Mendoza - Mendoza Mendoza
sábado 17 de junio de 2017

Viajan por el mundo haciendo cerveza arriba de un micro

Los mendocinos Federico y Lucas Martino compraron un colectivo que acondicionaron como fábrica artesanal a la vez. Quieren llegar al Mundial de Rusia.

El 12 de febrero de 2016 las tapas de los diarios de la provincia hablaban de las subas de los alquileres y de los cambios en el Impuesto a las Ganancias. Ese viernes cientos de mendocinos cruzaron la cordillera para empezar sus vacaciones en Chile y otros tantos se preparaban para volver. Al mediodía, los accesos a Mendoza eran un caos por el intenso tráfico previo a los fines de semana. Ese mismo día, Federico y Lucas terminaron de acomodar una olla de 100 litros dentro de su colectivo y empezaron un viaje prácticamente sólo con lo puesto. ¿Para qué más?

Fue una idea, una historia más, que podría haber pasado desapercibida entre tantas otras, pero que en la mente de los hermanos Fede (29) y Lucas (31) Martino, se plantó y germinó. Escucharon sobre un francés que hizo un gran viaje en velero. ¿Por qué no hacer lo mismo? Los dos se habían mudado de Mendoza a El Bolsón, donde se instalaron luego de que terminaron de estudiar publicidad. Les gustaba mucho la Patagonia porque desde que eran chicos habían viajado mucho al sur del país, pero ahí tenían sólo algunos trabajos temporarios.

Primero, descartaron la idea del velero y pensaron en un micro. Después pensaron en el sustento: Federico había aprendido a hacer cerveza artesanal con un amigo en Mendoza. Y, por último, buscaron el medio: consiguieron un colectivo viejo, casi abandonado, pero que de motor estaba bueno. Durante ocho meses, lo arreglaron, lo acomodaron como un motorhome y como una pequeña fábrica de cerveza artesanal andante. Tenían la idea, el vehículo, el sustento... y la fe.

El 12 de febrero de 2016 los hermanos comenzaron a andar un camino que los llevaría hasta Brasil vendiendo cerveza en su Motorbar móvil. La meta ahora es llegar hasta el Mundial de Rusia 2018. ¿Algo se lo impide?

Fideos y onda positiva

Lucas confiesa que el camino no fue fácil, pero que los obstáculos no los hicieron pensar nunca en parar el motor del micro y volver a una vida clásica. "Muchos días comimos arroz y fideos, y anduvimos muy justos. Después, la cerveza fue adquiriendo importancia y empezamos a generar muchos contactos y nos iban invitando a distintos lugares", cuenta el hermano mayor.

De boca en boca, de kilómetro en kilómetro y de litro en litro, la voz se fue corriendo. Esa publicidad los llevó hasta un hostel, donde hicieron un evento en el que enseñaron a hacer cerveza artesanal. De ahí los invitaron a otro y después los cargaron en una red de hostels. "Últimamente la movida es que vamos y hacemos cerveza ahí, damos las clases y después nos desplazamos a una playa pequeña para vender la cerveza", cuenta Lucas.

Ya no comen fideos ni arroz todos los días y pudieron comprar un panel solar para el micro, la batería y una heladera nueva. Incluso, hicieron un libro en el que cuentan su experiencia y enseñan a hacer cerveza para generar una ganancia extra y pagar lo que cuesta un contenedor en un buque para pasar el micro de Colombia a Panamá.

"Podemos vivir con poca plata y con pocos lujos, somos felices sólo con viajar", afirma.

Los desafíos y la fórmula

En el camino desde El Bolsón hasta Brasil, producir 75 litros de cerveza en movimiento y tenerlos listos en cada parada implicó uno de los desafíos más grandes de los viajeros, que siguen su propia receta y hacen cervezas rubia, roja, negra y la Ipa.
"En la Patagonia era muy fácil hacer por el clima, pero nos empezó a pasar que, a medida que íbamos subiendo la temperatura, te empieza a dificultar los tiempos de fermentación y nos costaba conseguir insumos. Por eso paramos a comprar en cada ciudad grande por la que pasábamos", explica Lucas.

Desde Brasil cuenta que las próximas metas son llegar a América Central, luego a California, que es un gran polo cervecero y "con suerte" llegar a Rusia. "Con eso creo que coronaríamos el viaje", dice entusiasmado.
¿La fórmula? Para los hermanos es simple: "La técnica es hacer lo que a uno le gusta y ponerle mucho esfuerzo –nosotros hemos trabajado seis días a la semana ocho horas– y ponerle mucha buena onda y muchas energías positivas y eso hace que todo vuelva".
Fuente:

Más Leídas