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martes 04 de diciembre de 2012

Nuevos tratamientos contra el cáncer en Mendoza

Profesionales del Instituto de Ciencias Básicas (UNCuyo) y de la FUESMEN trabajan teniendo en cuenta el comportamiento del tumor en cada paciente.

 

Por Juliana Argañaraz
jarga@diariouno.net.ar

Nuevas terapias para tratar el cáncer se prueban en la Fundación Escuela de Medicina Nuclear (FUESMEN), con la participación de profesionales del Instituto de Ciencias Básicas de la UNCuyo. Los métodos, que en Mendoza aún están a prueba pero ya comenzaron a instalarse en países más avanzados, dan un giro importante en el campo de la física médica y acarrean mayores posibilidades de éxito en los tratamientos oncológicos.

Según explicaron los profesionales, actualmente, los tratamientos son de base poblacional, es decir que se realizan sobre un promedio de cómo los pacientes responden a las terapias. En cambio, con este nuevo sistema, los procedimientos serán más personalizados, según las características del tumor y del paciente que lo posea.

“El cáncer no es una enfermedad, sino múltiples enfermedades que afectan en forma diferente a cada persona”, explica Virginia Venier, licenciada en física y jefa de Trabajos Prácticos de la cátedra de Experimental I de la Licenciatura en Ciencias Básicas con orientación en Física, del Instituto de Ciencias Básicas (ICB) de la UNCuyo.

Estas nuevas terapias se basan en analizar más profundamente los tumores a través de imágenes moleculares que se obtienen mediante la técnica de imágenes PET/CT.

Las imágenes moleculares proveen información metabólica específica del tumor, en contraposición a las imágenes tomográficas convencionales que proveen información anatómica del tumor. Eso permite conocer cómo se comporta el tumor, no sólo saber dónde se encuentra, lo que permite planificar tratamientos personalizados para cada paciente.

Otra aplicación posible es la evaluación de cómo responde cada paciente a su tratamiento al realizar imágenes moleculares. Esto brinda la posibilidad de pronosticar la evolución terapéutica, lo que conlleva un seguimiento más específico de los pacientes y posibilita adaptar el tratamiento, de ser necesario.

Este tipo de terapias se denomina “adaptativa” y, en caso de que no responda, evita entregarle más dosis y disminuir así sus efectos colaterales, explica Pablo Cappagli, físico de Radioterapia de la FUESMEN.

Actualmente, en la fundación se trabaja con pruebas piloto de esta nueva técnica, las cuales se realizan sobre pacientes que han dado su consentimiento y que acceden a someterse al novedoso tratamiento oncológico.

“No estamos probando si funciona o no, estamos probando si podemos hacerlo acá”, aclara Venier, ya que este tipo de método se aplica en forma corriente en Estados Unidos y, según los especialistas, podría estandarizarse en la provincia en un lapso de cinco a diez años.

Las pruebas que ya se realizan en Mendoza con este sistema son sobre cánceres de pulmón, cuello y cabeza.

De qué se trata

Las imágenes obtenidas de una tomografía les dan a los médicos una idea sobre la localización, el tamaño y la forma del tumor, mientras que con las nuevas imágenes moleculares se obtiene también información sobre el comportamiento, lo que representa un gran aporte para su posterior tratamiento.

En una charla organizada por el ICB en la provincia, el médico Robert Jeraj –profesor asociado de Física Médica, Oncología Humana, Radiología e Ingeniería Biomédica en la Universidad de Wisconsin– expuso que “el desafío radica en un cambio hacia las terapias personalizadas: dirigir con precisión el tratamiento de forma personalizada a aquellos pacientes que lo necesitan y evitando tratar a aquellos que no, expandiendo los horizontes de la disciplina, orientado hacia terapias personalizadas”.

Una vez que se obtiene la información precisa sobre el tumor y su comportamiento en tal paciente, se procede al tratamiento oncológico, que puede ser –como siempre– con radiología, quimioterapia y/o cirugía, opciones que el médico elige o combina según la patología y su ubicación.

Detalles sobre la FUESMEN

La Fundación Escuela de Medicina Nuclear (FUESMEN) surgió, a partir de la iniciativa de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1986, como una escuela de posgrado en medicina nuclear y radioisótopos, y un lugar donde se aplicara la energía nuclear en el campo de la salud.

Desde la década del ’50, gracias a la creación del Instituto Balseiro, la CNEA estaba vinculada con la UNCuyo, que en esta oportunidad fue la encargada de dotar de infraestructura académica y técnica a la FUESMEN.

A partir de entonces, la universidad pasó a formar parte del directorio de la fundación escuela. El Gobierno de Mendoza, por su parte, también se incorporó al directorio.

Actualmente se realizan allí estudios y tratamientos de alta complejidad, principalmente relacionados al uso de radioisótopos y radiaciones ionizantes.

Cuenta con ocho áreas de servicio: PET, ingeniería, medicina nuclear, radioterapia, laboratorio clínico, diagnóstico por imágenes, informática y neumonología.

Nueva oportunidad para publicar trabajos

Una nueva edición del “Premio EDIUNC Ida y Vuelta” convocó a la comunidad universitaria a presentar sus trabajos de investigación para ser publicados por la Editorial de la UNCuyo.

Las propuestas se recibirán hasta el 8 de marzo de 2013 en la sede de la editorial, en la planta baja del Centro de Información y Comunicación (CICUNC).

Pueden participar docentes, egresados, estudiantes de grado y posgrado, y personal de apoyo académico.

Las publicaciones estarán dirigidas al público lector en general interesado en las temáticas y en las ciencias, pero no especializado. El género es ensayístico. Por lo tanto se sugiere usar un lenguaje ameno y recursos que hagan atractiva la lectura, sin recurrir a las jergas técnicas pero sin perder el rigor científico ni banalizar los temas.

La idea es dar prioridad a saberes novedosos, propios de la cultura contemporánea y con proyección universal. Por ejemplo: temas de impacto público actual enfocados desde las ciencias básicas, sociales, naturales o aplicadas; análisis y herramientas de la cultura científica para comprender la actualidad política y social; experiencias, descubrimientos o curiosidades de la investigación y de las prácticas científicas; aplicaciones de las ciencias y la tecnología a la vida cotidiana y social, y vínculos de los saberes científicos con otras disciplinas o actividades.

Los trabajos serán seleccionados por un jurado especializado, integrado por Patricia Pincolini, Adriana Petra y Patricia Rodón.

En la primera edición del concurso resultó premiado Pablo Pacheco, por su libro De Mendoza hacia el cosmos. Astronomía, astrofísica y actividades espaciales en el Siglo XX, que será presentado antes del cierre de esta segunda edición.

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