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sábado 27 de agosto de 2016

Santiago Kovadloff: "El lenguaje es mucho más que un repertorio de palabras"

El escritor estuvo en Mendoza y dio una charla sobre su obra poética. Sus palabras cautivaron al auditorio y versaron también sobre filosofía y actualidad.

El reconocido intelectual Santiago Kovadloff estuvo ayer en Mendoza y brindó una charla acerca de su obra poética completa en Hombre reunido. En la sala Islas Malvinas del edificio municipal de Las Heras y frente a un gran auditorio, reflexionó sobre literatura, filosofía y actualidad, junto al periodista Andrés Gabrielli.
"Empezar a leer mis libros reunidos para preparar este volumen y encontrarme con los poemas que escribía a los 30, me permitió advertir cómo se fue agrisando el cabello en esos poemas y también cómo ese sentimiento de interés por algunas cosas se transformó en interés por otras", dijo Kovadloff, durante la presentación.
"El tiempo va tomando la palabra en mi poesía y por eso, mi gratitud primordial hacia el hecho de ser mortal es la posibilidad de transformar en poesía mi sentimiento. Creo que mi poesía es el módico triunfo que pude lograr sobre el sentimiento del tiempo, tal como lo aportan los años", también expresó como conclusión de su obra poética.
Frente a una audiencia integrada entre otros por el juez de la Suprema Corte Jorge Nanclares y el senador Juan Carlos Jaliff, el filósofo habló de la figura de Jorge Luis Borges y su relación con la obra de este escritor, reflexionó sobre la importancia de la palabra en relación a los usos que se realizan de ellas en las redes sociales y apuntó ideas acerca del interés de los jóvenes por la poesía y las letras.
"La importancia de la palabra poética es la de la importancia de un posicionamiento subjetivo ante lo que es la palabra y ante lo que la palabra posibilita. La palabra es habilitadora, ella permite, y según sean las palabras de las que uno se valga, así será la percepción que uno tenga de la realidad. Somos lenguaje, somos el destino que le damos al lenguaje, que es mucho más que un repertorio de palabras", señaló el pensador.
"El lenguaje es un afán de cercanía. La palabra va en busca de las cosas y las cosas no siempre se prestan a dejarse abordar por la palabra. Pero una palabra exitosa es la que al menos capta la resonancia que tiene quien la escribe, quien la promulga. Esa presencia inédita es la realidad cuando uno la vuelve a descubrir. No hace falta estar frente a cosas nuevas. Nuevas son las cosas de siempre, cuando las volvemos a descubrir", meditó.
La visita de Kovadloff cerró el exitoso Ciclo Planeta-Canal 7, que durante todo agosto acercó a los mendocinos a autores como el historiador Felipe Pigna, el periodista Hugo Alconada Mon y el doctor Daniel López Rossetti.
Estas charlas estuvieron organizadas por la Municipalidad de Las Heras y contaron con el auspicio de Diario UNO, radio Nihuil y la producción General de Franganillo/Comunicación.

El reconocido escritor que nunca dejó de lado la obra poética

Santiago Kovadloff nació en Buenos Aires, donde reside, en 1942. Graduado en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires, es ensayista, poeta y traductor de literatura en lengua portuguesa. Tradujo, entre otros, el Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa (Emecé, 2000). Ha publicado hasta la fecha cuatro libros de relatos para niños y nueve volúmenes de poesía. Colabora en el diario La Nación. Integran su obra ensayística los libros El silencio primordial (1993), Lo irremediable (1996), Sentido y riesgo de la vida cotidiana (1998) y La nueva ignorancia (2001), todos ellos permanentemente reeditados. En 1992 obtuvo, como ensayista, el Primer Premio Nacional de Literatura. En 1998 se incorporó a la Academia Argentina de Letras. En 2000 obtuvo el Primer Premio de Poesía de la Ciudad de Buenos Aires. Desde 2010 es miembro de la Academia Argentina de Ciencias Morales y Políticas.
En su último libro Hombre reunido, reúne todos sus libros de poesía hasta la fecha. La belleza, el amor, la naturaleza, el arte de escribir, los objetos cotidianos, la mujer, los hijos, el envejecer son algunos de los temas que el poeta convierte en materia propicia de su arte.
Musical, sencilla sólo en apariencia, íntima y a la vez universal, la de Kovadloff es una poesía para leer en voz alta, para paladear, para releer y meditar, porque, como escribió Roberto Juarroz: "Algo aquí nos recuerda/ que es necesario a veces/ sofocar nuestra sádica inclinación/ de poner nombre a las cosas.// Sólo así pueden las cosas/ presentarnos lo innombrable/ y también aliviarnos un instante/ de nuestro propio nombre".
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