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jueves 08 de septiembre de 2016

Una gran puesta para enriquecer el arte en los niños

Conciertos didácticos con la Filarmónica y Títeres Giraluna

El niño juega con las butacas hasta que la seño, con un gesto de cariño, lo ayuda a sentarse. Aunque piense que a su alumno lo inquieta la ansiedad, ella también se verá conmovida cuando baje el telón.

Porque los conciertos didácticos de la Orquesta Filarmónica de Mendoza ofrecen este año una puesta que despierta los sentidos de grandes y chicos por igual.

El elenco de títeres Giraluna unió su talento y creatividad inclaudicables al eximio grupo de músicos sinfónicos que integran la orquesta provincial. Y, como el estudiante y la maestra, entre ambas agrupaciones se despliega un juego escénico enriquecedor tanto para el arte titiritero como para el musical.

Convertido ya en uno de los personajes más entrañables de la escena local, Pipo ahora nos presenta a su abuelo, sus fantasmas y a su perro Boby en una salida con el profe de música para conocer por dentro una orquesta.

Con escenas cortas, tan divertidas como sensoriales, Pipo irá descubriendo –desde su más franca inocencia– las familias de músicos que integran la Filarmónica, y –muchas veces como pie para el gag– los "raros" nombres de algunos instrumentos.

El ensamble, bajo la batuta de Alicia Pouzzo, se propondrá conquistar el corazón de Pipo a partir de sus emociones. Hasta por momentos los propios músicos y la directora interactúan con el títere para acercarse a través de él a la platea infantil.

Con esta historia, Gaby Carli, de Giraluna y quien le da vida a Pipo, ofrece aquí nuevas muestras de sensibilidad y empatía con un público que conoce como la palma de sus manos. Mientras que Tony Maslup desarrolla en su papel de profesor la maestría de recurrir a técnicas circenses, dramáticas y de manipulación de títeres y burbujas para el beneplácito del espectador, haciéndolo partícipe de su propia magia para vivir una función que despierta los sentidos artísticos.

Muñecos de grandes dimensiones irrumpen la escena con el propósito de darle fuerza dramática o bien poética a la ejecución de algunas partituras. Mientras que sobre la pantalla gigante del fondo del escenario se van proyectando figuras y movimientos pictóricos creados en vivo por la artista Pamela Hübbe.

Cuando Pipo y la Filarmónica se despidan, no habrá más ganas que las de correr a casa para contar la experiencia a los papis, improvisar algún instrumento y que la próxima función de la orquesta se disfrute por fin en familia.
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