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domingo 12 de febrero de 2017

Violencia de género: 4 fiscales deberán investigar 8 mil casos

Se generaron desde el 2014 y se derivaron esta semana a la flamante oficina. A estos se suman diariamente unos 20 complejos. Para resolver se apoyarán en el trabajo del equipo de psicólogos y psiquiatras que evalúa cuándo hay riesgo de reincidencia

"Ella vino cansada de los golpes. Nos mostró la espalda y nos contó que cada vez que él pasaba por detrás suyo la pateaba. Como si fuera un acto reflejo, por costumbre. En un momento, un hijo salió a defenderla, él lo golpeó y eso desencadenó la denuncia. Resulta que cuando lo citamos a él, empezó a justificarse por reprender al hijo; de lo que hacía con su mujer ni habló porque no lo concebía como algo malo", dice una fiscal del Gran Mendoza, que sostiene que además de una pena los agresores de violencia de género deberían recibir un tratamiento psicológico para que cambien su conducta.
Ese caso y otros 7.999 ya se apilan en los pasillos de la nueva Unidad Fiscal de Violencia de Género que se inauguró el pasado lunes en el Palacio Policial. Tal vez, muchos de ellos no deberían caratularse como tal, pero algún ayudante fiscal o fiscal creyó que sí y lo derivó a la flamante oficina.
"Nos dicen que hay casos de robos en los que la víctima fue una mujer y sólo por eso lo derivaron. Los empleados aseguran que son unas 8.000 causas que les llegaron desde el 2014", cuenta un abogado local quien llegó a la oficina buscando el expediente de un cliente y volvió a su casa sin haberlo logrado "porque no lo encontraron", añadió, y lo publicó en su Twitter.

En esa tarea de definir qué es violencia y qué no están hoy los 4 fiscales y un ayudante. "Además de esas miles de causas del 2014 para revisar deberán resolver también diariamente un promedio de 20 casos complejos", asume el procurador general, Alejandro Gullé, jefe de todos los fiscales.
Lo que distingue a esas causas de las decenas que ingresan constantemente en todas las Oficinas Fiscales del Gran Mendoza es justamente la gravedad que conllevan.

"Sin duda lo más grave fue lo que ocurrió en Uspallata –en donde un hombre de 28 años que había estado detenido por violencia de género y salió con una fianza violó a su pareja y a la hija de ella de sólo 11 años–, pero en la mayoría hay un riesgo latente, hay aprehendidos que tienen antecedentes o son reiterantes, o situaciones en que por ejemplo la mujer llama a la policía porque su pareja, a quien denunció hace dos días, no sólo violó la prohibición de acercamiento de un juez de Familia sino que fue directo a su casa a amenazarla por haberlo denunciado", cuenta la fiscal Mónica Romero, quien se hizo cargo del primer turno de esta semana en la fiscalía.

Alerta en las zonas rurales
Si bien no se podría hablar de tendencias, con sólo una semana de funcionamiento de la Fiscalía de Violencia de Género, a los fiscales les ha llamado la atención que la mayoría de las causas que llegan derivadas provienen de zonas rurales del Gran Mendoza. "En la mayoría de los casos vienen de las fiscalías de Luján-Maipú, y también de la de Las Heras-Lavalle, pero sobretodo son causas de zonas alejadas de esos departamentos", puntualizó Romero.

En todos los casos, cuando una víctima llega a denunciar a esas fiscalías en el lugar se toman las primeras medidas, citar testigos o imputar al presunto agresor y detenerlo y, de considerarse necesario, se traslada a la víctima con un servicio de remis contratado para esos casos.

En la nueva fiscalía se solicitan hacer los análisis necesarios y constatar las lesiones si las hubiere.
En todos los casos, se haya configurado o no un delito, se da intervención a un juez de familia para que tome las medidas de protección.

Psicólogos aplican un protocolo
El trabajo de esos fiscales se apoya en gran medida en evaluación que hace el Equipo de Profesionales Interdisciplinario (EPI), conformado por cuatro psicólogos y un psiquiatra. "Ellos evalúan el riesgo que representa cada situación. Uno puede ser la reiterancia, pero también analizan otras variables como son los recursos que tiene la mujer o la personalidad del agresor. En esto hay casos más complejos en los que no hay violación de la prohibición de acercamiento deliberada porque es ella quien lo llamó para verlo y hasta lo dejó entrar en la casa. Y sin embargo, en esa situación puede haber un riesgo", contó la fiscal Mónica Fernández Poblet, otra de las fiscales que lideran la nueva oficina de género.

Qué se puede condenar y qué no
Antes de que se inaugurara la nueva fiscalía desde la Procuración decidieron capacitar a los fiscales para que todos supieran calificar un caso de violencia de género y actuar en consecuencia.

"Además de la capacitación se firmó un protocolo interdisciplinario para hacer un abordaje completo de cada caso. Lo primero es sacar la idea de que todo caso de violencia de género se penaliza. Por ejemplo, en los casos de violencia psicológica no se configura un delito, y en otros hay mujeres que no quieren hacer la denuncia o no están en condiciones de hacerla, entonces se activa el protocolo por el cual un juez de familia dicta las medidas de protección y desde la Dirección de Género se le da la contención que necesita", detalló la magistrada Fernández Poblet frente a la consulta de UNO.

Cuándo se agrava un caso de abuso sexual
Pese a que la Ley de Protección Integral a las Mujeres (bautizada como "violencia de género") lo deja bien claro, aún en la sociedad, e incluso entre algunos abogados, no está claro cuando un caso de abuso sexual se agrava por violencia de género.

"En los casos de abuso sexual aún persiste una estructura patriarcal neta, que es la que sostiene que la mujer pudo haber incitado ese abuso, lo que es una aberración. Lo que define si es un caso de violencia de género o no es el ejercicio de la superioridad. Tiene que darse una relación de desigualdad, de ejercicio de poder de un hombre sobre la mujer. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) recalca que se configura violencia de género cuando se reproduce la idea de hombre como superior y la mujer como inferior, como objeto", precisa la fiscal Mónica Fernández Poblet, una de las fiscales de la nueva oficina.

Si bien entre las múltiples denuncias de violencia aparecen varios casos de abuso sexual (como el ocurrido esta semana en Uspallata), los fiscales entienden que este delito es que el tiene mayor "cifra negra u oscura": "Porque en muchos casos la mujer no quiere denunciarlo porque eso la expone o porque teme que no le van a tomar la denuncia si el agresor es su pareja o marido", asegura Fernández Poblet.
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