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viernes 06 de mayo de 2016

Toda la mansión Stoppel, que es patrimonio histórico, estará abierta al público

Se usará como espacio cultural no sólo el edificio nuevo que se levanta atrás sino también la centenaria casona.

Surgió una novedad sobre la mansión Stoppel, la emblemática casona de la calle Emilio Civit, en Mendoza, que permaneció abandonada por décadas y que está siendo reconstruida y restaurada por el gobierno mendocino, aunque ha sufrido paralizaciones y demoras.

Lo nuevo es que no sólo se ocupará como espacio de arte el edificio que se levanta atrás de la mansión, sino que las habitaciones de la antigua casona, construida en 1912, también podrán ser disfrutadas por el público para ese mismo fin.

Esto será posible gracias a la reconstrucción total de las estructuras de la vivienda, lo que permitirá que ahora pueda recibir el impacto que implica el uso del edificio con fines públicos.

Lo confirmó Jorge Sanchís, titular de la constructora Sanco, a cargo de la obra, en UTE (Unión Transitoria de Empresas) con Capsa.

Cuando la obra se licitó se previó que la mansión propiamente dicha se usaría sólo para oficinas y en la parte posterior se levantaría la sala de arte donde se expondrían en forma permanente las obras del artista plástico Carlos Alonso.

Pero según relató Sanchís, cuando arrancaron las obras advirtieron que era necesario reforzar las estructuras de la mansión. Avanzar en esa obra permitió, además, lograr que el centenario edificio pueda tener un uso mucho más intensivo que el que en principio se le daría.

A raíz de eso también se decidió mejorar el sistema de iluminación. "Como inicialmente sólo se iba usar para oficinas, la iluminación era más básica. Pero ahora que se podrá usar como sala de arte es necesario mejorar el sistema de iluminación. Hace falta hacer una readecuación presupuestaria que el Gobierno provincial debe autorizar", explicó Sanchís.

Mientras tanto, la obra está frenada hasta que se finalicen los trámites de aprobación, esto puede llevar dos o tres meses, según los cálculos de Sanchís.

Desde que se frenaron las obras públicas de toda la provincia, entre setiembre y octubre del año pasado por falta de fondos la remodelación de la mansión también quedó suspendida.

El ex gobernador Francisco Pérez tenía intenciones de reinaugurar la emblemática casona antes de que terminara su gestión. Junto con la Villa Olímpica del parque General San Martín, eran las dos construcciones que quería tener listas para cortar cinta antes de terminar su mandato. Pero la falta de fondos atentó contra sus deseos y la obra prosiguió al mínimo posible.

El retraso en la construcción ha estirado los plazos que se habían previsto inicialmente. El palacete debería haber estado listo entre setiembre y octubre del año pasado, por lo que prácticamente demandará un año más la finalización del proyecto.

El retraso también encarece el presupuesto previsto en la licitación. De los $23 millones calculados inicialmente se deberán invertir entre 50% y 60% más para dejar la obra lista.

Historia
Construida en 1912 por el italiano Víctor Barabino, se convirtió en la vivienda de Luis Stoppel, cónsul de Perú en Mendoza, y en diciembre de 2002 se la declaró Patrimonio Cultural.

A mediados de abril de 2012 se sancionó la Ley Nº 7.371, que dispone la transferencia del inmueble de dominio público municipal a la órbita provincial. De esta forma, se le restituyó al Gobierno local la tarea de restauración de la vivienda para dotarla de uso cultural.

El vandalismo ha sido la principal causa de su deterioro
El vandalismo que sufrió la mansión Stoppel desde que quedó totalmente deshabitada fue la principal causa de su deterioro. Hasta 1978, la Dirección General de Escuelas y la Dirección de Familia la usaban como depósito, pero ese año el edificio fue declarado inhabitable y de ahí en adelante se aceleró su ruina.
En 2003, Mendoza donó la propiedad a la Municipalidad de Capital con la idea de hacer un museo. Se trabajó en el llamado a licitación para que un privado la rescatara y pusiera en valor.

La idea no prosperó y años después, en 2012, el edificio volvió a la órbita del Gobierno de Mendoza, durante la gestión de Pérez.

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