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domingo 05 de junio de 2016

"Nos largaron el agua": una familia está a punto de quedarse sin casa por el nuevo nivel del Carrizal

Se trata de la única vivienda que se encuentra en los terrenos que quedarán bajo el agua. Les prometieron no avanzar hasta reubicarlos pero ya debieron desalojar.

Julio, su esposa embarazada y su hija de cuatro años son los protagonistas de un reclamo a la desidia del Estado que los "olvidó" mientras se ocupaba de llevar adelante una obra de grandes proporciones sin contar en sus planes con esta familia.

"Nos largaron el agua", dice Julio Vila el sábado por la mañana mientras desaloja la casa en la que vivió toda su vida, al igual que sus padres y sus abuelos. Es que este hombre habita en la zona del Carrizal Bajo y el agua poco a poco ha comenzado a tomar los terrenos desde enero.

La triste realidad en la que se encuentra esta familia no se debe sólo a las intensas y prolongadas lluvias de los últimos dos meses sino que, luego de que Irrigación pusiera en marcha el plan para subir la cota del embalse, no se tuvo en cuenta que esta casa quedaría un metro y medio bajo el nuevo nivel.

Gracias a la colaboración de los vecinos se realizaron cartas para pedir una solución habitacional pero la obra siguió adelante y las respuestas no llegaron. En febrero de este año, la primera etapa del plan culminó pero Julio aún no tenía dónde ir.

Desde 1983, la familia de este puestero tiene el permiso de explotación de la tierra. "Solamente me dijeron que me fuera porque este terreno estaba dentro de la zona de expropiación por las nuevas obras", narra Julio mientras desaloja su vivienda y planea irse a la casa de una tía a pasar la noche.

Lo único que le queda a esta familia es una promesa. Desde la dirección de Recursos Naturales y Defensa Civil los visitaron durante la mudanza y les ofrecieron una parcela para construir una plataforma y poner una casa prefabricada.

El agua está a tan solo 10 metros de su hogar y cada minuto cuenta. "Mañana (por este domingo) va a estar todo bajo el agua", dice Nicolás Hughes, un amigo y vecino como otro par que se ha comprometido con la situación de esta familia.

"Tenemos que esperar hasta el lunes porque ahora han venido a hablarnos pero es todo de palabra y no hay nada escrito", asegura el hombre que demuestra un cierto recelo luego de meses de ser ignorados.
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