Mendoza - Fray Luis Beltrán Fray Luis Beltrán
sábado 04 de junio de 2016

#NiUnaMenos: las madres de las víctimas fueron protagonistas en el reclamo

Perdieron a sus hijas a manos de violentos y asesinos. Fueron el corazón del reclamo en Mendoza. Mayor compromiso del Estado y penas más elevadas para los agresores se exigieron a voz en cuello.

"A mi hijita la mataron porque donde vivimos no hay justicia y por pobre", decía con la voz entrecortada y una elocuencia tajante Alejandra Rodríguez, la madre de la pequeña Trinidad (8), quien fue violada, asesinada y quemada en abril, en Fray Luis Beltrán, Maipú.

Cuando la mujer dejó el micrófono y descendió del improvisado escenario montado sobre una camioneta en el final de la marcha del "Ni una menos", tomó la palabra Vanina Cornejo (40), mamá de Florencia Cataldo (24), la joven que fue salvajemente golpeada por su ex novio el sábado pasado a la salida de un boliche de la misma localidad. "Si lo ven a ese hijo de puta, no lo capen, entréguenlo a la Justicia", pidió para dar con el agresor, que aún está prófugo.

En la multitudinaria marcha, que ayer, pese a la persistente lluvia y las bajísimas temperaturas, convocó a unas 3.000 personas, fueron las madres quienes tomaron la palabra y recobraron fuerzas para continuar cada una su lucha.

Llevando la bandera que pregonaba "Ni una menos, basta de femicidios" y se apostó en avenida San Martín y Garibaldi, se encolumnó Gladys Steffani, madre de María José Coni, quien se permitió recordar: "El año pasado mi hija participaba de esta marcha y ahora me toca a mí venir a pedir justicia por ella. No podemos tener esta violencia, necesitamos penas elevadas para estos casos y que el Estado se involucre", reclamó la mujer que viajó a Ecuador para seguir en persona la investigación del crimen de su hija y de la amiga, Marina Menegazzo, las mendocinas que fueron asesinadas en Montañita (Ecuador).

Junto a ella, estaba la mamá de Trinidad Rodríguez estrujando una foto de su hijita y detrás, decenas de familiares que levantaban como estandarte el rostro de la persona que habían perdido a manos de la violencia de género.

Como sucedió en la primera marcha y sin que haya habido grandes avances en las causas judiciales, a la manifestación volvieron los carteles que pedían por Soledad Olivera y Johana Chacón, dos lavallinas que permanecen desaparecidas. La directora del colegio Virgen del Rosario al que asistía Johana, Silvia Minoli, fue la principal referente que trajo a la marcha su lucha por saber qué pasó con ellas.

Si bien desde la organización habían pedido no politizar la marcha, entre los miles de carteles que buscaban concientizar sobre las distintas formas de violencia de género, aparecían una y otra vez distintas banderas de todos los partidos políticos, agrupaciones, centrales sindicales y hasta fracciones universitarias.

Pero más allá de las diferencias políticas y partidarias, el leitmotiv de frenar la violencia de género en una provincia en la que las denuncias se duplican este año, fue el objetivo que aunó a todos y minimizó los fallidos egocentrismos de algunos referentes.

En Guaymallén: caso gravísimo
Fue detenido e imputado un hombre de 50 años –su identidad no trascendió– por propinarle una dura golpiza a la ex esposa, que es sordomuda. Ella lo denunció, además, por reducirla a servidumbre.
Quedó detenido en la Oficina Fiscal 19, de Rodeo de la Cruz, tras haber sido denunciado en otras tres oportunidades, por su hija, por violencia de género. Esto le valió la prohibición de acercamiento –no cumplió– al hogar y esto le posibilitó seguir maltratando a la mujer. La acusación es por lesiones leves agravadas por violencia de género y desobediencia por violar la prohibición de acercamiento.

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