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lunes 19 de septiembre de 2016

Sancarlinos encarnaron el parlamento sanmartiniano

La obra reunió a más de 100 pobladores de distintas edades y profesiones, incluyendo funcionarios de la Comuna, docentes, jubilados y agrupaciones gauchas

San Carlos. No fue un hecho menor en la organización de la gesta libertadora de Chile y Perú. Hace 200 años, San Martín entendía que para cruzar la cordillera de los Andes debía antes parlamentar con la nación mapuche-pehuenche, no sólo para obtener su consentimiento sino también para invitarlos a que lucharan junto a él. Las versiones sobre lo que realmente ocurrió en las inmediaciones del fuerte sancarlino, donde habría ocurrido esto que se conoce como "la consulta", son diversas y vienen demandado un revisionismo histórico ante un hito que fue crucial para la hazaña que el general lideró en enero de 1817.

Que este hecho no pase desapercibido en la reconstrucción histórica de la nación, sobre todo en la celebración de su Bicentenario, y que se revalorice de una generación a otra fueron la intención de los vecinos de San Carlos que el sábado a la noche montaron otra vez sobre el escenario del Neyú Mapú la recreación del parlamento sanmartiniano. En la mañana habían recibido a representantes de los pueblos originarios, provenientes de provincias del Sur argentino, que buscan también replantear lo sucedido en ese entonces.

La obra reunió en escena a más de 100 pobladores, de distintas edades y abocados a distintos rubros, no necesariamente del ambiente artístico.

Desde 1988, la realizaron casi de manera ininterrumpida hasta la edición del sábado, que fue promocionada a nivel provincial y convocó a espectadores de toda la provincia.

"Pretendemos que tenga una relevancia histórica en el presente porque habla de un San Martín político y que se revalorice el parlamento como un ejercicio político en un momento del país en el que existe una grieta que podría solucionarse quizás de este modo", comentó el intendente Jorge Difonso, acerca del hecho de que se recreó durante 45 minutos aproximadamente, ambientado y montado en esa época.

"Queremos que a partir de ahora se difunda aún más y que también lo que realiza la comunidad quede instaurado en la agenda cultural de Mendoza. Porque es la misma comunidad la que lo ha hecho, la que ensayaba cuando terminaban sus labores diarias, sin cobrar nada", destacó el jefe comunal de San Carlos.

Los protagonistas
"El objetivo es otorgarle al pueblo lo que es del pueblo. Su historia", expresó Juan Carlos Coronel, presidente de la Subcomisión Parlamento Sanmartiniano, creada a partir de la Junta Vecinal, con el fin de organizar a todos los ciudadanos que quisieran ser parte de esta tradición.

Junto a este docente jubilado participaron en la recreación de este hito trabajadores rurales, docentes, jóvenes o adultos mayores, representados estos últimos por su reina y hasta funcionarios. También hubo agrupaciones gauchas y participaron referentes de bandas militares.

Un poco de historia
En agosto de 1814, el general San Martín fue designado gobernador intendente de Cuyo, sitio en el que realizó los preparativos del plan libertador de Chile y Perú.

No bien se instaló en Mendoza, cultivó estrechas relaciones con los pehuenches (habitantes milenarios de los faldeos cordilleranos del Sur de Mendoza) y, a comienzos de 1816, desde El Plumerillo, los invitó a un parlamento para reafirmar y renovar los vínculos existentes.

El objetivo de San Martín era mantener la alianza, para asegurarse el tránsito eventual de sus tropas por ese territorio y obtener ayuda en caso de una invasión española por el sur de Chile. En el comienzo de la primavera de 1816, en el Fuerte San Carlos, se realizó el parlamento. Luego de unos meses, el grueso de las tropas de San Martín cruzó los Andes por los pasos de Uspallata y Los Patos, ambos más al norte, y tomaron por la retaguardia a las fuerzas españolas, que los esperaban por otra ruta.

Pero también hay quienes prefieren hablar más que de un parlamento, de la "consulta" de San Martín con los aborígenes y resaltar que fue un acto más de respeto que de estrategia y engaños, porque entendía necesario tener su consentimiento.
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