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domingo 01 de octubre de 2017

"Para estimular la lectura en los chicos, el rol del adulto es fundamental"

Cuando era una niña le gustaba jugar a la maestra. Jugaba a enseñar. Lo hacía por puro placer de reflejarse en esa microficción infantil que nos envuelve y nos resignifica el mundo, y es así como comenzamos a apropiarnos de él, a abordarlo.

De grande, a Patricia Mejalelaty, la directora ejecutiva de la Fundación Leer, le pasó al revés: quiso enseñar a jugar. Y ese juego fue a través de la conexión con los libros, universos imaginarios encerrados entre dos tapas, en los que los chicos viajan, subidos a una nave de papel. Y entre las letras descubren que pueden ser lo que deseen ser.

Así, entre otros logros, la fundación que dirige Patricia ha organizado 15 maratones de lectura, la última el 17 de setiembre. Ese día, 5 millones de niños de todo el país tuvieron una jornada de lectura, en sus colegios, en las casas, con amigos, acompañados de un adulto. El objetivo primordial de la fundación es acercar los niños y adolescentes a los libros. Y lo vienen cumpliendo desde hace 20 años. En esta entrevista, la directora cuenta cómo fue construyendo ese viaje entre las ganas y la concreción del sueño de armar la fundación y ponerla en movimiento.

–¿Cómo comenzó esta iniciativa?
–Soy profesora de Historia –egresada con un promedio de 9,90 puntos, medalla de oro de la universidad–. Pero ante todo, soy maestra de alma, de toda la vida. Todo empezó cuando era chica y jugaba a la maestra. Siempre quise enseñar y brindar a los chicos la posibilidad de contar con estrategias diferentes para ingresar al mundo de la lectura.

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–¿Con qué se encontró cuando comenzó a adentrarse en ese mundo de infancia, lectura y literatura?
–Me encontré con muchas dificultades de lectura en los chicos. Fue mucho trabajo, porque antes no estaba instalado el concepto de la lectura por placer.

–¿Para esto creó la fundación?
–Principalmente. Fue una iniciativa "casi" personal, aunque conté con el apoyo de mi familia. Pero cuando sos joven y tenés mucho ímpetu, los objetivos se cumplen. Tuve mucho respaldo de mi padre y de otras personas como Félix del Barrio. Después invitamos a profesionales a sumarse. Hoy somos 18 personas, que promocionamos el gusto de leer. Por ejemplo, con la maratón de lectura hemos logrado 280.000 lecturas en 5 meses. Todo un logro.

–Si tuviera que definir en una frase el objetivo de la fundación leer, ¿cómo lo haría?
–La Fundación Leer nació hace 20 años con el profundo deseo de acercar los chicos a la lectura. Con acciones como que las escuelas tengan acceso a los libros y brindar capacitación a los docentes. A partir de allí obtuvimos una licencia internacional. Lo que hacemos también es acompañar a las acciones que desde otros sectores se están realizando.

–¿Cuáles son los logros obtenidos en estos 20 años de trabajo?
–La verdad es que no reinventamos la rueda sino que aportamos metodologías probadas para que los niños lean, ese es nuestro principal logro.

–A su criterio, ¿qué es lo que les falta a las escuelas como estrategia para lograr que los chicos lean?
–¡Libros! Necesitamos libros en las escuelas, porque la lectura por placer dentro de la escuela es un hábito que cuesta instalar. La Fundación Leer tiene una tarea fundamental para esto, a través del Proyecto Libro Abierto hemos creado espacios de lectura en muchas escuelas.

–¿Qué es lo que tiene que tener un espacio de lectura para incentivar a los chicos a leer?
–Básicamente debe ser un rincón lleno de colores, en torno de los que se pueda armar un ritual. Con almohadones o una alfombra. Un sitio donde los chicos se puedan sentir cómodos y estimulados para el placer de la lectura.

–Aunque parezca sencillo, ¿cuesta mucho cumplir estos objetivos?
–Es cuestión de constancia, despacio hemos ido trabajando y acompañando. Lo que hacemos es estar atentos a las demandas. Las tenemos en cuenta, las escuchamos.

–¿Cómo han cambiado las estrategias para la lectura teniendo en cuenta la tecnología?
–Hemos ido cambiando mucho sin dejar de lado la meta principal, que es que los chicos lean. No descartando ni negando sino incorporando la tecnología. Los chicos no nacen lectores, los acompañamos siendo lectores y en este camino es válido hacerlo a través de nuevas tecnologías, las usamos como herramientas.

–¿Cuáles son las iniciativas implementadas sobre la base de los nuevos desafíos?
–Este año la fundación está apostando y haciendo crecer el proyecto Leer 20/20, una plataforma virtual, segmentada por edades, en la que se comparte un libro gratuito cada 15 días. La plataforma es de libre acceso, para toda la familia.

–¿Cómo funciona?
–Los adultos junto con los niños leen el libro y responden una trivia. Esto les permite ganar medallas y luego acceder a un diploma digital. Incorporamos la tecnología como estrategia.

–¿Qué consejo les daría a los padres y docentes que quieren estimular la lectura en los niños?
–Es importante que la lectura tenga un espacio, pero más importante es el rol del adulto en esto. Hay que leerles a los chicos. Lectura compartida entre los niños y los adultos es esencial. Lo primero es sentarse con ellos, darles ese espacio, que puedan tocar los libros. Desde muy chiquitos el libro es un juguete. Es tan sencillo como sentarse con los chicos cada noche, y leer. Así el afecto empieza a circular. Ese momento en torno al libro es un momento de afecto.

–¿Es como dicen, que si un niño no ve a un adulto leer probablemente no le guste hacerlo?
–Leer se contagia, el placer del momento compartido, desde los primeros años de los chicos. Un padre que no es lector difícilmente dedique 20 minutos de lectura a sus hijos. El adulto tiene que seguir leyéndole a su hijo o hija, aunque ya sea grande y pueda hacerlo solo. Cuando mi hija tenía 8 años, yo le leí la versión de La vuelta al mundo en 80 días. Le serví como andamiaje para que accediera a esa historia.

–¿Está bien dejarlos que lean por sí solos?
–Claro, para esto tienen que practicar. Leer es como andar en bicicleta, uno debe caerse para aprender a andar. Si trabajamos para lograr el dominio de la lectura es que vamos a poder ser lectores, la comprensión va a ser la lectura.

–¿Cuáles son las mayores dificultades que usted puede notar en los niños a la hora de leer?
–Las dificultades son claras. Las evaluaciones PISA lo dicen: el 50% de los alumnos que egresan no entienden lo que leen.

–Es un número altísimo, ¿qué se puede hacer para solucionarlo a tiempo?
–Hay que preocuparse antes de que lleguen a 4º grado, porque ahí es cuando los textos se complejizan muchísimo. Si en esta etapa no tienen dominio de la lectura comprensiva, difícilmente se pueda avanzar en lo que viene.

–¿Qué aspectos hay que reforzar?
–La lectura tiene dos momentos complejos, la decodificación y la comprensión de lo leído. Si la decodificación ocupa muchas neuronas, no queda espacio para la comprensión.

–¿Cómo puede lograr el adulto que el chico supere sin dificultad el primer momento?
–El adulto es el que tiene que conversar sobre lo leído, desde la primera infancia. El chico va conociendo palabras, las distingue y las incorpora, y con eso después le cuesta cada vez menos decodificar. Si por el contrario, ocurre que los chicos se van quedando fuera de los textos, porque estos se complejizan, se frustran y comienzan a dejar la lectura de lado, se alejan cada vez más y llegan a una adolescencia que es gregaria por naturaleza, sin ese hábito. Porque la lectura es un proceso solitario que requiere de una concentración especial.

–A veces pasa que los chicos no tienen ningún libro en la casa.
–A eso se dedicó la fundación en su primer programa, Leer es Fundamental. La idea era que cada chico tuviera un libro elegido por ellos, porque elegir empodera. De todas maneras, hay que inculcar el hábito de ir a la biblioteca a buscar un libro, es difícil adquirir ese hábito, porque no se estimula.

–¿La tecnología remplazó a la biblioteca?
–En realidad son caminos diferentes. Nosotros consideramos que el proyecto digital Leer 20/20 quiebra la barrera de acceso al libro. Hay nuevas formas de acceder a libros, en tablets o computadoras. De todas formas, nos enfrentamos al desafío de crear el hábito. Con este tipo de proyectos digitales la problemática del acceso al libro para niños de 0 a 12 años está resuelta, donde quiera que estés.
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