Mendoza - Tunuyán Tunuyán
lunes 25 de septiembre de 2017

Sigue superándose: gracias al Tobii escribe con la vista

Se trata de Ana Gómez, la tunuyanina destacada por su trayectoria escolar y académica, a pesar de su discapacidad.

"No lo podía creer". Esa frase se reprodujo desde el parlante de la computadora, a través de un sintetizador de voz, luego de que Ana Clara Gómez concentrara su vista en la pantalla. En menos de dos minutos logró que cada una de las letras necesarias para formar esas cuatro palabras fueran "marcándose solas" en el teclado virtual, dirigidas según la posición y el movimiento de sus ojos.

La expresión, que podría repetirla cualquiera que fuera testigo de esa escena, fue usada por esta joven tunuyanina de 20 años, con parálisis cerebral y una discapacidad motriz severa, para contar cómo se sintió la primera vez que usó Tobii. Se trata de un novedoso dispositivo que permite que aquellos que no pueden hablar o moverse, para escribir, se comuniquen por medio de sus ojos, dirigiendo plantillas que les permiten usar cualquiera de los programas informáticos clásicos y otros especiales para expresarse. Ella ya lo aprovecha en su casa y en el IES 9-015 donde estudia la Tecnicatura en Comunicación Social.

A pesar de que la primera prueba fue en octubre de 2016, cuando la fundación Gestión del Conocimiento en Enfermedades Neurológicas y Motrices (Gecenym) visitó el instituto de rehabilitación IPRO promocionando este sistema, recién hace unas semanas Ana lo recibió a préstamo durante un año.

La misma fundación, dirigida por Sheila Leiva Graschinsky, mamá de un niño discapacitado, que lucha por promover a nivel nacional estos avances tecnológicos –son caros– para que se regule su cobertura a través de las obras sociales y prepagas, se contactó con la mendocina para que lo usara. Lo hizo con el fin de que la joven pudiera sacarle rédito gracias a su curiosidad y ganas de aprender más y para poder, finalmente, difundir con videos y otras demostraciones sus ventajas. A pesar de que hace poco lo usa, ya está cumpliendo con las expectativas.

La experiencia
"La gran duda era si le servía y podía usarlo. Hemos invertido tanto en tecnología", relata Aldo Gómez, su papá, con respecto a este aparato del cual sólo se habrían importado hasta ahora unos 50 en toda Argentina.

"El gran logro de Anita es que logró la alfabetización completa", relata su progenitor, destacando que a pesar de la discapacidad, su hija desarrolló desde pequeña la lectoescritura completa. Tanto es así que fue escolta en la primaria y en la secundaria –nunca fue a escuelas especiales– obtuvo uno de los 15 mejores promedios, entre más de 200 egresados de su misma edad.

Para poder cursar y comunicarse, él ha sido el mentor de varias de las herramientas e insumos que viene usando. Por ejemplo, le creó un puntero que está añadido a unos anteojos que son los que le permitieron hasta ahora en una tablet –aunque en un principio fue sobre un gran abecedario hecho de cartón– ir formando las palabras y aprovechando aplicaciones que reproducen el sonido. De ese modo, participa en charlas cotidianas, interviene con comentarios en las clases y hasta es convocada para dar charlas.

Su familia la lleva a cursar desde Tunuyán a San Carlos tres veces por semana y la acompaña en el cursado. Así, ya está en el segundo año de esta carrera y hasta produce microprogramas radiales. Sobre esto proyecta trabajar en un futuro, para lo que su papá va equipándole una suerte de estudio de radio, soñando todos con que en un futuro pueda ejercer su profesión. También ha escrito un libro contando su experiencia, que espera ser editado por Ediciones Culturales.

Importancia del Tobii
"Nuestra gran preocupación desde hace tiempo es cómo evitar que Anita sufra alguna lesión o problemas en la espalda y el cuello. Hacía tiempo que veníamos pensando de qué modo", contó Aldo. Es que para usar el puntero con el que se comunica hace más de 8 años debe inclinar la cabeza para marcar las letras y escribir.

En esa búsqueda, supieron del Tobii, que le permitiría comunicarse manteniendo la mirada en línea recta, pero se encontraron con algunas dificultades. Entre ellas, que es muy difícil importarlo –ahora es más accesible–, pero también que su costo es muy elevado y debe abonarse en euros.

Mientras la joven usa el que la fundación le prestó, han tramitado en su mutual la obtención de uno de avanzada, que permita que sea trasladado en la silla de ruedas. "De ese modo podría hasta ir a tomar un café o interactuar mucho mejor con la gente", detalló su papá, aún ilusionado en esta nueva oportunidad, a pesar de las batallas que libran diariamente. Ana espera desde hace años que la mutual le dé una silla de ruedas adecuada, ya que la que usa es prestada y mucho más grande de la que debe usar, por ejemplo.

En los últimos dos años ha dado charlas, que prepara desde dispositivos electrónicos, en distintos puntos de la provincia y en la UNCuyo.
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