Mendoza - Tragedia en Mendoza Tragedia en Mendoza
domingo 18 de junio de 2017

Un papá solidario y valiente que es orgullo de sus 3 hijos

Mario Salassa es médico neurólogo. Su arriesgada intervención en la tragedia de Tur-Bus le permitió salvar a 3 niños. No se siente un héroe. Asegura que la decisión de rescatar heridos del fuego la tomó como médico y como padre

"Yo no soy un héroe, yo actué como médico y como papá. El instinto paternal me surgió cuando vi a esos chiquitos y me dije: los tengo que sacar de acá, de este infierno". Así se describe y recuerda Mario Salassa el instante en el que, ante el temor de que el colectivo de Tur-Bus se incendiara, rompió con los protocolos y corrió de la trágica escena que se vivió en Horcones –hace exactamente cuatro meses– a los tres niños que salvó y que, felizmente, sobrevivieron al peor siniestro vial en Mendoza.

El nombre de este médico neurólogo, de 53 años, trascendió después de la fatídica madrugada del 18 de febrero. Su testimonio revelador acerca de la velocidad con la que se movilizaba el transporte de pasajeros hacia Chile sirvió para graficar junto con otros datos la situación que habría desencadenado el vuelco del ómnibus.

Sin embargo, lo más importante fue su actuación, quizás menos mencionada de lo que se merecía, al estabilizar la salud de 7 pasajeros, lo que hizo por motu proprio, interrumpiendo un viaje en familia hacia Las Cuevas.

Sin dudas, serán su actitud y su desempeño los que quedaran guardados en la memoria de sus hijas Sofía (3) y Julieta (5), que presenciaron todo, pero también de su hijo Arturo (31) que, por ser residente anestesista del Hospital Central, recibía esa noche en la guardia a los heridos, y se enteró unas horas después de que su padre había participado del rescate.

En el Día del Padre, Diario UNO accedió a la historia de un ciudadano mendocino como cualquier otro, pero con compromiso con su carrera y su sociedad.

Del baúl de los recuerdos
"Venía de terminar el servicio militar, junto con el primer año de la carrera de medicina. A la salida del examen de anatomía mi novia me dio la noticia: estaba embarazada". Así, con exactitud, Salassa recuerda cómo a los 21 años se enteró de que iba a ser papá.

El médico asume que la noticia venía a ser como un terremoto" en su vida y en la de su pareja, que empezaba a estudiar odontología. "Decidí afrontar las cosas, aunque eran épocas difíciles", asume, y relata que a pesar de todo no dejó de estudiar, y se puso a vender libros, pero que a los 5 años decidieron separarse.

Y con la misma exactitud con la que recordó el momento en el que supo que iba a ser padre, detalla cómo el destino los encontró varios años después viviendo juntos. "Yo estaba recién recibido. Él había terminado la primaria. Fue en diciembre y cayó con la maletita. Fue una sorpresa grande y de felicidad".

Como todos, confiesa que también atravesaron algunas etapas difíciles, como cuando él decidió que Arturo viviera con sus abuelos al término de la secundaria, momento en el que el joven debía decidir qué seguir estudiando. Finalmente, su primer hijo eligió medicina.

En la actualidad, además de cruzarse en los pasillos del hospital, comparten otras pasiones como viajar. En abril llegaron hasta el Machu Picchu juntos.

Segundo capítulo
El neurólogo volvió a ser papá varios años después, junto con su actual mujer, la arquitecta Natalia Romero. "Yo no quería volver a tener hijos. Ella hizo algo muy sabio. Nunca me obligó y esperó a que tuviera ganas. Para tener esas decisiones de vida uno tiene que ser libre. No estar condicionado", señala más como consejo, que como anécdota, detallando de qué modo llegaron a sus vidas Sofía y Julieta.

Fue con ellas con quienes viajaba y con su mujer habían conversado de lo rápido que circulaban los colectivos, sin saber que se encontrarían un rato después con la escena que tenía como protagonistas a los pasajeros de Tur–Bus y que dejó como saldo 19 víctimas fatales.

Él llegaría un par de minutos después del vuelco y se valdría, sin dudarlo, de sus conocimientos médicos, pero también sobre rescates, ya que es montañista. "Inmediatamente me bajo, empiezo a reconocer el terreno, para tener una primera impresión. No sabía si el micro podía seguir cayendo o hasta prenderse fuego", recuerda, admitiendo que priorizó proteger a los tres niños heridos que vio al lado del tanque de combustible. Antes ya había subido al colectivo y ayudado a sacar a un hombre con fracturas y a una mujer en estado de shock.

Después, cargó a dos de los pequeños en su vehículo –uno convulsionaba– y los llevó hasta la Compañía de Cazadores para evitar demoras, adonde fueron llegando otros heridos. "Les exigí que me abrieran la enfermería, había sólo un civil pero elementos de primeros auxilios inmejorables. Lo poco que pudimos hacer, lo hicimos", detalla sobre cómo se sumaron a su labor una suboficial y una hospedada que eran enfermeras y que, improvisando un centro de trauma, lograron estabilizar a siete pacientes (entre ellos, a los 3 niños) ayudando a que salvaran sus vidas.

Ya al cierre de la entrevista, se le quiebra la voz. Ocurre al hablar nuevamente de Liam (4) Maldonado (su mamá estaba embarazada y falleció esa madrugada) y de los huérfanos Thiago (2) y Dylan (4) Olivera. "Como padre, me prometí que por esos chicos no voy a dejar de hacer lo que tengo que hacer ni de reclamar ni de hablar", expresó este profesional que aseguró querer luchar para que haya más conciencia sobre lo ocurrido y reclamando intervención del Estado, que dice debe hacer algo para evitar estos accidentes en las rutas.

Fuente:

Más Leídas