Mendoza - Johana Chacón Johana Chacón
lunes 04 de septiembre de 2017

Tras 5 años sin Johana Chacón, el juicio podría ser revelador

La adolescente fue vista por última vez el 4 de setiembre de 2012 al llegar a la finca de Curallanca, en Tres de Mayo, Lavalle.

Minutos después de las 15 del martes 4 de septiembre el transporte escolar que llevaba a los chicos de la escuela Virgen del Rosario se detuvo frente al ingreso de la finca en la que vivía la familia Curallanca, en Tres de Mayo, Lavalle.

Después de haber bromeado con sus compañeros Johana Chacón (13) bajó allí y aquellos chicos de guardapolvo vieron como abría la tranquera. Esa fue la última vez que la vieron con vida. Durante varios meses su hermana Beatriz –vivía allí– juró que Johana no entró y fue buscada por cielo y tierra, pero en noviembre del 2015 la mujer contó que su ex pareja, Mariano Luque, la asesinó y quemó el cuerpo. El viernes pasado, la jueza de Garantías Alejandra Mauricio decidió elevar a juicio la causa.

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Mariano Luque.
Mariano Luque.

En 5 años, que se cumplen este lunes, de la desaparición de Johana, a su familia, sus amigos y sus docentes sólo les queda una certeza: la adolescente no está.

En todo este tiempo la Justicia tuvo vaivenes. Sospechó que fue víctima de una red de trata y siguió un sinfín de versiones y falsas pistas que no aportaron nada. Revisó una y otra vez la finca en la que desapareció, con policías, perros y hasta removió la tierra con retroescavadoras y nada. Es más, en diciembre del año pasado un grupo de profesionales de la organización Acciones Coordinadas contra la Trata de Personas obtuvo material óseo en distintos sitios de Tres Mayo, pero eso no fue enviado a Buenos Aires para su peritaje. Se supone que la fiscal Claudia Ríos, a cargo de la causa, podría sumar luego esos peritajes que podrían confirmar si algo de lo hallado pertenece a Johana.

Si bien, nunca se descartó la posibilidad de que hubiese sido asesinada, tampoco se encontró nunca una pista que abone esa idea o justifique alguna acusación contra un posible responsable.

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Inspección. A fines de abril la Policía Científica realizó una nueva visita a la finca de la familia Curallanca.
Inspección. A fines de abril la Policía Científica realizó una nueva visita a la finca de la familia Curallanca.

El agujero negro de la investigación comenzaba y terminaba en la tranquera de la finca en que vivían los Currallanca.

La punta del ovillo surgió el 6 de noviembre del 2015 cuando Beatriz Chacón, ex pareja de Mariano Luque, hijastro de Curallanca, se quebró y contó lo que –según ella– vio aquel 4 de septiembre. La versión que dio a la Justicia Federal (que investigaba un posible caso de trata) quedó filmada y luego reafirmó sus dichos ante el fiscal Santiago Garay.

¿Testigo de un crimen macabro?
Beatriz Chacón fue durante varios años la pareja de Mariano Luque y ambos convivían en la misma casa de Luis Currallanca, padrasto del hombre. Cuando Luque fue encarcelado –en 2012– por la desaparición de Soledad Olivera, Beatriz lo visitó en la cárcel y hasta lo defendió en el juicio que lo absolvió.

Sin embargo, extrañamente, cuando nadie lo esperaba, la hermana de Johana pidió hablar con el fiscal Fernando Alcaraz. A él le contó que el día en que la adolescente desapareció llegó a la casa de la familia Curallanca, en donde estaban sólo ella y Luque.

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Un misterio es el caso de Soledad Olivera.
Un misterio es el caso de Soledad Olivera.

No explicó cuál fue el detonante, sólo habló de una discusión entre la joven y su cuñado, presuntamente por la desaparición de Soledad Olivera. Contó que Johana estaba hablando con ella cuando entró Luque y la sorprendió, pasándole una cuerda en el cuello. La fuerza del hombre pudo más y terminó estrangulando a la adolescente. Dijo Beatriz que ella no pudo hacer nada para defenderla porque estaba en cama debido al avanzado embarazo de sus mellizos.

Según contó, después de asesinarla, Luque tomó la mochila de Johana que había quedado en el comedor y junto con cuerpo de su víctima prendió fuego todo en un tacho con alquitrán. En su declaración relató que en principio Luque enterró lo que quedó del fuego en la parte trasera de la finca donde solían enterrar a los animales, pero supuestamente luego se llevó esos restos.

Esa declaración fue suficiente para detener a Mariano Luque, quien luego recuperó la libertad y más tarde volvió a la cárcel, en donde se está actualmente esperando el juicio acusado de homicidio simple.

10 mil pesos. Fue la primer recompensa que ofreció el Ministerio de Seguridad al mes de la desaparición. El dinero hizo que aparecieran varias versiones que aseguraban haberla visto en prostíbulos de la zona y en San Juan.

500 mil pesos. Fue la recompensa que ofreció a fines de mayo pasado el Ministerio de Seguridad de la Nación por datos que ayudaran a dar con el paradero de Johana. También lo hizo por Olivera, a días de que saliera la sentencia.
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