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domingo 09 de octubre de 2016

Opiniones a favor y en contra del traslado de los talleres ferroviarios

Empleados de los ferrocarriles cuestionan la decisión, pero en Palmira las cámaras empresariales lo ven con buenos ojos. El traslado fue decidido hace meses por el Gobierno nacional

Trabajadores del ferrocarril lanzaron una campaña para juntar firmas en oposición al traslado de los talleres de la estación Mendoza a Palmira. Dicen que no hay ni se ha hecho infraestructura en el Este para contener a esos talleres y que las tierras que quedarán libres en la capital provincial "son bienes del Estado y pretenden que se transformen en un enorme negocio inmobiliario".

En Palmira, por el contrario, el traslado de los talleres se ve con buenos ojos. Incluso la mayoría de las cámaras empresariales, especialmente la metalúrgica, imagina que allí se podrá aprovechar no sólo las instalaciones ferroviarias jarilleras, sino que potenciará el desarrollo del PASIP.

El proyecto de traslado ya había sido anunciado por el Gobierno nacional hace unos meses, a través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), que comenzó con un ambicioso plan para destinar tierras públicas bajo su jurisdicción a proyectos urbanos de usos mixtos. El primer anuncio fue que los primeros dos desarrollos serán el de los terrenos del ferrocarril en la capital mendocina y otro similar en Campana, también en terrenos ferroviarios.

La idea de la Nación es que el producto de la venta de las 23 hectáreas ubicadas entre Perú, Juan B. Justo, Suipacha y Tiburcio Benegas llegue al Municipio (75%) y a la Nación (25%), y las futuras obras sean administrados por fideicomisos firmados entre la Nación y los gobiernos comunales en donde se ejecuten, de modo tal que los fondos destinados a los proyectos no puedan ser desviados para otros usos.

Los talleres de Ciudad son históricos y allí, todavía hoy, se repara la mayoría de las locomotoras diésel. Trabajan en ellos unos 150 obreros y técnicos, además de unos 30 administrativos.

"Todos, definidos como obreros agrupados, hemos decidido salir a la calle para reunir firmas y evitar que se desmantelen esos talleres y se vendan los terrenos", dijo Daniel Hernández, uno de los voceros del grupo de empleados del ferrocarril que allí trabajan.

El hombre indicó que "sostienen que nos trasladarán a todos a Palmira, pero allí no hay instalaciones para poder albergar los talleres y no se está construyendo ninguna nueva", dijo.

Mientras tanto, la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza ya ha avanzado en el proyecto e incluso ya convocó a un concurso de ideas para el desarrollo urbanístico. Además, el intendente Rodolfo Suarez indicó en su momento a este medio que "no puede haber un taller de ferrocarril a nueve cuadras del Kilómetro Cero de la ciudad, donde tenés el centro neurálgico de un área metropolitana que concentra a 1.100.000 personas todos los días".

En tanto Carlos Sosa, responsable en Mendoza de la Unión Ferroviaria, advirtió en su momento de que "los terrenos quedaron en el centro y son apetecibles para cualquier proyecto inmobiliario. Si hablan de relocalizar el taller, primero que nos lo muestren, que tengan la complejidad e infraestructura que tienen los que tenemos y recién ahí nos sentamos a charlar", dijo.

La base para el proyecto mendocino establece que cuatro manzanas completas deben ser destinadas a espacios verdes públicos. En los restantes se podrán construir algo más de 300.000 m2 cubiertos, que deben incluir viviendas, oficinas, comercios y espacios culturales.

El plan general de la Agencia de Administración de Bienes del Estado establece que las propiedades afectadas pasen del Estado nacional a las municipalidades y que éstas sean las responsables de desarrollar tanto los proyectos como la comercialización.
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