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domingo 14 de mayo de 2017

Un camino a la salud en primera persona

El ciclo literario, que ya tiene a Mendoza como plaza fija, comenzará el viernes próximo con la presencia de la escritora Marina Borensztein.

Por segundo año consecutivo y tras un inicio con una muy buena llegada al público mendocino, vuelve el ciclo Grupo Planeta-Grupo América. La editorial hace décadas que propicia el encuentro de los escritores con sus lectores.

En esta ocasión, cuatro serán los autores que llegarán a nuestra provincia: Marina Borensztein, quien iniciará el ciclo con la presentación de su libro Así me cuido yo; Felipe Pigna, con la charla Qué leían Moreno, Belgrano y San Martín; el doctor Daniel López Rosetti y su obra Emoción y sentimientos y finalmente cerrará estos encuentros la legisladora porteña Graciela Ocaña, con Contra la corrupción.

Los encuentros serán todos los viernes a los 20, a partir del 19 de mayo y con entrada gratuita, en el Salón Cultural Islas Malvinas (San Miguel 1540, edificio municipal de Las Heras). En caso de que la capacidad de la sala se vea colmada, la charla se trasladaría al estadio Vicente Polimeni (Roca y Roque Sáenz Peña, Las Heras).

Además de la alianza entre el grupo editorial Planeta y el Grupo América, el ciclo cuenta con la producción general de Franganillo / Comunicación y el auspicio de la Municipalidad de Las Heras.

Franganillo –productor general de los ciclos–recuerda que arrancaron en Mar del Plata y Pinamar y, como eran en temporada, se llamaban Verano Planeta. "Después vino Invierno Planeta en el (hotel) Alvear y después se empezó a regionalizar en distintos lugares del país y desde hace dos años, gracias a la feliz alianza del Grupo América y el apoyo de la Municipalidad de Las Heras, tenemos el ciclo Grupo Planeta-Grupo América", detalló.

Además confirmó que luego de la exitosa convocatoria del año anterior, Mendoza ya es una plaza fija para desarrollar estos encuentros. "La verdad es que es una alianza muy buena, estamos felices, porque el Grupo América se involucra mucho, es un socio, lo sentimos así y tenemos un gran apoyo de la Municipalidad de Las Heras, que se compromete muchísimo, no solamente desde el auspicio sino con gente que trabaja y lo difunde mucho", explica el organizador.

En 2016 Felipe Pigna convocó a tres mil personas, Daniel López Rosetti a más de dos mil; en tanto que el periodista Hugo Alconada Mon y el poeta y filósofo Santiago Kovadloff también se presentaron a sala llena.

El moderador de estas charlas volverá a ser el periodista de radio Nihuil, El Siete y Diario UNO Andrés Gabrielli.

Experiencia personal
Para la apertura de este ciclo Marina Borensztein se presentará el viernes próximo con su libro Así me cuido yo.

Luego de la experiencia de superar un cáncer de mama bilateral, cuyo viaje reflejó en su anterior obra, Enfermé para sanar, la hija del siempre recordado Tato Bores y esposa del actor Oscar Martínez –quien fue el encargado de prologar este último trabajo de su mujer– Marina ha volcado toda su investigación de años en búsqueda de mejorar su salud día a día.

Además ha incluido opiniones de profesionales, consejos y recetas que pueden orientar al lector y darle una mirada abarcadora de lo que ella ha elegido como camino vital.

En una charla con Escenario, Marina contó cómo es la vida luego de superar una situación límite como fue ver en riesgo su propia salud.

–En tus libros y charlas hablás de que cuando te enfermaste te hiciste la pregunta "¿para qué me enfermé? ", en lugar de "¿por qué me enfermé?". ¿Creés que los pacientes suelen hacerse esta primera pregunta?
–Algunos, no puedo decir que todos porque no estoy en la cabeza de cada uno de ellos, pero sí estoy en contacto a través de las redes sociales con muchas personas que llegan a mí y me dicen que les ha pasado lo mismo o que luego de haber escuchado o leído lo que dije lo empiezan a pensar y entienden el "para qué me enfermé". Se está empezando a despertar también la conciencia de los médicos, de todo lo que ya sabemos que hace bien y la gente va tomando conciencia de que la enfermedad puede ser una oportunidad para cambiar su vida.

–Si uno se enferma, suele haber mucha información de tratamientos con medicamentos, pero no hay tanta información confiable acerca de tratamientos más naturales...
–La verdad es que sí, no es fácil. En mi caso me ha llevado leer un montón de libros y de sitios, de cursos y de conocer a gente que sabe. Me paso todo el día investigando, no me quedo con lo que un día aprendí y si hace tres años vi que algo funcionaba, pero ahora se comprueba que ha cambiado, yo voy cambiando con esa información. Hay que ir actualizándose y no sólo con el medicamento que uno compra, porque esos se actualizan siempre.

–¿Hay flexibilidad en los pacientes para buscar un tipo de tratamiento más natural?
–Al ser humano le cuesta ser flexible en sus dogmas, en sus religiones, en general. Si el ser humano fuera más flexible, el mundo sería mejor. Tanta rigidez nos lleva al abismo. Hay que ser flexible para crecer, para aprender, para sanar.

–Muchas de estas alternativas naturales son milenarias. ¿Hay una mirada más comprensiva hacia estos métodos?
–Me parece que hay dos miradas en este momento. Hay gente más escéptica y gente que me rodea, por ejemplo en el mundo del yoga, que hablan de esa búsqueda, de mirar hacia adentro, de volver a lo natural. Está la visión de que el mundo se está por acabar, que ya no da para más, que todo se está repitiendo y que llegará a su fin, que estamos cerca de la tercera guerra mundial, que si Corea del Norte tira o no la bomba... Depende de cuál es la mirada que tengás. Yo creo que es el yin y el yang y hay todo un movimiento que está limpiando, que está sanando.

–¿Creés que si una persona empieza con estos cambios más naturales (vegetarianismo, veganismo) su entorno también cambia?
–Yo creo 100 por ciento en eso, la toma de conciencia es expansiva. De hecho, en este cambio hacia lo natural, las clases de yoga están cada vez más pobladas, hay cada vez más gente que consume productos orgánicos, hay toda una movida en los restoranes de incluir esto o de comidas naturistas. Algunos dicen que es una moda y yo no lo creo. Considero que es un cambio de conciencia, esto vino para quedarse, no es que la gente no consume ahora grasa animal y lo vuelve a hacer en 10 años. Es una elección. Por ejemplo, mi marido tiene cuatro hijas, de las cuales tres son vegetarianas. Ahora qué va a hacer un asado si no lo come nadie... (risas).

–Pero Oscar (Martínez) sí come carne. ¿Todavía no lo convenciste?
–Si bien él come carne, come mucho menos que antes.

–Es decir que en tu casa conviven varias opciones de alimentación...
–Hace unos días armé un video (se puede ver en mi Facebook), donde estaba haciendo unos espaguetis de zucchini. Mi hija me estaba grabando y dijo: "¡Esas son tiritas de vegetales!". Ella comió ravioles de calabaza con aceite de oliva y mi marido costillitas de cerdo ahumadas con ensalada. ¡Mi casa es un restorán! Cada uno come lo que quiere. Mi hija no se engancha con mi comida y yo le hago algo que le guste que sea lo más saludable posible. Si le hago milanesas, que la carne, las hierbas, el huevo, sean orgánicos, que sea lo más natural posible y mi marido come lo que se la da la gana, pero siempre tiene una ensalada con vegetales y aceite de oliva orgánicos y si toma vino, también es orgánico. Yo puedo tomar también.

–¿Vas a comprar vinos acá?
–No tomo mucho, pero seguro que voy a comprar, para tener una reserva, allá hacen unos muy buenos vinos orgánicos, esto demuestra que todo se puede mejorar. No existe eso de que si mis hijos no comen esto no se puede introducir algún cambio en la dieta. A tus hijos dales lo mejor, dentro de lo que puedas. Si come carne, no le des papas fritas, todo se puede mejorar. En el libro yo digo que las compras las hacemos nosotras y por ejemplo mi hija nunca tuvo en casa galletitas, ni snacks ni gaseosas, desde que nació, y ahora tiene 17 años. Esas cosas no entran en mi changuito.

–¿No creés que pueden acusarte de ser algo así como una "fundamentalista de la alimentación?
–Cada uno come lo que quiere, pero hay cosas que no entran en casa, como la comida chatarra. Hay alimentos deliciosos que se cocinan con harina integral, por ejemplo los alfajores con dulce de leche orgánico.

–¿No es difícil encontrar estos productos?
–Hay que buscar y una vez que ya encontraste a tus proveedores no es tan complicado. Entiendo que para la gente puede parecer difícil porque hay que hacer un clic mental, es un cambio de paradigma, un cambio de conciencia elegir productos naturales y artesanales y no comida procesada. Hay que tomar conciencia de que como comemos ahora, todo envasado, lleno de químicos, nos estamos enfermando, afectando nuestro sistema inmunológico. Yo tengo 50 años y me siento mucho mejor ahora que antes, no me enfermo, no me engripo, estoy sana, me levanto con energía en la mañana... Te cambia la calidad de vida.

–¿Cómo es tu relación con el poeta y filósofo Santiago Kovadloff, que según has contado te impulsó a escribir tus experiencias?
–Él es muy amigo de Oscar. Se juntaron un día a almorzar y él le contó que yo estaba mal , era cuando estaba enferma, y Santiago le dijo que quería leer lo que yo escribía. Me costó mucho mostrárselo, pero Oscar insistió y un día decidí llamarlo. Después fui a su estudio y tuve el privilegio de leerle a Santiago mi diario íntimo en voz alta y quedó impactado. Me dijo que podía ser muy útil para muchas personas y que lo tenía que publicar. Me ayudó a corregir cuestiones de estilo, me enseñó otras. ¡Lo tuve de mentor a Santiago Kovadloff! Un hombre generoso, excepcional. No hay palabras para describirlo.

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