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domingo 17 de abril de 2016

Ponen en marcha las aulas de escolaridad protegida

La Dirección de Orientación ya no esperará las derivaciones sino que irá a los colegios. Arrancan en la primaria

La Dirección de Orientación y Apoyo Interdisciplinario a las Trayectorias Escolares (Doaite) llamó a cubrir 2.866 horas cátedras para sumar más psicólogos, trabajadores sociales y técnicos en minoridad, para incrementar los equipos de esa dirección en cada uno de los 18 departamentos de Mendoza. Esto es parte de la implementación de las aulas de escolaridad protegida para los niños de jardín de infantes y primaria que tengan problemas de aprendizaje al faltar recurrentemente, sufrir alguna patología o padecer un problema familiar que le impida tener un año lectivo normal.

El objetivo también encierra una idea distinta de cómo deberán trabajar estos equipos: en lugar de esperar las derivaciones que pudieran hacer los docentes a los gabinetes para atender a cada alumno individualmente, serán los equipos quienes deberán recorrer los colegios y trabajar en cada institución con los docentes y el conjunto de chicos que pudieran tener problemas similares en grupo.
"Muchas veces esas derivaciones tienen que ver con que el maestro no sabe qué hacer frente a determinadas situaciones y directamente deriva el caso a la Dirección de Orientación. Lo que buscamos es terminar con todo este sistema de derivación compulsiva, que va desde el maestro hasta los mismos equipos de la Doaite, que en general terminan rebotando en los sistemas de Salud, pero ninguno le brinda una respuesta adecuada al chico. El plan es que todos estos problemas se puedan resolver con el alumno y los docentes en la misma escuela, en una mesa de trabajo con nuestros equipos", explicó Miguel Conocente, titular del organismo que depende de la Dirección General de Escuelas (DGE).

No son todos iguales
La resolución del llamado (513/16)se publicó en la misma semana en la que el gobierno escolar dio a conocer la normativa de asistencia en el Nivel Inicial y Primario, según la cual un chico que falta consecutivamente 20 veces de forma justificada o no, ya es considerado un niño en riesgo académico que merece tener un apoyo del equipo de la Doaite.

Incluso revisar si este chico requiere una trayectoria escolar distinta (plan de estudio) a las de sus compañeros, pero sin perder el contacto con su escuela, su maestra y su curso.

"Hay que salirse de la lógica de la homogeneización, porque si se consideran que todos los pibes deben ser iguales, la realidad demuestra que no es así, que hay que prestarle atención a la diferencia y seguramente que al principio costará, sobre todo a los docentes pero para eso vamos a trabajar. Si un chico tiene problemas de atención, no hace las tareas, quizás requiera de un equipo de Salud, pero tiene que estar en la escuela con una trayectoria modificada", expresó el funcionario.

Y ejemplificó: "Esos chicos que escriben la fecha y luego no hay nada, la hoja en blanco, ahí será necesaria la presencia de una docente acompañante para soportar la diferencia, lo demás es una entelequia".

Mayor control de la asistencia
De todos modos, está claro que la implementación de las aulas de escolaridad protegida implican también la presencia de los padres en el proceso, para lo cual todo el esquema va de la mano de vigilar de cerca el cumplimiento de la asistencia del chico a clases, tomando diversas medidas para evitar la reiteración de las inasistencias.

El protocolo presentado hace unos días por la DGE indica que de ahora en más, si el alumno faltó tres veces, el docente debe llamar a los padres y averiguar qué sucedió; si faltó 5 días no sólo debe llamar sino citar al papá o mamá para que firme en el colegio un acta compromiso de que no volverá a repetirse la situación, a menos que pueda demostrar que existe una razón de peso que requiera otro tipo de abordaje para ese chico.

Si el alumno llegó a las 10 ausencias sin explicación alguna, la escuela deberá informar a la Dirección de Orientación y Apoyo Interdisciplinario para que visite el domicilio del niño.

De no encontrarse con un adulto responsable, será puesto en alerta el sistema de protección social y de escolaridad protegida. Con la firma de una nueva acta de compromiso de los padres.

Si un niño faltó 20 días o más a clases, ya sea que presentó o no una justificación, será considerado un chico con riesgo académico.

En este punto, la supervisión deberá evaluar si se cumplieron con todos los pasos preventivos como corresponden y pedirá la intervención del sistema de protección social y de las aulas de escolaridad protegida, junto con la de otros organismos del Estado, como puede ser el Ministerio de Desarrollo Social.
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