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domingo 27 de noviembre de 2016

Sismos: "El control serio y efectivo hoy es casi nulo"

Aunque los terremotos no se puedan predecir, eso no quita que especialistas estudien lo que pasa con nuestro suelo y cómo se comporta antes los distintos movimientos sísmicos

Aunque los terremotos no se puedan predecir, eso no quita que especialistas estudien lo que pasa con nuestro suelo y cómo se comporta antes los distintos movimientos sísmicos. Se sabe, por ejemplo, que Mendoza no podría tener un terremoto de grado 8 en la escala de Richter.

Francisco Mingorance, doctor en Geología y jefe del Área de Geología y Sismología del Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico (Imeris), de la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo, afirma que en Mendoza "no tenemos una falla activa de 400 kilómetros continua que pueda generar un terremoto de ese tipo".

Hoy se estudian tres estructuras del suelo en las que hay fallas geológicas que amenazan al Gran Mendoza: una ubicada en las cercanías del cerro La Cal, en la zona de Villavicencio, otra es la de Las Peñas (en el oeste de Jocolí) y la de Barrancas.

En Mendoza los sismos se producen en la corteza de la Tierra, que es en donde están las fallas. "Tenemos una zona sísmica activa de cuidado, Chile es el segundo grado de activación sísmica del planeta, el primero es Japón", explicó el especialista.

Carlos Llopiz, director de este instituto, dijo que con que en Mendoza "ocurra un terremoto de magnitud de entre 6 a 6,5 con foco superficial, digamos de menos de 10 kilómetros, y a unos 20 kilómetros del Gran Mendoza, tendríamos un gran desastre".

"En Nueva Zelanda, en 2011, hubo un terremoto de magnitud 6,3 con foco a 5 kilómetros y destruyó una ciudad en 10 segundos. Hubo casi 200 muertos y cientos de edificios quedaron demolidos. Mendoza puede tener ese tipo de terremotos que son más destructivos que los de Chile: generan liberación de energía en pocos segundos", explicó.

Llopiz se mostró preocupado por las casas que tuvieron daños con el sismo de San Juan que tuvo una profundidad de 130 kilómetros. "No debería haber causado daños, excepto a lo hecho muy mal", dijo.

"El control serio y efectivo sobre las construcciones es prácticamente nulo hoy. No se están aplicando las nuevas normas que desde 2005 fueron dispuestas a la sociedad. Se sigue con normas obsoletas y ni las municipalidades ni el Gobierno tienen conciencia real del problema. Nunca entendí por qué no se exige el control de los hormigones que se usan y es un problema que no hace falta que se manifiesta con un terremoto, simplemente se ve con observar las fisuras y el deterioro que se producen por la humedad", sostuvo.
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