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viernes 07 de julio de 2017

Ulises Corvalán es el primer guía mendocino que logra la hazaña de las Siete Cumbres

El montañista es el segundo mendocino que completó los picos más altos de cada uno de los continentes y de EE.UU., pero es el primero que lo hizo como guía profesional.

En un concurrido café de un centro comercial, identificarlo entre las muchas personas que están ahí es fácil. Las señales están a la vista: lleva ropa de montaña, una gorra, barba y tiene la nariz roja, quemada por el reflejo del sol en la nieve y en el hielo. Hace algunas semanas volvió a Mendoza tras llegar a la cima del monte Denali (Alaska), la última montaña de la expedición a las Siete Cumbres: cada una de las más altas de los seis continentes y de Estados Unidos. Se convirtió en el segundo mendocino que logra esa hazaña. Pero es el primero que lo hizo como guía. Ulises Corvalán (45) es una enciclopedia de anécdotas y experiencias para contar.

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El montañista, en diálogo con Diario UNO, deja en claro en todo momento que este es su trabajo y lo ejemplifica: de las 52 cumbres que tiene en el Aconcagua, sólo cuatro las subió de forma deportiva, por placer. "Yo siempre digo, y no es por agrandarme, que subo el Aconcagua de espaldas porque voy atento a los clientes, a lo que a ellos les pasa o sienten", cuenta. Ulises llevó a las Siete Cumbres a María Alejandra Ulehla, la mujer que lo contrató, y que se convirtió en la primera en ascenderlas.

Llegar a la cima de las siete montañas les llevó en total tres años y en algunas ocasiones sumaron más personas como una forma de abaratar los costos. Al Everest, la cumbre más alta del mundo, fueron tres veces y la tercera, cuando eligieron el camino por China, fue la vencida.

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La última. Ulises Corvalán en la cumbre del monte Denali, en Alaska, la cima con la que terminó la travesía.
La última. Ulises Corvalán en la cumbre del monte Denali, en Alaska, la cima con la que terminó la travesía.

El proyecto
El contacto entre Ulises y su clienta se produjo por medio de Fernando Grajales, dueño de una empresa de servicios para escalar el Aconcagua, para quien trabaja el guía. Fue a Grajales a quien la mujer le dijo que quería ir al Everest luego de haber subido la más alta de América. A ella ya le habían llegado referencias del montañista y Grajales coordinó el encuentro.

En 2014 comenzaron con el proyecto inicial, que fue el Everest. Ese año les fue mal porque hubo una gran avalancha. "Ella se desmotivó, pero investigando, le pareció una buena idea aprovechar el año y hacer alguna de las 'seven summits', por eso ese mismo año hicimos Kilimanjaro y Elbrus, entonces ya tenía tres de siete, y decidió hacerlas todas y me propuso guiarla", recuerda.

Un año después intentaron ir a la montaña más alta del mundo nuevamente, pero esta vez fue un terremoto lo que les impidió subir. "Estábamos de vuelta sin nada y quedaba más o menos cerca en la temporada el Vinson, así que en diciembre de 2015 lo subimos", agrega.

Por tercera vez, en 2016, decidieron ir al Everest nuevamente. En esta expedición hicieron algunos cambios, sumaron a más personas, incluido al actor Facundo Arana, y eligieron hacer otra ruta –habían ido por Nepal– e ir por el Tibet. "Es más árido, más seco y los chinos no son tan amigables. Pero una vez que llegás al campo base, la montaña es mucho más fácil, casi no hay grietas. Es un poco más frío también, pero es casi imposible que te caiga una avalancha. El día de cumbre tiene algunas dificultades más, representa un esfuerzo mayor", explica Ulises.

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Siete experiencias
"Cada una de las siete es para vivenciarlas de forma muy distinta, son muy diversas. En Carstensz, por ejemplo, no podía creer que tuviera que llevar paraguas", cuenta.

Si hoy en día le pidieran hacer la hazaña otra vez, haría seis. "Denali es una de las más físicas, mucho más que el Everest. La cumbre está a menor altura que el campo base avanzado del Everest, pero no hay ningún tipo de servicio. Hace mucho frío, tenés que llevar todo en un trineo, llegar al campamento a fabricar al baño, no hay mulas, no hay porteadores. Eso hace que requieras mucho más equipo y más pesado y eso implica un esfuerzo físico mucho más pesado. Es una de las que más disfruté, pero si me apurás hoy, es a la única que no volvería", asegura.

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