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domingo 14 de mayo de 2017

Un histórico del SUTE quiere volver para dar pelea por el ítem aula

Gustavo Maure aspira a conducir nuevamente el gremio docente, el más grande de estatales (26.000). Propone una reforma integral del sistema de salud laboral, sin parches.

Gustavo Maure quiere volver a la conducción del SUTE. El dirigente sindical terminó hace 10 años su último mandato al frente del gremio de estatales más grande de la provincia, que ahora tiene 26.000 afiliados, y quiere darle pelea al oficialismo en las próximas elecciones, que se realizarán el 15 de junio.

Enfrentado con la actual conducción sindical de Adrián Mateluna, y habiendo sido funcionario de la gestión kirchnerista en el Ministerio de Desarrollo Social que condujo Alicia Kirchner, seguramente se convertirá en una piedra en el zapato del gobierno que comanda Alfredo Cornejo.

Sostiene que el sindicato debe recuperar capacidad de diálogo y de postura crítica, y ha dejado claro que en los últimos años el gremio perdió poder de fuego frente al Gobierno. Sostiene que los docentes le reclaman más presencia. Quiere proponerle una reforma integral del sistema de salud laboral porque "el problema no es el ítem aula en sí, sino el mal manejo del sistema de salud laboral", manifestó el dirigente.

En plena campaña, habló con Diario UNO mientras viajaba de San Rafael a Alvear.

–¿Por qué quiere volver a la conducción del sindicato?
–En este momento, viendo el panorama actual tanto el nivel de conflicto que hay en el Gobierno nacional y el provincial, entre la CTERA y el SUTE, y haciendo una evaluación cierta de la situación en la que está hoy el sindicato, tomamos la decisión, junto con un equipo, de intentar volver. Queremos construir un SUTE que le dé respuesta a esta realidad. Hay una necesidad muy cierta en todas las escuelas de construir un SUTE que esté muy presente.

–¿A qué se refiere?
–Hay que garantizar que el gremio esté muy movilizado, cercano a las escuelas, a los problemas cotidianos que surgen todos los días. Hay una demanda muy fuerte de las escuelas, por ejemplo dando opciones para formación permanente. Es muy necesario encarar una condición fuerte de diálogo con el Gobierno y de generar capacidad de conflicto. De eso tenemos una lectura crítica de lo que viene pasando en el último tiempo.

–¿Lo que buscan es recuperar mayor presencia en la defensa de los intereses docentes frente al Gobierno provincial?
–Quiero que recuperemos capacidad e inteligencia en la negociación y fuerza para exigir. Creo que hoy se necesitan las dos cosas, porque para el diálogo se requieren las dos cosas, y hace falta capacidad de conjunto. Por eso tenemos gente muy experimentada que se junta con una nueva camada de dirigentes. Es muy necesario recorrer las escuelas, hay muchas problemáticas y una de las más graves es la deficiencia en la infraestructura. No puede ser que ante una tormenta, 50 escuelas dejen de funcionar. Faltan recursos. Las meriendas se han empobrecido.

–¿Cuál fue el motivo por el cual el SUTE perdió poder de negociación?
–Me parece que hubo un acostumbramiento a que las cosas salgan fácilmente y eso es muy negativo. Hace falta preparación y entrenamiento. Creo que eso fue lo que pasó en la conducción de Mateluna. Queremos ir por un nuevo estilo, mucho más consolidado.

–¿Cree que si hubiera estado al frente del gremio hubieran podido frenar la aplicación del ítem aula?
–No lo sé. Pero me parece que habría que haber pensado en distintas alternativas para hacer frente a esto. Creo que hace falta escuchar y dar espacios de participación. Creo que el tema del ítem aula está muy vinculado a otro problema que tenemos y al que el Gobierno no le encuentra solución, que es el tema de la salud laboral docente. En otras provincias, como Santa Fe y Río Negro, han podido ordenar el sistema de contralor de los problemas de salud en el ámbito de la paritaria. Hoy, si cualquier periodista pasa una hora en las oficinas de Salud Laboral, en la calle San Juan, se va a dar cuenta del caos, el maltrato inútil y la falta de soluciones que hay para esos problemas. El ítem aula está atado a eso. Es como querer colocar un reforzador negativo para que la gente no se enferme y en realidad lo que hay que evitar es que haya tanta enfermedad laboral emergente. Pasa por otro lado. Porque para estar en la escuela hay que estar sano y esto es lo que hay que instalar.

–¿Qué alternativa propondrían? ¿Trabajarían para que el ítem aula quedara sin efecto?
–Queremos proponer una modificación integral del régimen de control de salud laboral. Tenemos ideas y propuestas sobre eso y queremos que se revise y no salir con más parches ni salidas de emergencia.

–Pero para el Gobierno provincial es un éxito, hasta el Gobierno nacional lo ha ponderado.
–Todo depende del indicador con el que se mida. Si lo único que se mide es si los docentes están más en las escuelas, obviamente para ellos es un éxito. Lo que hay que ver es en qué condiciones están y qué generamos con eso en el factor epidemiológico y en el clima institucional.

–¿Cómo evalúa el conflicto que se produjo en la provincia de Buenos Aires entre el gobierno y el sindicato de Baradel?
–Me parece que el gobierno no tiene voluntad de resolverlo. No hubo una propuesta razonable, y acá en Mendoza no hubo resolución, sino cierre de la negociación. Mientras esa sea la vía, es muy difícil porque las demandas siguen sin atenderse. Crecen el malestar y la mala disposición a la tarea.

Perfil del sindicalista

Edad 55 años
Profesión profesor de Filosofía

Su carrera
Fue secretario general del SUTE desde el '98 hasta el 2007, por tres períodos.
De 2007 a 2011 fue secretario gremial de CTERA a nivel nacional.

Desde 2001 hasta 2015 fue funcionario del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, como coordinador provincial.

Desde 2015 hasta la actualidad volvió a dar clases en la UNCuyo, en la Facultad de Educación, en la cátedra de Metodología de la Investigación Educativa.

Es rector del Instituto Simón Rodríguez, un establecimiento de formación docente del SUTE.

Política gremial
Gustavo Maure es el candidato por la lista Celeste. Competirá con la lista Marrón, que es la lista de la izquierda de los partidos del FIT. También está la Azul-Naranja, que es la del oficialismo, que encabeza Adrián Mateluna y Gustavo Correa y que lleva como candidata a Graciela González.
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