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domingo 08 de mayo de 2016

"Se sobrediagnostica a chicos con déficit de atención sin ir a la causa del problema"

El psicoanalista Alexis Morales plantea en el libro Infancia medicada el debate en torno a ese trastorno y si es necesario medicar con psicoestimulantes. La discusión sin fin.

¿Ritalina sí o Ritalina no? Es la pregunta del millón para los padres de los niños que son diagnosticados con el trastorno por déficit de atención (TDA). Con o sin hiperactividad, esta afección es motivo de debate continuo en las familias, en las escuelas, y hasta en el ámbito médico.

Así como hay especialistas que defienden a ultranza las ventajas de la medicación con Ritalina para combatir los síntomas de la desatención del chico que "vuela" todo el día, otros consideran que la alternativa está en la psicoterapia y lejos de los psicoestimulantes, como es el caso de la Ritalina, el nombre comercial más difundido del metilfenidato.

El debate en este caso lo ha planteado Alexis Ariel Morales con el libro "La infancia medicada", presentado en Mendoza en la Facultad de Psicología de la Universidad de Congreso.

Licenciado en Psicología y psicoanalista, Morales plantea que hoy hay sobrediagnóstico sobre este trastorno y propone ir al fondo de la cuestión antes de tomar el atajo de la medicación.

–¿Qué plantea el libro?
–Parte de la base de analizar un hecho paradigmático: que una parte de la población infantil se encuentra primero diagnosticada y después medicada. Este es un hecho posmoderno de las últimas dos décadas. Vivimos en una sociedad que va hacia la medicación general. El TDA es un diagnóstico que engloba cosas muy diferentes, lo cual dice que en principio es un mal diagnóstico. Un diagnóstico donde se engloba a todos es un diagnóstico inútil. Los diagnósticos sirven para entender casos. No sirven cuando se utilizan como etiquetas. Pierden la función original, que es entender básicamente el caso. Hablar de chicos desatentos, niños hiperactivos y niños impulsivos es hablar de cosas muy diferentes y amplias. La desatención es totalmente normal. Si un niño está afectado por algo, como un duelo o porque nació un hermanito, es normal que le pase. Lo mismo pasa con la impulsividad o la hiperactividad.

–Pero hay casos en los que esos rasgos son más acentuados y frecuentes.
–Sí, eso es patológico porque representa un daño para el sujeto. Yo lo que planteo es que hoy el diagnóstico que se hace de un chico que presenta síntomas de TDA es demasiado amplio para poder diferenciar lo patológico de lo normal, y dentro de lo patológico, qué es lo que realmente tiene.

–¿Hoy se sobrediagnostica a chicos con déficit de atención?
–Sí. Se sobrediagnostica con algo que no nos permite entender el fondo de la cuestión. Eso es lo más grave. Es que se han soldado tres términos: el TDA, la medicación y que tiene un origen neurológico genético. Se ha supuesto que todo chico que se mueve mucho responde a este diagnóstico y eso tiene un origen genético. Así como que todo chico desatento tiene un déficit neurológico. ¿Hay déficit neurológico en estos síntomas? Sí lo hay, pero no quiere decir que todos los síntomas responden a este déficit. Lo importante es hacer el diagnóstico. Para buscar una solución al problema no se puede pensar que hay una sola causa que lo provoca. Es un síntoma, hay que leerlo y no medicarlo directamente.

–La Ritalina es la medicación más conocida para el TDA. ¿Es nociva?
–Toda medicación psiquiátrica tiene pros y contras. Yo no soy promedicación, pero tampoco la rechazo totalmente. Hay que hacer una evaluación de cada caso, que permita buscar la causa del problema. No hay que hacer un diagnóstico de 20 minutos. Hay que ver el contexto del chico y escuchar a la familia.

–¿Genera dependencia?
–Depende. En los lugares donde hay fácil acceso como en Estados Unidos este medicamento circula más entre los jóvenes. Es usada por los estudiantes de las universidades para concentrarse más. Porque no importa si se tiene el trastorno o no, la droga tiene el mismo efecto siempre. Te permite concentrarte y mantener la atención.

–¿Qué consejo le daría a un papá o mamá que tiene un hijo diagnosticado con TDA?
–No hay que asustarse, en primer lugar. No hay garantías absolutas, pero hay que buscar a alguien que quiera escuchar el caso y buscar la causa. Hace 40 años no había TDA. No había gabinetes psicopedagógicos y la educación era militarizada. Esto es un fenómeno moderno. Por supuesto, los colegios tienen que ser inclusivos, pero también los sujetos tienen que ser responsables de los que les pasa. También las familias y los chicos tienen que hacerse cargo de lo que pasa. Probablemente el peor efecto secundario de la medicación es hacerle creer al chico que la pastilla soluciona todo. También creo que hay que capacitar a los docentes para que no diagnostiquen sino para que deriven y se analicen las causas.


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