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domingo 14 de agosto de 2016

Particular trueque de semillas y de saberes entre agricultores

Lo organizó el INTA en San Carlos con la idea de preservar variedades y fomentar la diversificación y el autoconsumo. Se dieron charlas sobre los métodos de conservación, la diversidad de los cultivos y el derecho a elegir qué comer

San Carlos. Cuando ayer el reloj ya había marcado las 11, productores de distintos puntos de la provincia llegaron hasta la explanada de ingreso al Instituto de Enseñanza Superior Rosario Vera Peñaloza, en la ruta 40, para armar sus mesones y empezar a mostrar sus semillas, plantas, bulbos, gajos o sus producciones orgánicas. Ya ubicados, empezó la socialización entre expositores, técnicos o consumidores, reflejando parte de la mística de este tipo de ferias de intercambio de semillas y saberes: el trueque de productos, y también de historias, culturas y experiencias.

Así se daba inicio en Eugenio Bustos a este encuentro que por segundo año consecutivo organizó la Agencia de Extensión Rural del INTA La Consulta junto con productores familiares de la localidad y que convocó a distintos agricultores de otros puntos de la provincia, ya que es la única feria de este tipo que se realiza actualmente en Mendoza. Más allá del intercambio de semillas que permite que se fortalezcan lazos entre los agricultores y que se fomente la biodiversidad agrícola, la oportunidad fue aprovechada por los técnicos y especialistas para brindar charlas sobre los métodos de conservación, la diversidad de cultivos y la soberanía alimentaria.

"Los intercambios sirven para tener más diversidad, porque recuperamos esas semillas criollas, para revalorizarlas, y por la importancia de la diversidad. Todos los sistemas agrícolas más diversos son siempre mas resilientes a cualquier adversidad que les toque, desde una plaga hasta una inclemencia climática, a diferencia de un monocultivo y también promoviendo la soberanía alimentaria que es el derecho de los pueblos a elegir qué comer", dijo Laura Costela, jefa de la agencia rural, detallando que lo que más se ve en la zona son semillas de hortalizas de verano, como tomate, pimiento y maíz, así como las verduras de hoja y los distintos tipos de zapallos.

Esta feria fue iniciativa de los mismos agricultores familiares de la región, ya que el Valle de Uco cuenta con una destacada trayectoria frutihortícola y busca seguir fomentando este tipo de eventos donde también se comercialicen los productos, sin intermediarios. "Hemos visto que los productores que tienen mayor diversidad de productos en sus chacras son los que más venden, porque los consumidores también valoran esto y buscan varias cosas a la vez. Esto es como un círculo virtuoso, un sistema comercial de feria local que tracciona un sistema productivo diverso y más amigable con el medio ambiente", agregó Costela.

Más allá de lo meramente comercial, el trueque también posibilita que se comparta el saber acerca de cómo se cultiva, cosecha o se utiliza un fruto o una planta. "Uno de los valores más importantes que tiene es que uno no mantenga el saber individualmente, sino que se comparta, que se replique esa sabiduría que no está científicamente registrada", comentó Alejandrina Zotelo, miembro de Crece desde el Pie, una de las organizaciones sancarlinas que promueven la soberanía alimentaria y que ofreció nueces, ajos deshidratados, conservas y orégano, entre otros productos.

También hasta San Carlos llegaron productores del Sur y del Este de Mendoza. "Nos encantan estas ferias sobre todo por las experiencias que compartimos", dijo Agustín Arrigui, oriundo de Santa Rosa.
"Si quiere hasta en una maceta puede plantar las frutillas", le comentaba a una potencial clienta Mirta Mejía, oriunda de El Toledano, San Rafael. En su mesón se lucían desde semillas de porotos, zapallos, arvejas, hasta plantines y ciruelas desecadas, entre otros productos. "Nosotros elegimos cuidar la naturaleza, el ambiente y por eso no usamos pesticidas. El guano de los animales lo uso para la tierra, las hojas también, la poda me sirve para los conejos y así todo va siendo un circuito. Es algo que se hereda en la familia, ahora vienen mis nietos a preguntarme y van haciendo lo suyo", contó esta mujer con más de 20 años de trayectoria en la agricultura orgánica que tiene en un terreno donde vive huerta, corrales y frutales para autoabastecerse, intercambiar y vender.
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