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domingo 27 de marzo de 2016

Polémica en Junín por el traslado del club deportivo

Varios vecinos se oponen a la idea de que la cancha funcione en el predio del parque municipal Dueño del Sol. Dicen que quieren lotear el terreno para comercializarlo. El intendente asegura que pretende hacer una villa deportiva

Es difícil que alguien quiera desprenderse del lugar en donde los Canarios le ganaron la final a los Pami Verdes (los Pami Naranja eran más jóvenes). Nadie quiere perder ese espacio en donde Martínez, el arquero, cortaba el pasto de la cancha con una máquina chiquita y demoraba tres días. Nadie quiere perder ese lugar en donde los pases de jugadores se negociaban por dos pares de botines y, si el jugador era muy bueno, se exigía el pago adicional de una pelota.

Junín se fracturó. Mientras la Comuna y los concejales oficialistas aprobaron un proyecto para trasladar el histórico Club Junín (ahora Escuela Deportiva Junín) al predio del parque municipal Dueño del Sol, gran parte de la comunidad realizó en la noche del martes una multitudinaria marcha para oponerse a esa decisión y conservar las simbólicas instalaciones, que podrían ser loteadas y comercializadas. El intendente Mario Abed (UCR) dijo que el proyecto es construir una villa deportiva y que la decisión de qué se hace con el club, se tomará recién dentro de dos años y calificó de "maniobra política" a la polémica que se ha generado.

Los vecinos de Junín, en la noche del martes, marcharon por las calles céntricas y se congregaron en la plaza departamental. El cántico predominante fue: "La cancha no se vende".

Esa cancha y sus tribunas son las históricas de Junín, en donde jugó casi todo el Este y que, dicen, es la mejor de toda la zona. Tiene 80 años y han pasado por allí tres generaciones y ahora usan más de 500 chicos.

"Sin consultar con la gente ni hacer público el proyecto, el municipio decidió vender la cancha para lotear y hacer viviendas que, ojalá, no terminen en manos de los funcionarios", dijo el concejal Juan David Sánchez (FPV) y agregó que la venta de ese lugar debe realizarse con aprobación de alguna ley provincial, ya que "se trata de un bien de uso público".

El intendente sostuvo ayer que su proyecto es el de construir una villa deportiva completa en el parque Dueño del Sol y que no está definido el destino del espacio donde está el club y que "recién se podrá analizar dentro de unos dos años y por licitación pública".

"Estamos planificando una villa deportiva en serio, que va a tener un estadio, pileta climatizada, canchas de volley, básquet, y espacios para todos los deportes", dijo Abed.

"La cancha va a cumplir con todas las normas de la FIFA y queremos que allí se puedan jugar partidos de la Liga Mendocina", remarcó Abed.

Además afirmó que "no se ha hablado sobre el destino que tendrá el actual club y eso recién se analizará dentro de dos años, cuando llegue el momento".

El estadio del Club Junín está en calle Belgrano, entre Ladislao Segura y Salvador González, a pocas cuadras del edificio municipal. El lugar cuenta con cancha reglamentaria, tribunas, baños y camarines.

Abed, si bien sostuvo que no está definido su destino, aceptó que el estadio ha quedado rodeado por barrios y "el ordenamiento territorial dice que hay que sacarlo y es lo que vamos a hacer".

También argumentó hace unos días, a algunos medios de prensa, que "vamos a comenzar este año la construcción de la villa deportiva y los recursos para esa obra van a salir, en parte, de la venta del terreno donde hoy está la cancha".

Abed afirmó que "este proyecto lo encaramos ahora, que la Municipalidad está mejor de fondos y ya no se debe preocupar solo por el pago de sueldos".

Quienes participaron de la marcha, lo hicieron en defensa del estadio actual y en contra de que ese lugar se venda y sea loteado.

Para Abed, la objeción surgió "por cuestiones políticas que no logro entender".

El tema todavía no está definido y seguirá generando polémica.

Sus 80 años de vida guardan más de mil anécdotas

Es curioso. Mario Abed, es hincha furioso de San Lorenzo de Almagro. Seguramente en algún momento recordará el despojo que significó la venta del Gasómetro de avenida La Plata.

El club de Junín, ese que fue fundado hace 80 años y mantenido con el esfuerzo de todo el pueblo, es una historia muy parecida. O más intensa aún, más afectiva y entrañable. Pero, además, todavía es una historia vida. Las instalaciones están muy bien cuidadas y son usadas por toda la comunidad, desde las escuelas de la zona hasta los viejos que van a jugar a las bochas.

Allí se guardan mil anécdotas. Alguien recuerda a un camionero, integrante en algún momento de la comisión directiva, que hacía coincidir sus viajes con los partidos del fin de semana. "Estudiaba la cosa para poder traer a algunos jugadores que vivían lejos. Había uno que había conseguido trabajo en Villa Mercedes y otros que vivían en Las Catitas, en La Dormida y en Santa Rosa. Entonces el hombre, a costa de perder algún viaje, hacía que su regreso fuera justo cuando los jugadores tenían que venirse a Junín para jugar el fin de semana y los traía él", cuentan.

La plata nunca fue impedimento para sostener el club. Desde las tradicionales rifas, bingos y asados, todo se organizaba para juntar el dinero necesario. Pero especialmente, todos ponían trabajo. Pintar, arreglar, contar el césped. "Martínez, un arquero que jugaba en los '80, se dedicaba a cortar el pasto de la cancha con una maquinita chiquita. La chipica es muy dura y a la pobre maquinita le costaba un montón. Martínez tardaba como tres días en cortar todo", cuentan.

Ahora, cuando el fútbol es un gran negocio, en el club de Junín todavía se recuerda con orgullo que a sus grandes valores se les daba el pase sin costo, para no entorpecer sus carreras. "Apenas se pedía al club que se los llevaba, que nos dieran dos pares de botines y, si el jugador era muy bueno, también una pelota", dicen.

Por eso Junín no quiere perder su cancha. Porque no quiere perder su historia, su mística, su magia.


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