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domingo 24 de septiembre de 2017

Riesgo sísmico: se aplican normativas obsoletas

A los códigos CIRSOC actualizados han adherido, y no de forma absoluta, sólo Capital, Godoy Cruz y San Rafael. Rigen disposiciones de 1987

Por suerte y por desgracia. Esa contradicción fue usada por un especialista en Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico para referirse a que, desde la provincia, hoy esté mirándose por televisión lo que ocurrió tras el reciente terremoto de México, por la fortuna de no tener que estar padeciendo sus terribles consecuencias pero, por otro lado, lamentando que los mendocinos a la distancia no tomemos conciencia ni llevemos registros acerca del estado general de sus edificaciones. Tampoco hay protocolos para evaluar cuánto y de qué modo sus construcciones resistirían en el caso de que nos tocara vivir un fenómeno natural de tal envergadura.

Ante este panorama, el llamado de atención es, ante todo, para las comunas mendocinas.

La mayoría en la actualidad se rige por códigos de construcción obsoletos, y los pocos municipios que se han actualizado con las últimas normativas lo están haciendo de forma muy paulatina o a medias.
"Nosotros no sabemos qué pasaría si llega a ocurrir en Mendoza un terremoto de envergadura. Hemos venido trabajando a partir del año '70 con un código que fue precursor pero que quedó obsoleto y fue remplazado por el código INPRES-CIRSOC a nivel nacional, y a nivel local también se trabajó con el código de 1987. Pero ahora hay una nueva generación de códigos aprobados desde el 2005, con una última versión en cuanto a acciones de 2013, ya con grandes diferencias, y lamentablemente hay municipalidades y profesionales que no los están usando", afirmó el ingeniero Carlos Llopiz, director del Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico (Imeris), de la Universidad Nacional de Cuyo.

Hasta el momento sólo se aplicarían, y en cierto grado, en Capital, Godoy Cruz y San Rafael.
Según el especialista, en todo proceso de construcción hay cuatro etapas fundamentales: el diseño estructural, el control, la construcción en sí y el mantenimiento.

Para él, así como hay que controlar el diseño también es crucial revisar que se respete la documentación técnica de obra y que se utilicen los materiales adecuados. Entre ellos el hormigón, ya que es el que más se usa y porque tiene un procedimiento de fabricación que lo vuelve delicado.

"El control de los hormigones está en los códigos y como no se están aplicando en forma total, no se está respetando la ley. Y si eso pasa de nuevo hacemos construcciones de alto riesgo sísmico", dijo.

"Chile, por ejemplo, está más preparado o sabe qué hacer ante la emergencia, pero también están preparados porque saben cómo responden sus construcciones. Porque han sido probadas las eficacias de sus diseños estructurales, sus construcciones y controles. Nosotros no lo sabemos. Desde 1861 no hemos tenido una gran prueba", comentó Llopiz.

"Cuando hay terremotos en otros países, y después de las réplicas, hay una determinada cantidad de edificios dañados, viene luego la necesidad de evaluar si pueden seguir siendo usados.
Generalmente se los clasifica y señala con los colores rojo, amarillo o verde, de acuerdo al peligro. Eso ya debería estar implementándose acá. Podría ya ser tomado como iniciativa desde el Gobierno y los municipios", agregó el profesional, señalando la necesidad de que se cree un protocolo de acción que pueda ser activado con este fin, y no sólo ante un sismo sino, por ejemplo, ante los efectos de las lluvias o inundaciones.

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