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martes 10 de octubre de 2017

"Queremos justicia y que todos estén detenidos"

Así lo expresó una de las víctimas de los abusos sexuales en el instituto para sordomudos de Carrodilla

La prisión domiciliara para la monja Kosaka Kumico, acusada de abusos sexuales en el instituto Antonio Próvolo, de Carrodilla, y la muerte de una de las ex alumnas, movilizó ayer como nunca antes, a las víctimas del caso hacia los tribunales, donde por primera vez dieron la cara públicamente y hablaron de lo que quieren y sienten.

Los ex estudiantes hipoacúsicos, que el año pasado se animaron a denunciar el infierno que padecieron en el colegio, coparon a modo de rebelión, ayer por la mañana, el tercer piso del Palacio Judicial.

Reclamaron justicia, señalaron que no mienten, que tienen miedo, que aún hay secretos por revelar y que están sufriendo enormemente en este calvario que significa para ellos la causa judicial, en la que están acusados los sacerdotes Nicola Corradi (máxima autoridad del Instituto en Mendoza), Horacio Corbacho, las monjas Kosaka Kumiko y Asunción Martínez, tres hombres del personal de mantenimiento y jardinería, la apoderada del centro educativo y seis profesionales y ex directivos que trabajaron en los últimos 8 años.

Llegaron hasta allí indignados porque la monja cumpliría arresto fuera de la cárcel y por la muerte de una ex compañera de ellos, Alejandra Moreno, quien estaba por presentarse a la Justicia para denunciar abusos y falleció el 4 pasado.

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Captura de tv
Captura de tv

La muerte de la mujer de 20 años, que padecía epilepsia y cuadros de convulsiones, disparó una fuerte polémica.

Los familiares y, oficialmente la ONG Xumek, que representa a parte de las víctimas, denunciaron que falleció después de enterarse de que la monja Kumiko cumpliría prisión domiciliaria.

Sin embargo, ayer por la mañana, Lucila Hidalgo, la hermana de crianza de la fallecida, negó que Alejandra haya muerto por la mala noticia sobre Kumiko. Al contrario, afirmó que su deceso fue por su enfermedad y que nunca supo de esa prisión domiciliaria.

Esa declaración generó revuelo durante todo el día entre los parientes de los chicos del Próvolo, porque afirman que en el velatorio de la joven, su familia vinculó el fallecimiento a la novedad de la religiosa.

Como sea, la muerte de la mujer no provocó por ahora ningún cambio en la causa judicial ni en el régimen domiciliario de la monja.

Rebelión en los tribunales
La inédita presencia de las víctimas del instituto Próvolo y de los familiares de estos, exigiendo explicaciones, se viabilizó además en un pedido formal del equipo de abogados de Xumek, que le solicitó al fiscal Gustavo Stroppiana, una audiencia oficial para que detallara los motivos sobre el porqué de la decisión judicial ejecutada.

El fiscal accedió y realizó la audiencia en el hall del tercer piso a falta de un espacio disponible más cómodo.

Antes de eso, los sordomudos hicieron su reclamo en plena audiencia ante el fiscal y la prensa, para lo cual estuvo disponible una intérprete oficial del lenguaje de señas.

Una de las jóvenes víctimas expresó: "Sí o sí queremos justicia, queremos que todos estén detenidos. Nosotros no decimos mentiras, es nuestro derecho, todos estamos sufriendo, todos tuvimos y tenemos mucho miedo".

Alertó: "Estamos muy preocupados, ahora hay tres personas, no puedo decir quiénes, pero una que se cortó y le dio un ataque de desesperación, otra está muy mal por Corradi, otra está muy mal por Kumiko, porque se acuerda de todo lo que le hizo".

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Reclamó: "Necesitamos que se revea y se la devuelva a Kumiko a prisión como corresponde. Hace un año que estamos luchando, nos pusimos fuertes, nos unimos, entonces les pido que sigamos fuertes, que marchemos. Todos los 19 nos juntamos y marchamos. Sentimos mucho miedo y tenemos muchos secretos todavía".

La joven exigió: "Necesitamos justicia ahora, estamos cansados y no nos ayudan. En nuestra cabeza quedó una marca y jamás lo vamos a olvidar. Sentimos mucha vergüenza, es muy grave todo".

Fue la Primera Cámara
A su turno, el fiscal Stroppiana dio las explicaciones sobre la prisión domiciliaria de Kumiko.

Lamentó la muerte de una de las víctimas y se solidarizó con los presentes. Alentó a todos ellos a "tener paciencia" para llegar al máximo objetivo que es "elevar la investigación a juicio".

Luego recordó que él y su fiscalía se opusieron siempre a que la monja Kumico saliera de la cárcel, incluso en la audiencia de apelación ante la Primera Cámara del Crimen, y que fue ese tribunal el que aprobó el beneficio de la domiciliaria a favor de la religiosa y a pedido de la defensa.

El fiscal recalcó que la fiscalía está obligada a cumplir la decisión de la Cámara y por lo tanto, no tiene chance de cambiar lo dispuesto.

Conformes, pero no satisfechos con la respuesta de la fiscalía, las víctimas y los familiares terminaron reunidos con el procurador general de la Supremca Corte y jefe de los fiscales, Alejandro Gullé, quien les ratificó lo que ya les había expresado el propio Stroppiana.

No obstante, Gullé decidió darles apoyo con los profesionales de sus equipos del Ministerio Público para contener a las víctimas que aún faltan declarar o que deben volver a hacerlo.

En ese sentido, familiares y víctimas se quejaron de la falta de asistencia del Estado provincial.

Denunciaron a la prensa que no han sido atendidos en el último año. Fue entonces que un psicólogo de la Dirección de Salud Mental interrumpió para defender al Gobierno afirmando que hace un mes que los atienden, no haciendo más que confirmar la ausencia del Estado.
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