Mendoza - Juliana Awada Juliana Awada
jueves 25 de agosto de 2016

No le bautizaron a su séptimo hijo porque Macri no está casado por la Iglesia Católica

La situación se dio en San Rafael. La mamá del bebé contó que ningún templo católico aceptó administrar el sacramento. Finalmente encontró un culto que sí lo hizo.

La situación personal de Mauricio Macri complicó el bautismo de un pequeño en San Rafael.

Natalia Alcalle tuvo a su séptimo hijo el 5 de abril, por lo que, según manda la tradición y la ley, el padrino debe ser el Presidente de la Nación. Pero no fue tan fácil.

Natalia contó al sitio sureño Mediamza que su intención era bautizar a su niño en un templo de la Iglesia Católica. Por eso fue a hablar a la catedral, a la iglesia Nuestra Señora de Luján y a la del Chañaral. "En todas me dijeron que no podían bautizar a Tiziano porque el padrino, el presidente -Mauricio- Macri es divorciado y vive en concubinato con Juliana Awada y eso no estaba bien ante los ojos de Dios".

Tras este rechazo, los padres de Tiziano decidieron finalmente bautizarlo durante una ceremonia religiosa en una iglesia no católica conocida como "Vida y Paz".

La Ley de padrinazgo prosidencial, tal vez el dato de color más interesante de la legislación del país, tiene sus raíces en la gran inmigración rusa en la Argentina y en la creencia de que el séptimo hijo varón es hombre lobo y la séptima hija mujer bruja.

Así en la Rusia zarista de Catalina la grande se otorgaba el padrinazgo imperial que daba una protección mágica contra estos males y evitaba que los niños fueran abandonados.
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