Mendoza - Mendoza Mendoza
lunes 09 de mayo de 2016

Pulseras satelitales en Mendoza: las presas son las que más las rompen

Se usan para aquellas internas que gozan de los beneficios de prisión domiciliaria o salidas transitorias.

Hace casi un año, la noticia era que el sistema penitenciario mendocino comenzaba a utilizar un programa de monitoreo y rastreo electrónico. No era otra cosa que las pulseras satelitales que comenzarían a usar los presos que gozaran de prisión domiciliaria o de las salidas transitorias. Si bien hoy el sistema controla a unos 80 internos en total en toda Mendoza, preocupa el alto índice de violación que ha sufrido, sobre todo, entre las mujeres.

Actualmente, la población carcelaria femenina asciende a poco más 330 internas, de las cuales cerca de 200 gozan de la prisión domiciliaria o de las salidas transitorias, superando a las que pasan sus noches en las 3 unidades penitenciarias, cifra que ronda las 137.

Para conseguir la prisión domiciliaria, una interna debe estar embarazada, tener un hijo menor de 5 años, sufrir una enfermedad crónica en etapa terminal o haber superado los 75 años.

De octubre pasado –cuando en realidad se comenzó a aplicar el sistema– a esta parte, a todas aquellas que tienen con prisión domiciliaria o gozan de salidas transitorias se les otorgaron pulseras satelitales, pero varias las destrozaron, por lo que debieron regresar al penal correspondiente.

"Quienes vulneran el sistema son las mujeres. De 12 salidas transitorias que autorizamos, 9 terminaron rompiendo la tobillera. Es algo que genera un alerta y por lo cual regresan al sistema de detención. En la mayoría de los casos esas violaciones están vinculadas a problemas de adicciones, por los cuales las mujeres rompen el precinto y abandonan sus casas, pero también es cierto que muchas salen de sus hogares porque se les enfermó un hijo y no hay quién lo lleve al hospital", contó el juez de Ejecución Penal, Sebastián Sarmiento, uno de los dos magistrados que autorizan estos beneficios carcelarios.

Las pulseras que terminan destrozando las internas son como un reloj que se une con un precinto plástico, que se cierra con una clave cuando dejan el penal y se abre cuando regresan a la penitenciaría. Si la interna tiene prisión domiciliaria, esa pulsera funciona con un georreferenciador –similar a un fax– que está conectado con el sistema penitenciario. Si se aleja más de lo debido de él, el aparato lo informa y se activa el operativo de su búsqueda.

En el caso de las salidas transitorias, la interna lleva consigo una especie de teléfono celular que cumple la función de georreferenciador y alerta si evade el camino establecido del penal a su casa.

Más allá de los juzgados de Ejecución Penal, en los últimos meses los juzgados de Garantías también aplican el sistema de tobilleras satelitales para prisiones domiciliarias y también detectan vulneraciones de las presas.

"En el último tiempo, debí revocar dos prisiones domiciliarias de mujeres que rompieron las tobilleras, pero fueron recapturadas. En ambos casos había situaciones de drogodependencia, aunque también se dio una pelea familiar", confirmó el titular del Sexto Juzgado de Garantías, David Mangiafico.

Funciona si se lo acepta
Si bien desde el sistema penitenciario defienden la utilidad de la tobillera a la hora de controlar al interno y ponen de ejemplo que de 53 hombres con salidas transitorias, sólo tres las violaron, también admiten que este tipo de control cumple su objetivo si el convicto acepta que es la manera de estar en su casa cumpliendo su condena.

"Si no lo entienden así, pueden romperla y violar el sistema; pero saben que se los detecta en el momento y es su pasaporte al penal otra vez. Funciona mejor que el antiguo control domiciliario con personal que siempre falta", aseguraron.

Un sistema que ya alcanzó su límite de servicios
En la actualidad, son cerca de 90 las pulseras que controlan a internos de ambos sexos de toda Mendoza, por lo que casi se ha agotado la primera tanda de 100 que se adquirió el año pasado.

En el caso de las salidas transitorias, hay quienes tienen este beneficio cada 7, 21 o 24 días, lo que hace que durante algunos fines de semana al mes coincidan varios internos solicitando el sistema para salir a sus hogares y se dificulte la aplicación.

"Estamos al límite. Tanto es así que estamos evaluando otorgar salidas transitorias entre semana para evitar estas complicaciones, pero eso no cumple la función de resocializar al interno, porque si sale durante la semana lo más probable es que no pueda reunirse con su familia", aseguró el juez Sebastián Sarmiento, titular del Primer Juzgado de Ejecución Penal.

Según el magistrado, la posibilidad de controlar a un interno en su casa a través de este sistema satelital cuesta sólo el 20% de lo que desembolsa el Estado provincial para costear los gastos de mantenerlo encerrado en una penitenciaría.


Fuente:

Más Leídas