Mendoza - Santa Rosa Santa Rosa
miércoles 15 de junio de 2016

Santa Rosa: imputaron a tres ex funcionarios por manejo de fondos de playa de La Salada

Del equipo de Salgado. Eran notificados este miércoles. Investigan el destino del dinero que llegaba a la Comuna producto del cobro del estacionamiento en el megapolo comercial.

El fiscal especial Santiago Garay citó para este miércoles a tres ex funcionarios del ex intendente de Santa Rosa, Sergio Salgado, para notificarlos de que están imputados en una de las causas que investiga y que mantiene preso al ex jefe comunal.

Los citados son Gustavo Marcial Ibarra, Guillermo Araya y Gisela Ruggieri y la causa que los tiene supuestamente implicados es aquella en la que se investiga el destino de los fondos que se recaudaban por el cobro del estacionamiento en el Megapolo La Salada.

Ibarra, ahora concejal, era director de Desarrollo Humano; Araya fue jefe del Área de Acción Social y Ruggieri era la secretaria privada de Sergio Salgado, cuando este ejercía la intendencia y se produjeron los hechos denunciados.

Este expediente trata sobre el destino de los $10 por vehículo que se cobraban en la gran playa de estacionamiento de La Salada.

Jorge Castillo, según sus dichos, había dejado la administración de la playa en manos de la comuna. Lo cierto es que no hay tickets legales ni registros contables claros sobre cuánto se recaudaba y hacia donde iba ese dinero que, por fin de semana, rondaba los $40.000.

Pero, más allá de los papeles, lo que ocurría allí era que la municipalidad, por día o fin de semana recaudado, destinaba esos fondos a organizaciones sociales, desde deportivas hasta barriales, que pedían por nota a la comuna algún financiamiento para cubrir gastos de funcionamiento, hacer alguna obra o comprar indumentaria, entre otros fines.

Además, de la recaudación de la playa también salían los fondos para cubrir los pagos al personal que hacía la limpieza y el mantenimiento del predio y que se había organizado como una cooperativa de trabajo.

Lo que complica a Salgado y sus funcionarios es que, si bien ese circuito se hacía regularmente y todos los fines de semana, no había expediente ni constancias legales que certificaran montos y movimiento de dinero.

"Podés preguntar a cualquier organización social, cómo se hacía. Todos lo van a confirmar. El problema es que no hay forma de demostrar, por falta de papeles, que nadie se haya quedado en el camino con algo de ese dinero", dijo ayer una fuente municipal.

Y así ha sido la gestión Salgado. No hay nada nuevo en la investigación. Mucha voluntad para resolver necesidades y poca prolijidad. Así gobernó Sergio Salgado, sin atender mucho a los consejos de ordenar su gestión.

Pero, así como esa situación pone en duda la transparencia de cómo se explotaba el estacionamiento y a dónde terminaba ese dinero, también es cierto que el fiscal Garay debe tratar de probar que alguien usufructuó con ello. Y en este punto, la causa no está muy avanzada. Al menos no hay pruebas de enriquecimiento y que éste se haya producido por dinero mal habido. Al menos, no ha trascendido que se haya comprobado algo de esto.

Si bien la citación de estos tres funcionarios generó ayer un fuerte revuelo, los imputados quedarían en libertad luego de ser notificados, aunque sujetos a la causa.

Denuncias por alquileres de los que no hay expedientes ni facturas
Por estos días también la gestión de la concejala a cargo de la comuna, Norma Trigo, denunció que había varios contratos de alquiler que la comuna pagaba, sin que estuvieran convenientemente conformados los expedientes y, aún más, que se pagaban sin presentación de facturas formales.

También se denunció que hay alquileres de este tipo que no se han pagado desde el mes de octubre. Ante la falta de contratos y expedientes formales, la administración Trigo adelantó que no se hará cargo de esas deudas.

Un ejemplo que pinta a Sergio Salgado de cuerpo entero: en una de las tantas tormentas que azotó la zona en esta temporada de verano, un vecino de La Dormida perdió todo lo que había en su casa. Casi sin fondos para darle ayuda, Salgado fue hasta su despacho, descolgó el televisor LSD que allí estaba, y se lo entregó. Todavía está ese hueco en el despacho de la Intendencia. Lo que no hay, es un solo papel que diga que esa TV de $4.000, comprada con dinero municipal, fue a la casa de ese vecino. La Justicia lo tendrá en algún momento como dinero que desapareció de la comuna, por más que haya tenido un buen destino.

Sergio Salgado actuó así siempre. Impulsivo, con tintes despóticos, caprichoso, empecinado. Repartió y repartió, pero lo hizo sin ninguna medida y sin plan y, mucho menos, analizando hasta dónde podía dar.
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