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sábado 14 de mayo de 2016

Órgano nacional intervendrá en el caso del donante down

Evaluará la capacidad de decidir de Jorge Gandur (60) para darle un riñón a su hermano, que necesita un trasplante.

La Justicia mendocina aceptó ayer la intervención de un organismo nacional especializado del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación para que opine si Jorge Gandur, de 60 años, quien tiene síndrome de Down, está calificado como "capaz" para donarle un riñón a su único hermano, Alfredo Gandur, de 63, quien actualmente necesita un trasplante y debe someterse cuatro veces al día a diálisis para poder seguir con vida.
El juez del Cuarto Juzgado Civil, Daniel Cobo, quien tendrá la última palabra, aceptó que el Programa Nacional de Asistencia para las Personas con Discapacidad en sus Relaciones con la Administración de Justicia, llamado Adajus, sea parte de la discusión judicial.
El magistrado hizo lugar para que Adajus elabore un informe que concluya si Jorge Gandur, a pesar de su síndrome, tiene la capacidad que exige la ley para tomar una decisión tan importante como es la de donarle un órgano a su hermano.
El ingreso de Adajus en la causa fue un alivio para Alfredo Gandur, quien solicitó el 13 de mayo de año pasado a la Justicia provincial la autorización para que su hermano fuera donante .
Gandur dijo a Diario UNO: "La audiencia de ayer nos fue favorable porque el juez accedió a nuestra petición de que Adajus interviniera dando un dictamen".
El hermano del hombre con síndrome de Down contó que la repercusión en los medios locales y nacionales fue fundamental.
"La gente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación vio la noticia en los diarios porteños, se comunicó con Juan Carlos González, que es defensor provincial de Discapacidad, y luego, conmigo. Me propusieron presentarse y acepté", afirmó Gandur.

Sin precedentes

El caso ha planteado un verdadero desafío jurídico sin antecedentes a los tribunales locales.
Es que la ley 24.193 establece en su artículo 15: "Sólo estará permitida la ablación de órganos o tejidos en vida con fines de trasplante sobre una persona capaz mayor de 18 años, quien podrá autorizarla únicamente en caso de que el receptor sea su pariente consanguíneo o por adopción hasta el cuarto grado". El artículo habilita, además, otras opciones como los cónyuges o personas en convivencia.
Y agrega en el último párrafo del artículo: "El consentimiento del dador o de su representante legal no puede ser sustituido ni complementado; puede ser revocado hasta el instante mismo de la intervención quirúrgica, mientras conserve capacidad para expresar su voluntad, ante cuya falta la ablación no será practicada".
Justamente "la capacidad para expresar su voluntad" es lo que se discute respecto de Jorge, quien, según su hermano, está dispuesto.
Pero el debate es si Jorge puede comprender la decisión que ha tomado.
El viejo Código Civil de la Nación, derogado en 2014, imponía incapacidades absolutas y relativas. Las primeras comprendían a menores de 14 años y dementes. Pero el nuevo Código Civil vigente desde el año pasado, eliminó la incapacidad absoluta denominada como "muerte civil" y puso como regla el derecho al reconocimiento de la capacidad a toda persona, debiendo demostrarse lo contrario.

Los informes técnicos serán cruciales

En este proceso judicial que involucra a Alfredo Gandur solicitando a la Justicia que autorice la donación de un riñón por parte de su hermano con síndrome de Down, los informes de los especialistas serán determinantes.
La Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo ya informó en el expediente que el síndrome Down de Jorge Gandur no lo inhabilita desde el análisis genético para ser donante de su hermano.
El Incaimén, el instituto de ablaciones y trasplantes provincial, dio cuenta, tras estudios de laboratorio, que hay una histocompatibilidad del 100% entre Jorge (el donante) y Alfredo (el receptor).
El CAI (Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario) del Poder Judicial hizo un primer informe negativo tras entrevistar a Jorge, pero se le cuestionó que el interrogatorio había sido demasiado técnico.
Se hizo una segunda entrevista y además dos informes –psicológico y psiquiátricos– aún pendientes.

Donar un riñón no quita años de vida ni complica posteriormente la salud

Alfredo Gandur (63), quien es médico, es el único hermano de Jorge(60), quien es Down y de quien necesita que le done un riñón para poder seguir viviendo.
El profesional es quien ha estado a cargo de su hermano, por lo tanto, para la salud del galeno, que padece una grave insuficiencia renal, es fundamental para Jorge.
Como médico, Alfredo Gandur asegura que si su hermano le donara un riñón, esto "no afectaría su salud ni su expectativa de vida porque está demostrado hace ya muchos años que es la misma que la de una persona que no es donante". Agregó que tampoco exige tratamientos tras la ablación.
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