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sábado 02 de julio de 2016

Traumática y lenta recuperación de Martha, la celadora que fue mordida 50 veces por cinco perros

El objetivo es reconstruirle los brazos y la cabeza. Esperan que esté psicológicamente bien para que pueda encarar una nueva vida con otras actividades.

San Rafael. Todo se modificó en la vida de Martha del Carmen López (57) después del 18 de mayo, cuando fue mordida por una jauría que la atacó en calle Cantoni al 1300 mientras la mujer caminaba rumbo a la parada de colectivo para ir a su trabajo, en un jardín maternal que depende la DINAF (Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia).

Es que a partir de ese fatídico día Martha fue intervenida en dos oportunidades para reconstruirle los brazos y la cabeza por las 50 mordeduras que sufrió.

En la primera operación le suturaron las heridas más importantes situadas en los brazos y en la cabeza, y la empezaron a preparar para una cirugía de reconstrucción. En este escenario la internaron en una sala de aislamiento en el hospital Schestakow hasta que su aseguradora de riesgos del trabajo (ART) decidió su traslado al Hospital Español.

El 13 de junio le realizaron la primera cirugía de reconstrucción para tapar las profundas heridas en los brazos y en la cabeza, donde la mujer perdió el 70% del cuero cabelludo.

En diálogo con Diario UNO, Franco Rosso, uno de los cirujanos del Schestakow que la operó, explicó: "Decidimos hacer una sola intervención para que no sea tan traumático el proceso para la paciente que tiene una edad avanzada y antecedentes cardíacos".

Para realizar los injertos, los médicos utilizaron piel del muslo derecho de Martha. "Se necesitaron 800 centímetros de piel que se usaron como parches en los brazos y en la cabeza", dijo Darío Biancotti, el otro cirujano que participó en la intervención.

Además, se reconstruyeron los tendones en cada uno de los brazos que fueron afectados por las mordeduras. "Luego se colocaron los parches y se suturó", dijo el doctor Rosso.

En la operación, que duró casi tres horas e incluyó la reducción de la herida que tenía Martha en la cabeza, allí se utilizaron –en el 80%–, algunos colgajos de los costados de la cabeza y el 20% restante de la cirugía se completó con piel de los muslos. "Lamentablemente, Martha no recuperará el cuero cabelludo debido a las lesiones que sufrió", añadieron los médicos.

Tras la intervención quedó hospitalizada un par de días y luego fue a vivir con una de sus hijas. Es que la mujer decidió, por ahora, no volver a su casa porque le trae malos recuerdos, ya que el ataque ocurrió a pocos metros de su hogar.

Martha siempre fue una luchadora. Desde que quedó viuda trabajó con ahínco para tener su propia vivienda a la que ahora no quiere regresar por lo que le sucedió. Allí vivía desde hace un año con su hija menor y ahora ambas se fueron a convivir con Jésica, otra de sus hijas.

"La estamos ayudando a salir a flote. Ella ve un perro y se asusta", dijo Jésica en diálogo telefónico con UNO y agregó: "Su vida ha cambiado drásticamente y es probable que no pueda volver a trabajar".

Recluida en esa casa, su vida se resume a "estar en la cama, ver televisión, salir a caminar un rato y evitar el frío que le puede ocasionar problemas en su recuperación", señaló Jésica.

Según uno de los especialistas, "ya no hay riesgo de muerte y ahora hay que controlarla para que el cuerpo no rechace los injertos".

En este marco, Rosso advirtió de que: "Se realizó la primera fase de la reconstrucción que no incluyó estética, sólo se taparon las heridas para que no se genere tejido necrótico y ahora hay que esperar la evolución para empezar a corregir detalles estéticos, pero eso dependerá de la paciente".

"Ella necesita recuperarse psicológicamente para enfrentar una nueva vida" explicó su hija y mencionó: "Tiene sus brazos vendados, un turbante en la cabeza y su pierna derecha vendada de donde le sacaron piel para los injertos".

Respecto a la causa judicial que instruye la fiscal Alejandra Becerra, Jésica explicó: "Vamos a insistir por la vía penal y civil" y añadió: "Fueron cinco los perros que atacaron a mi mamá y sólo se secuestraron cuatro, porque escondieron al rotweiller que la mordió primero".

Por ahora, los perros quedaron alojados en el área de Zoonosis del municipio y todavía no hubo una decisión respecto a su futuro. Lo cierto es que al dueño se le prohibió tener mascotas hasta que haya una definición en la causa.

"Nosotros creemos que esos perros no se pueden dar en adopción porque no es la primera vez que atacan a una persona. Otras dos mujeres también fueron mordidas por esa jauría", dijo la hija que le dio albergue a su mamá.

Martha dejará de hacerles el desayuno a los chicos del jardín de la DINAF y de limpiar las aulas. Ahora sólo le resta recuperarse y enfrentar una nueva vida que será muy distinta a la anterior.
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