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viernes 15 de septiembre de 2017

Necesitaba una silla de ruedas con motor y la obtuvo gracias a los oyentes de Nihuil

Walther Modesti es fanático del programa radial Sonidos en movimiento. Ahora desea volver a vender billetes de juegos de azar en el centro de Mendoza, como hizo por 30 años

Walther Modesti tiene 55 años, nunca caminó por sus propios medios pero conoce el centro de Mendoza como la palma de su mano.

Durante 30 años vendió billetes de juego en las inmediaciones de la peatonal Sarmiento, hasta que su madre falleció y el padre ya no pudo llevarlo. Para que pueda retomar su actividad, oyentes del programa Sonidos en movimiento de radio Nihuil hicieron una colecta y le regalaron una silla de ruedas con motor.

Modesti nació prematuro, con un peso de 600 gramos, y no pasó por incubadora, ya que sus padres eran del Este y hubieran tenido que trasladarlo a algún hospital del Gran Mendoza, pero el médico les dijo que no podría sobrevivir más de tres días. Pero está vivo.

Con secuelas relacionadas a su motricidad, pero con una fuerza de voluntad envidiable, terminó el Secundario en un colegio normal y pasó gran parte de su vida trabajando en las calles de la Capital.

"En un tiempo vendía Telekino, Lotería de Mendoza, Quini 6 sorpresa, Bingo sorpresa, Loto sorpresa y Tómbola Combinada. Por una cuestión de situación psicológica, porque falleció mi madre y mi padre dejó de poder llevarme al centro porque la vista no lo ayuda, se me vino toda la estantería abajo", explicó Walther.

A principios de 2017 y luego de dos años sin ir al centro a vender, decidió retomar la kinesiología y ahora tiene intenciones de volver a trabajar.

Para eso tuvo una ayuda muy importante de Jacinto Castro, quien conduce desde hace 39 años el programa Sonidos en movimiento todos los domingos de 0 a 4.

"Con Jacinto Castro entablamos una relación directa muy buena, más allá de lo que nos conocíamos del centro. A mi madre le encantaba el programa también y se quedaba a hacerme el aguante hasta las 4 de la madrugada y un poquitito más, como dice Castro en el programa", recordó Walter.

"En mi vida en el centro hice muchos y muy buenos contactos. Trabajé allí 30 años y conozco a todo el mundo"

"Siempre escuché la radio porque es mi cable a tierra. Es una adicción y cuando no está el programa de Jacinto Castro tenemos abstinencia" (Walther Modesti -55-)

El único tema que debe resolver ahora Walther es conseguir una movilidad que lo acerque hasta el centro, ya que vive en Dorrego y si bien la silla tiene autonomía como para llegar, debería circular por la calle y le resulta potencialmente peligroso.

"Yo estuve a cargo de la recaudación. Estoy supersatisfecha porque las personas no me conocían y me invitaban a tomar mate"

"Evidentemente con el programa se sienten acompañados. Están en la misma sintonía, porque Castro trae los recuerdos con la música" (Marilin Pettitfour -65-, prima de Walther)

"Estoy feliz y emocionado por haber recibido esta silla, le agradezco a Jacinto y al gran corazón que tenemos los mendocinos. El único eslabón que le falta a esta cadena es conseguir esa movilidad que me lleve hasta el centro, lo que me ayudaría física y psicológicamente. Mi vida está allá en el centro", concluyó Walther.

25 mil pesos fue el precio de la silla. No la compraron en Mendoza porque acá no bajaba de $38.000 y no llegaban con la recaudación.
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