Mendoza - Las Heras Las Heras
sábado 10 de septiembre de 2016

"Si querés ser princesa, yo voy a ayudar a que seas la mejor"

Gabriela Mansilla es la madre de Luana, la nena trans más joven en tener un DNI que refleja su identidad.

"Luana no eligió ser niña. Luana sintió que era niña, porque nadie elige. Su género se fue construyendo según lo que iba sintiendo. Nada tiene que ver con la genitalidad, con los estereotipos culturalmente binarios". La explicación es de Gabriela Mansilla, madre de Luana, la nena trans más joven del mundo en tener un DNI que refleja su identidad de género.

Para llegar a esta conclusión, la mujer debió golpear puertas en colegios, escuchar a psicólogos decir "barbaridades", a directoras de escuelas que cerraban sus aulas porque veían una rareza en su hija nacida biológicamente varón, que lo único que pedía desde que empezó a hablar a los dos años era ser una princesa como las de Disney.

Gabriela le pone un nombre de fantasía (Manuel) para proteger su identidad y poder contar el comienzo de esta historia de amor que abre caminos y una esperanza para quienes desde niños se sienten diferentes a su genitalidad.

Manuel, hoy Luana, tiene un hermano mellizo, Elián. Nacieron prematuros, a las 35 semanas de gestación. "A los pocos meses Manuel no dormía de noche, lloraba y comenzó a tener manifestaciones emotivas. Se le caía el pelo, tenía aureolas en el cuerpo y lloraba desgarradoramente", relata Gabriela durante un encuentro realizado en la sala Islas Malvinas de la Municipalidad de Las Heras, donde encabezó la charla junto con miembros de OMIN (Organización Mendocina de Integración) y del área de Diversidad de Género y Derechos Humanos del Municipio lasherino.

"Yo comencé a ver que algo le pasaba a mi hijo, que tenía una enorme angustia y con el tiempo me di cuenta de que sus manifestaciones se hacían más notorias a medida que crecía", comenta Gabriela.

Recordó que su hijo empezó a sacarle a ella su ropa del placard a los dos años y medio para vestirse y a bailar como una princesa. "Todos los días necesitaba vestirse con una remera mía para estar tranquila.

Muchas veces la ponía debajo de su almohada y así se dormía. Incluso me decía que ella era nena y que las nenas no tenían pene, por eso comenzó a negar su propio cuerpo", comentó la mujer, que ante todo lucha por respetar los derechos de los niños en todas sus formas.

Luego de vencer prejuicios, discriminación y escuchar a especialistas que indicaban , por ejemplo, "esconder la ropa de mujer y afianzar su masculinidad de cualquier forma", a los 6 años, Manuel (Luana) comenzó a esconderse para poder vivir lo que sentía. Fue entonces cuando Gabriela se acercó a la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) y encontró una respuesta que a la larga terminaría con la angustia familiar. "Valeria Paván, psicóloga y coordinadora del área de Salud Mental de la CHA, me dijo que era una niña trans, que estaba construyendo su identidad y que la dejara ser. Lloraba pensando en cómo haría para insertarla en esta sociedad y supe que el primer paso sería lograr el DNI",

Casi llorando, Gabriela contó que los medios de comunicación la han tratado de psicótica, esquizofrénica, e impulsora de la "elección de su hija".

Auditorio emocionado

El testimonio como madre de la pequeña que hoy tiene 9 años y cursa tercer grado fue escuchado por una gran concurrencia en el salón lasherino, donde también se ofreció el libro Yo nena, yo princesa, escrito por Gabriela y que tiene como fin "que mi hija sepa cuánto la queremos y que soy mamá trans, que tiene primos trans, abuela trans y tías trans, porque todos sufrimos lo que ella sufrió".

Dijo una frase hermosa que conmovió a los presentes: "Una vez le dije: si vos querés ser princesa, yo voy hacer todo para que seas la mejor princesa del mundo".

Todavía faltan más políticas de inclusión

Diego Pedernera, referente de la Organización Mendocina de Integración (OMI), dio a conocer durante el encuentro realizado ayer en el Municipio de Las Heras, porcentajes sobre los trans, con el fin de mostrar la falta de políticas públicas que ayuden a su inclusión.

Así por ejemplo, un estudio que abarcó a 498 personas trans en Argentina y que incluyó 7 regiones del país arrojó que 452 son mujeres trans y 46 hombres trans. Otro dato indica que 1 de cada 3 tiene sida y que 7 de cada 10 son atendidos en el sistema público de salud. Esto indica la falta de acceso al sector privado.

También se mostró la discriminación que sufren, ya que 3 de 10 vivieron una situación de este tipo. El 61% de las mujeres trans ejercen la prostitución y el 23% se prostituyó alguna vez en su vida. "Esto refleja la falta de inclusión de las personas trans en el sistema laboral, por ejemplo", dijeron.
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