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domingo 09 de julio de 2017

Sánguches chatarra: los que más perjudican a nuestro organismo

La Facultad de Nutrición de la UMaza analizó 32 variantes de emparedados que se venden en la provincia y concluyó que esos dos son las que más kilocalorías y sodio aportan

Largos trabajos de horario corrido o eternos tiempos de estudio no dan tregua a la alimentación saludable y casi empujan a elegir la opción más rápida y transportable: un sánguche. La tentación es grande y la deglución muy rápida, tanto que ni siquiera nos detenemos a averiguar qué nutrientes nos aportan. Una investigación de la Facultad de Nutrición de la Universidad Juan Agustín Maza reveló que el típico sánguche que se encuentra en la heladera de cualquier quiosco mendocino hace un enorme aporte de grasas saturadas y de sodio, superando la medida diaria recomendable y perjudicando nuestro organismo.

"Se analizó la composición química de 32 variantes de emparedados envasados y comercializados por firmas de Mendoza. Del análisis resultó que el aporte energético del sánguche completo de milanesa en pan árabe es de 682 kilocalorías, lo que significa casi el 35% de las calorías diarias, y el sánguche de jamón crudo en pan casero aporta 2.327 miligramos de sodio, lo cual es altísimo si se tiene en cuenta que por día se recomienda consumir 2.000 miligramos", remarcó la ingeniera Emilia Raimondo, directora del Laboratorio de Investigación en Nutrición Aplicada, en la que se incluyó el trabajo.

En el proyecto trabajaron las becarias Romina Sosa y Giselle Maimone bajo el control de la licenciada Sol Di Giuseppe y la directora del proyecto, la licenciada Silvia Farah.

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En el muestreo que duró tres meses y se hizo al azar, se analizaron distintos tipos de sánguches de jamón crudo, cocido, salame, milanesas de carne, con queso, con o sin vegetales, en sus distintas variantes con pan francés, casero, árabe, lactal, de viena o inglés, incluidos en ellos los panchos. El objetivo era determinar el aporte de nutrientes utilizando técnicas oficiales de análisis.

"Nos basamos en las encuestas del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), quienes evaluaron la mesa de los argentinos hasta el 2013 y vieron cómo se ha incrementado el consumo de este tipo de comidas preparadas y gaseosas, que es algo a lo que nos lleva el ritmo de vida. De esa comparación también se concluyó que los más saludables eran los que incluían verduras como tomate y lechuga", acotó Raimondo. Y explicó: "El hecho de que se consuman vegetales los convierte en más saludables porque no sólo aportan fibras, sino que también aportan antioxidantes y los principios antioxidantes de los vegetales te ayudan a destoxificar cualquier tóxico que estemos ingiriendo con algún alimento".

Reducir la sal es sumar vida
De la campaña lanzada en el 2014 Menos sal + vida que instó a la industria de alimentos elaborados a reducir el nivel de sal en sus productos, se desprende que habría que consumir 5 gramos de sal por día, lo que supone 2.000 miligramos de sodio diarios, y en este momento se consumen en el país entre 12 gramos que son 4.800 miligramos de sodio, según las estadísticas oficiales.

"Si la sociedad redujese 1 gramo de la ingesta de sal en las comidas, se disminuirían 22.000 accidentes cerebrovasculares y cardiovasculares por año, y significaría una reducción de 2.000 muertes evitables. La recomendación no es sólo bajar el consumo de la sal, sino también de no colocarle sal a las comidas mientras se cocina, sino adosarla al momento del consumo", concluyó Raimondo.
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