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sábado 25 de junio de 2016

Un sanrafaelino solidario fue a Grecia a sacar fotos, pero se quedó para dar una mano

Elías Ortiz viajó a Europa con la intención de documentar la crisis de los migrantes, aunque cambió de idea cuando vio de cerca el drama miles de personas.

Por José Luis Salas

San Rafael. Elías Ortiz (28) fue a Grecia con la intención documentar fotográficamente el peregrinar de los refugiados por Europa y se quedó a ayudar como voluntario. La dura realidad lo golpeó en la cara y lo hizo cambiar de idea.

"Fui a hacer un trabajo fotográfico sobre los destierros de los refugiados. Pasé un año investigando esa situación, planeando el viaje y me conecté con gente que estaba trabajando en varios proyectos de asistencia. Pero cuando llegué vi la crisis humanitaria, la falta de mano de obra y fotógrafos sobraban, así que me puse de cabeza a trabajar y conectarme con esas personas", comentó el joven a Diario UNO.

Arribó el 10 de mayo a Idomeni, una localidad de Grecia situada en la frontera con Macedonia, donde se había erigido el mayor campo de refugiados de Europa. Allí estuvo hasta fines de ese mes cuando el lugar fue desalojado por la policía griega y se trasladó a campamentos diseminados en la zona de Kilkís, hasta que el 7 pasado regresó al país.

Contó: "La primera semana me costó muchísimo habituarme y antes de llegar empecé a sentir la carga de lo que era ese drama. El campamento está en el predio de una estación de tren absolutamente copado por refugiados. Había alrededor de 15 mil personas de cinco nacionalidades, tanto refugiados humanitarios como económicos. Había sirios, palestinos, iraquíes, iraníes y muchos afganos".

Elías agregó: "El 50% de los refugiados eran niños. Me contaban que a los padres los mataron, los degollaron, y cosas por el estilo. Hay otros cuyos padres o hermanos mayores han sido reclutados a la fuerza para la guerra o están en Europa porque han sido los primeros en emigrar".

En Idomeni, Elías trabajó en una iniciativa de un grupo de voluntarios independientes españoles para ayudar a las madres con niños de hasta 10 años en el tema del baño: "Incluía buscar agua a un kilómetro y calentarla. El día que yo llegué no había gente que fuera a buscar agua. Entonces me pregunté para qué sacar fotos si tienen parado el proyecto porque no hay agua. Al otro día hacía falta otra cosa y al siguiente otra necesidad que cubrir".

Ortiz vivió momentos de tensión cuando desalojaron ese campamento. Dijo que los refugiados se habían organizado para resistir, pero una lluvia torrencial previa, y la restricción de alimentos y médicos desalentaron el intento de resistencia. "Los iban hacinando de a poco y el día de desalojo la gente no tenía fuerzas para nada. Tomaban lo poco que tenían y se subían a los colectivos".

Generalmente, los refugiados desalojados "son llevados a campamentos militares que se arman de un día para otro sin servicios básicos, sin baños ni agua y electricidad. Allí no dejan entrar voluntarios".

Después Elías se trasladó a campamentos de la región griega de Kilkís, donde colaboró con la ONG Dandelion en el reparto de mochilas con útiles, ropas y calzados para la mínima escolaridad que pueden tener allí los niños. Ahí sí documentó en fotos lo vivido.

"Los refugiados viven en la incertidumbre, no saben a dónde van a ir a parar, cuándo les van a dar asilo político en algún lado, no les dan información en ningún momento. Es un juego de cansarlos para que se vuelvan a Turquía o a Siria", se lamentó Elías, aunque rescató como positivo lo grande que es el voluntariado de Europa, que permite mitigar en algo este sufrimiento.

Quiere traer a la provincia a los mellizos sirios de los que se hizo amigo


San Rafael. Elías Ortiz se hizo amigo de unos mellizos sirios de 24 años, uno ingeniero en Electrónica y el otro, estudiante de Abogacía, oriundos de una ciudad situada cerca de la frontera con Irak tomada por el temido grupo Isis.

Los hermanos dejaron Siria hace un año y trabajaron 9 meses en Turquía en malas condiciones para costearse la balsita que los llevaba a las islas griegas. Llegaron a Grecia cuando cerraron las fronteras y quedaron en Idomeni, hasta que fueron desalojados.

El fotógrafo y voluntario contó: "Uno estuvo 47 días secuestrado y el otro, un mes y medio. Las torturas y los simulacros de fusilamiento eran cosas cotidianas. Su madre murió hace tiempo y su padre está en Damasco muy enfermo".

Elías quiere traerlos a San Rafael o, al menos al país, y actualmente se encuentra abocado a realizar gestiones y trámites para cumplir ese objetivo.
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