Mendoza - Godoy Cruz Godoy Cruz
miércoles 29 de junio de 2016

"Si lo traés medio sano, seguro que se termina de enfermar"

En las guardias de los hospitales del Gran Mendoza se repitan las quejas. Hay demoras mínimas de dos horas. Esta situación desencadenó en los pasillos escenas de mucha tensión por parte de quienes tenían que esperar

Los principales hospitales públicos y privados del Gran Mendoza visitados en un recorrido que hizo ayer Diario UNO presentaban la misma realidad: sus guardias pediátricas estaban colapsadas. Cientos de madres y padres con sus hijos a cuesta, afiebrados y tosiendo, a la espera de ser atendidos por algún médico fue el común denominador de una jornada que se repite desde hace una semana, debido a la demanda que originó el brote adelantado de enfermedades respiratorias.

Las esperas en todos los sitios eran como mínimo de dos horas, pero algunas de las familias entrevistadas dijeron que habían tenido que aguantar hasta ocho horas. Esta situación desencadenó por momentos escenas de mucha tensión en los pasillos que tuvieron que ser frenadas por el personal de seguridad y la policía, según relató el personal administrativo que tomaba los turnos.

En primera persona
El hospital Ramón Carrillo, que funcionará durante julio y agosto con prioridad pediátrica, recibió ayer a 200 personas. Fue uno de los que sumaron más visitas de padres desesperados por saber el diagnóstico de sus pequeños y que se les recetara un remedio para aplacar los síntomas de las enfermedades que trajo el frío de los últimos días. Como el espacio de la guardia no fue suficiente para contener a todos, decenas de personas esperaron afuera en las horas pico.

Ángel Morales (21), su mujer, Carolina Cruz (20), y su hijita Franchesca (1) fueron algunos de los que se acercaron al hospital de Las Heras. "Estamos desde las 15 esperando afuera porque adentro ya no queda lugar y está muy saturado el aire. Ya son las 19 y aún nos queda bastante. Hace unos días vinimos y tuvimos que irnos sin ser atendidos. Tenemos a nuestra nena enferma y queremos que nos receten algo", dijo la pareja.

"Primero te anotan y después hay que esperar a que te llamen. Estamos cansados y a mi hijo le duelen los oídos y no nos queda otra opción si queremos que se cure", contó Darío Fernández (36), que estaba con su esposa, Norma (30), y sus tres hijos Román (9), Emiliano (8) y Darío (3), el niño afectado.
También esperaban afuera, pasando frío, por miedo a contagiarse de los chicos que estaban adentro.

"Si lo traés medio sano seguro que se termina de enfermar. Hay sólo tres personas atendiendo y esto es un mundo de gente. En el Notti nos dijeron que viniéramos para acá porque están colapsados. Del centro de salud también nos derivaron. La verdad es que es muy desesperante tener a tu hijo enfermo y además exponerlo al frío y a largas demoras. Hay mucha gente pero debería haber más personal", se quejó Fabiana Hasnel (39).

"Hay una sola pediatra que va muy lerdo. Mi hija tiene fiebre y no se cómo bajársela. Primero nos vio un enfermero pero nos pidió que volviéramos a la pediatra. Estuve una hora y todavía falta un montón", expresó Marina Sánchez (25), que llevó hasta el hospital a su hija Morena (6) porque estaba muy decaída y con síntomas de estar incubando algún virus en el sistema respiratorio.

La misma realidad
El mismo panorama se vivió en el Hospital Español, en Godoy Cruz. Los médicos y enfermeros de guardia anotaron cifras récord de visitas para la época. Sin embargo, a pesar de que se registró mayor demanda, no hubo refuerzos y tuvieron que hacer frente a todas las consultas sólo dos médicos y un enfermero. "Estamos así porque la gente no sabe definir lo que es una urgencia. Hay muchos casos que deberían resolverse con el turno en un consultorio", señaló el personal.

En ese lugar aguardaba a un médico, impaciente, Luna (10), una chiquita que estaba con su madre, Fernanda Molina (32). "Lleva dos semanas seguidas igual. Hemos visto a mucha gente que viene, se anota, espera en sus casas y al rato vuelve a ver si tiene suerte", dijo esta madre. Al frente de esta mujer, Silvia Acevedo (69) acompañaba a sus dos nietos Morena (8) y Fidel (10), que no paraban de toser y soplarse la nariz.

Vanesa Blasco (34) llegó de urgencia con Ignacio (4), al que le diagnosticaron bronquitis y tuvieron que procurarle una atención inmediata para contrarrestar los síntomas y que su cuadro no evolucionara. "Faltan consultorios de refuerzo y mayor información para que la gente tenga un mejor conocimiento de cómo actuar ante determinados síntomas antes de llegar a un médico", opinó el personal de guardia.

En el Hospital Italiano el 90% de las consultas de ayer fueron por enfermedades respiratorias y la guardia estuvo repleta de gente desde temprano con un promedio de 150 visitas durante toda la jornada. Los médicos de ese nosocomio manifestaron su preocupación por la gran cantidad de casos que recibieron desde que los días se pusieron más fríos. El Notti registró unas 500 consultas y fue una de las salas de espera más convulsionadas, con episodios violentos por el malestar de la gente ante las demoras.
Fuente:

Más Leídas