercaron hasta la Peatonal Sarmiento, desde el barrio Lihué en Guaymallén, para participar de la procesión y la misa que tradicionalmente se realiza en Mendoza capital para celebrar el Día del Santo Patrono Santiago, considerado por los católicos como el guía y protector de los nacidos sobre estas tierras. También escudo ante uno de los acontecimientos naturales que más preocupa a los mendocinos: los movimientos telúricos.

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La tradicional peregrinación por las calles céntricas.
La tradicional peregrinación por las calles céntricas.

"Venimos a pedir para que el santo nos cuide y que se lleve lejos los temblores", insiste Yolanda y aclara que no es de asistir mucho a la misa. Ella es una creyente poco ortodoxa, menos ligada a las reglas y con una espiritualidad atenta a las "maravillas de todos los días". Prefiere visitar a la Deolinda Correa, la Difunta Correa. Su devoción a la imagen popular se debe a un "milagro" que realizó con Carlos Ignacio, su primer hijo, que nació con un problema en el desarrollo de su cráneo y con el tiempo pudo sanarse.

Igual que otros 200 fieles, la pareja acompañó a la figura tallada en madera que recorrió algunas de las calles del microcentro sobre un vehículo del Ejército Argentino, antecedido por la orquesta de la Policía. Unos cinco soldados custodiaban la estatua y el sacerdote Marcelo De Benedictis, que guiaba a los fieles, repartió bendiciones entre las personas que se le acercaban a saludarlo.

Al finalizar la procesión, el arzobispo Carlos María Franzini pronunció la Homilía en la que rescató la importancia de la religión en la vida de los hombres y de los pueblos.

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Muchos aprovecharon para comprar paella.
Muchos aprovecharon para comprar paella.

"La presencia eficaz de los patronos nos ayuda a descubrir y a hacer palpable una dimensión que es esencial en la vida de los hombres y de los pueblos, me refiero a la dimensión religiosa. Solo cuando se nos bloquea nuestra mirada, el prejuicio ideológico o la miopía histórica dejamos de advertir que la dimensión religiosa hace mejores a las personas y a los pueblos les da motivos para construir puentes juntos", destacó.

El máximo exponente de la Iglesia en Mendoza contó con el acompañamiento del intendente de Capital, Rodolfo Suárez, y el ministro de Seguridad, Gianni Venier, entre otros representantes del radicalismo mendocino.

La conmemoración comenzó temprano con eventos artísticos de baile y música, y una popular paella que atrajo a los turistas que transitaban durante el almuerzo las calles céntricas. De hecho, asistieron al encuentro para vivirlo como una experiencia cultural distinta, varios grupos de porteños y rosarinos. Entre la gente también podía oírse algunos acentos en portugués de brasileños que aprovecharon para registrar con sus cámaras el momento.

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