Mendoza - San Carlos San Carlos
jueves 17 de marzo de 2016

Una escuela rural sancarlina logró tener agua potable tras 30 años

Invirtieron para realizar una perforación que resultó exitosa. La obtienen por surgente y es mineral.

"Yo les voy a ir a marcar dónde hay agua", le dijo Carlos Adriazola a su esposa, la celadora Dorita, una mañana mientras la llevaba a trabajar y ella rezongaba porque en la escuela no tenían agua. Así, con un método ancestral que se basa en la suspensión de varillas, marcó el punto donde la 1-359 Teniente Coronel Francisco Sales Torres de San Carlos podía encontrar una surgente natural de agua.

Años más tarde, fue su hijo Carlitos (33), quien repitió el ritual de su padre –ya fallecido– y señaló el sitio en el que debía hacerse la perforación que, finalmente, le permitió a esta comunidad educativa obtener agua. El mecanismo funcionó y hace unos días, el aval de un estudio de laboratorio les confirmó que es agua mineral.

Esta es apenas una de las anécdotas que atraviesan una historia que tiene como protagonista a toda la comunidad educativa del paraje Calise. Ellos fueron los artífices de un proyecto que concursó por un subsidio superior a los $17 mil, que les posibilitó el financiamiento de la obra, después de más de 30 años acarreando agua desde una pileta que se llenaba con un camión municipal.

"Teníamos como un aljibe y por la noche, dejábamos el agua que sacábamos de una acequia para que se potabilizara", relató la celadora Margarita Caviere, afirmando que desde que la institución empezó a funcionar, en una casa de adobe, en los años '80, ya padecían el problema de la falta de agua.

Recién en 1983 se construyó el nuevo edificio donde hoy se dictan las clases, varios kilómetros hacia dentro de esta zona rural de San Carlos, pero siguieron con la misma necesidad: el agua.

Desde ese entonces, el agua debía ser bombeada o acarreada con baldes u ollas para que fuera usada para realizar el desayuno y el almuerzo o para que los niños que pasan por esas aulas (ahora son 94) se higienizaran.

Varios reclamos hicieron, pero siempre encontraron negativas. Sin embargo, hace más de un año y medio se esperanzaron ante la propuesta de una organización social.

"Tuvimos una reunión con unos productores y ahí salió el tema. De ahí dijimos que teníamos que hacer algo. ¿Cómo no iban a tener garantizado algo tan esencial?", contó Damián Moreno, de Crece desde el Pie. Ellos no sólo se encargaron de hacer algunos talleres con los alumnos, sino que alentaron a los directivos y docentes para que se presentaran a una convocatoria de la Fundación Medifé, que premiaba con un subsidio a proyectos escolares y acompañaron todo el proceso.

Su propósito convenció al jurado y les otorgaron el dinero para invertir en una perforación que podía o no resultar exitosa, pero que tenía como propósito el intento de crear una fuente de agua digna y perdurable.

-Solidaridad. A la par del subsidio, juntaron fondos que les sirvieron para contratar a la empresa que hizo la perforación a una profundidad de 24 metros. A fines del 2015, el agua los sorprendió con potencia y cantidad.
-Apta para el consumo. "El agua es mineral y se puede consumir". Este fue el resultado de un estudio realizado por especialistas de la UTN anunciado hace días.
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