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domingo 08 de octubre de 2017

Nilo González: de la TV a meteorólogo del barrio

Explicaba las temperaturas con tiza mojada en una pizarra y hoy asesora a bodegas y vecinos. Descree del cambio climático y no volvería frente a las cámaras

Está parado en la puerta de su casa, en Godoy Cruz. En la esquina hay un semáforo y algunos conductores lo saludan desde las ventanillas. Cruza una señora con un carrito de las compras. Se detiene y conversan, amigablemente, sobre el clima, probablemente el tema de conversación más común de todos. Pero con él no es un tema más. Él es un especialista. Él es Luis Nilo González.
El meteorólogo, que todas las noches exponía sobre las temperaturas mínimas y máximas en toda la provincia, en vivo, en la televisión, valiéndose de un pizarrón y una tiza, es ahora el pronosticador del barrio. Tiene 82 años, cuatro hijos cuyos nombres tienen las mismas iniciales que el suyo y nueve nietos "y medio".

"Vení, vení que te muestro", dice, y pasamos a una habitación en la que tiene dos computadoras y a simple vista, sin hacer una cuenta exhaustiva, sobre los escritorios hay más de cinco pares de anteojos para leer. Él muestra los mapas y modelos en los cuales ve el comportamiento del clima. Nilo no es sólo el pronosticador del barrio: asesora a viñateros y bodegueros desde hace más de 35 años.

El día de esta entrevista ruge el Zonda. Mientras enseña cómo leer esos gráficos de muchos colores y rayas, le suena el celular que lleva en el bolsillo de la camisa. "Mirá, justo", dice y muestra el nombre del contacto que llama: Zuccardi. "Sí –ordena–, que mojen la finca, pero no va a helar después de este Zonda", le vaticina al bodeguero y confiesa orgulloso: "Para ellos lo que dice Nilo no se cuestiona. Lo que más me gusta es la confianza que me tienen personas como Zuccardi, eso me llena de orgullo. En los '80 su padre vino a verme a la oficina después de que una helada lo hizo pelota y a partir de ahí empezamos a trabajar. Yo lo llamo a él o él me llama a mí".

–¿Le gustaría hacer televisión otra vez?
–Hice televisión en cámara por 43 años, pero ya no quiero porque uno se vuelve esclavo del horario. En un principio a la cámara le tenía pavura, hacíamos un programa en el año '67. Tuve un auspiciante para un programa en vivo durante 13 años, Adelante en el tiempo se llamaba el programa. Lógicamente después me fui aclimatando y acostumbrando a las cámaras. A mí lo que me interesan son los viñateros y los bodegueros.

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–Cuando sale a la calle lo paran todos los vecinos...
–Sí, no sólo los vecinos me paran. Estoy yo ahí y todos me saludan, hasta los que pasan en auto me saludan. Tantos años dando el pronóstico en vivo con la tiza mojada, un secreto que me enseñó mi mujer, que es maestra de chicos especiales.

–¿Qué siente cuando se critica a los meteorólogos porque se equivocan?
–Cuando a mí me dicen algo sobre el pronóstico yo me hago responsable de lo que yo digo. Hay gente que no sabe interpretar el pronóstico, no sabe expresar realmente lo que dice. Una vez salió en el diario Clarín: "Para septiembre en Mendoza: tiempo bueno con heladas", se lo recorté y se lo mandé al director. Tiempo bueno en septiembre con heladas es un desastre, es tiempo malísimo. Yo creo que la palabra "bueno" no tendría que existir en meteorología. Lo bueno para unos no lo es para otros.

–¿Pueden pronosticarse las tormentas?
–La inestabilidad se puede pronosticar, pero tormentas aisladas quiere decir en distintos lugares. Las lloviznas son generales, el chaparrón es más sectorizado y el granizo todavía es más sectorizado. Muchas veces el pronóstico se expresa mal y muchas veces la gente lo interpreta mal.

–¿Nunca se cansó de pronosticar?
–No. Siempre me gustó y siempre me gustó investigar. Yo ya he dejado los libros y me dedico a ver en la computadora, con la ayuda de la tecnología resulta mucho más fácil y más certero. Antes la probabilidad de error era mucho más alta. El que no se tecnifica pierde. Hay que actualizarse y hay que trabajar más técnicamente y de modo científico.

–¿Está dedicado sólo a la agrometeorología?
–Sí, el pronóstico público ya no me interesa. Hay muchos porteños que hacen pronóstico público de Mendoza. Yo no me animaría a hacer un pronóstico público de Buenos Aires porque son climas distintos. La montaña produce cambios.

–¿Lo sorprendió alguna vez un fenómeno?
–Hace poco hubo Zonda en el Valle de Uco: llovió a eso de las 22, hubo tormenta en la madrugada, cayó granizo en Tupungato y la mínima cayó a 0 grado. Tormentas con heladas no se ven nunca. Son situaciones raras. Eso se da cada 50 años quizás, no es imposible pero es muy poco frecuente.

–¿Cree en el cambio climático?
–No lo comparto. ¿Te acordás cuando se hablaba de la capa de ozono? Hay muchos factores comerciales en estas cosas. Para mí hay ciclos, ciclos húmedos y ciclos secos. Creo que en cualquier momento esta sequía de nieve que tenemos en Mendoza se va a revertir.

–¿Hasta cuándo trabajará?
–Hasta que me muera. Porque me gusta y porque no hay nada peor para una persona que sentirse inútil. Yo me siento muy bien cuando veo que soy útil.
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