Mendoza - docentes docentes
martes 27 de septiembre de 2016

"Nadie aprende antes de estar maduro para hacerlo"

Noemí Beneito afirma que hay que parar con eso de estimular a los chicos con celulares. "Tienen que volver a jugar con tierra, con cajas, con trapos".

Noemí Beneito es licenciada en psicomotricidad y se especializa en trabajar con bebés discapacitados. Desde hace mucho tiempo forma a docentes de Educación Especial a lo largo de todo el país y este lunes brindó una capacitación en Mendoza, organizada por la Dirección General de Escuelas, sobre atención temprana.

Su mensaje principal tiene que ver con tratar a los niños con respeto, esto es, esperarlos a que ellos solos vayan desarrollando su personalidad y su inteligencia con lo que traen, sean o no discapacitados.

Afirma que "un niño no es algo a modelar, sino un ser humano que merece respeto".

Esta visión se complementa con un volver a las cosas simples, dejarlos jugar con barro, con trapitos y cajas, evitando el uso de celulares, computadoras o televisión, como así también de juguetes específicos para estimularlos o de actividades extraescolares que les quitan el tiempo para explorar el mundo y ser creativos.

-¿Usted propone un aprendizaje calmo?
-Mi propuesta es permitir que los chicos desplieguen lo que tienen cuando estén maduros para hacerlo. Es imposible madurar a un niño; el niño madura por sí solo y madura mejor si tiene los estímulos adecuados. Si yo le cuelgo un artefacto arriba de la cuna, lo único que puede hacer es mirarlo, pero cuando se cansó de mirar no se lo puede sacar de encima, lo quiere agarrar y no llega, se lo quiere llevar a la boca y no puede, por lo tanto es un artefacto que le molesta y no le sirve absolutamente para nada.

-¿Lo llena de ansiedad?
-Absolutamente. En cambio, si yo le pongo una argolla, un pañuelito que pueda tomar, lo mira, lo chupa, lo pierde, lo vuelve a encontrar, lo compara con el sonajero, se da cuenta de que uno es blando y otro es duro, que a uno lo puede morder y otro no. Así va conociendo lo que lo rodea.

-¿Y esos juegos para bebes, tipo Fisher Price, Chicco, Kiddy, etc., que papel tienen en esto?
-Esos juegos son un asesinato para el aprendizaje, porque siempre aprietan un botón y sale un muñequito y siempre el mismo botón y el mismo muñequito; trabajan con automatismos. En cambio, si le doy una caja tiene que aprender a abrirla, y si la quiere cerrar la tiene que poner de un sola manera, y si le quiere poner cosas adentro aprende que tienen que ser cosas más chicas porque si son grandes no pueden cerrar. Es toda una experiencia de conocimiento que el chico no puede hacer con un juguete del tipo que usted menciona. Por eso, muchos chicos toman las cajas de los juguetes en lugar del juguete hermoso que el papá o la mamá compró, porque la puede vaciar o llenar.

-¿Y por qué se cree que a mayor estimulación un chico aprende más?
-Nadie aprende antes de estar maduro para hacerlo, ahora que yo lo tape de estímulos, de automatismos, y crea que el chico aprendió es una idea mía, no del chico. Nadie aprende antes de estar maduro para aprender, independientemente de si tiene o no una discapacidad.

-¿Y los chicos que no tienen juguetes?
-Pero tienen palos, barro, cajas, de alguna manera pueden llevar a cabo estas acciones. Ahora, no tener nada es como no tener a nadie, y eso lo vemos en niños institucionalizados, que están horas chupando un trapito.

-¿Entonces con un chico discapacitado, que necesita estimulación temprana, no hay que hacerla?
-Hay que estimularlo en los momentos de valor. Por ejemplo, en el baño, en la comida . Luego, en el momento del juego hay que estar al lado de él, ponerle material adecuado para que lo use de acuerdo con su necesidad y en libertad. Pero el momento para la comunicación es el bañado, el vestido, ese es el momento de reírse, de tocarle el cuerpo, de decirle dame la mano, tomá el escarpín y ponelo en el pie, ponete la camperita, y el bebé poco a poco lo hace. No hay ninguna necesidad de estar insistiendo todo el tiempo para que el chico tenga una reacción.

-¿Ese desarrollo con cosas simples, en una alfombra en el piso o en el piso, es mejor que si tiene muchos juguetes?
-Es que el chico es creativo, experimenta subirse a una caja, a un almohadón, con un pie, con el cuerpo, hay miles de formas de hacerlo y ellos las encuentran.

-La educación empezará a ser obligatoria a partir de los tres años, ¿eso es bueno o no?
-Yo estoy absolutamente en contra de hacerla obligatoria a partir de los tres años. Si el Estado quiere ofrecerla para los padres que trabajan, perfecto, pero nunca hacerla obligatorio porque si el chico está bien en su casa, con su mamá, su abuela, son muy chiquitos a los tres años para obligarlos a ir a un jardín

-¿Es necesario que tengan los cuentitos para pintar, las plastilinas, la harina de sal o aprender inglés? Muchas veces las mamás son las que propician esto...
-Todas esas son actividades que las van a tener a lo largo de más de diez años en la escuela. Eso es una idiotez. Hay que volver al patio, con trapos, con palitas, cacharritos, barro y agua donde ensuciarse.

-¿Por qué cree que se ha hecho tanto hincapié en la estimulación temprana?
-Porque vende, se venden objetos, aparatos, se vende la idea de que llegan mejor preparados al colegio. Lo cierto es que no llegan mejor preparados, llegan aburridos, hartos, cansados. Y por eso la escuela luego no los puede contener. En resumen, mi propuesta es que hay que respetar a los chicos, no forzarlos, darles libertad y tiempo para aprender. Parar con eso de los celulares, no puede ser que un bebé se entretenga con un celular, con una pantalla táctil, con eso lo alejamos de cualquier comunicación, lo mismo con la computadora o un televisor. Los priva de la necesaria investigación del mundo externo.
Fuente:

Más Leídas