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lunes 09 de octubre de 2017

Tras la muerte de una víctima, piden que Kumiko vuelva a prisión

Lo solicitaron los sobrevivientes y familiares del Próvolo. El viernes falleció una joven de 20 años

La muerte de una joven víctima de los abusos cometidos en el instituto Próvolo tras la liberación de la monja Kumiko, llevó a que los abogados querellantes, a través de la organización Xumek, pidieran que se revea la prisión domiciliaria de la religiosa.

La víctima, de 20 años y un hijo de 4, falleció este viernes, de manera súbita tras haber sufrido una crisis epiléptica.

La joven había asistido el Próvolo, donde se investigan al menos 44 episodios de abusos sexual y corrupción de chicos sordos. Por esos hecho está imputada la monja Kumiko Kosaka, dos sacerdotes y tres personas que cumplían funciones administrativas.

El siguiente es el comunicado de la organización Xumek, sobrevivientes y familiares del Próvolo y la Asociación de Pdres Autoconvocados de Niños, Adolescentes y Adultos con discapacidad.:

Hacemos pública la consternación por el fallecimiento de Alejandra quien asistió al Instituto Próvolo por su condición de Persona Sorda, además padecía epilepsia. Era una joven madre de 20 años quien deja a un niño pequeño. El jueves 4 de octubre la noticia del otorgamiento de prisión domiciliaria a la monja la afectó intensamente como víctima. Su dolorosa muerte pone en evidencia la situación de revictimización reiterada en más de una ocasión por parte de diversos actores institucionales. Revictimización a la que vienen siendo sometidas las numerosas víctimas de este caso.

En primer lugar exigimos al Ministerio Público Fiscal que revea la incorporación de la imputada Kumiko Kosaca a la modalidad de prisión domiciliaria. A pesar del resultado negativo de las pericias psicológicas tanto oficiales como las de parte realizadas a la imputada y a quien estaría a cargo de ella en la modalidad de prisión domiciliaría se le otorgó dicho beneficio. Este hecho dada la gravedad de los delitos que se le imputan ha vulnerado la frágil estabilidad emocional de las víctimas, por su condición de tales y por su condición de Personas con Discapacidad. En función de estas afirmaciones sostenemos que la prisión domiciliaria de Kumiko Kosaka es un privilegio que "revictimiza" a quienes la justicia debiera proteger.

En segundo lugar denunciamos que el Estado no ha llevado a cabo acciones de contención y seguimiento al no habilitar un sistema verdaderamente eficaz. Esto implica una intervención de carácter interdisciplinario para acompañar a los damnificados y sus familias, ya que las consecuencias de los vejámenes a los que se han visto sometidos al día de hoy, solo han comenzado a manifestarse. El grupo afectado abarca a las personas abusadas y su círculo familiar primario o la red de contención de cada individuo.

Por esto hacemos un llamamiento a cada mendocina y mendocino a reclamar justicia ya que esto no les sucede solamente a los sobrevivientes del Próvolo sino a la comunidad de Mendoza. Nos sucede a nosotros y nosotras, nos sucede a todos y todas.

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