Mendoza - Alfredo Cornejo Alfredo Cornejo
sábado 23 de julio de 2016

Macri tuvo que frenar el conflicto del paso

A pedido del gobernador Cornejo y del embajador Bordón, gestionó por las demandas de camioneros. Tras dos días de piquetes, el vecino país cambió a su coordinador y reforzó la Aduana con personal.

La bronca de los camioneros en alta montaña, con cortes y piquetes que atormentaron el normal funcionamiento del paso internacional en los últimos dos días consecutivos, terminó elevando el conflicto a una cuestión de Estado entre Argentina y Chile.

La crisis del Paso Cristo Redentor obligó a la directa intervención del presidente de la Nación, Mauricio Macri, a pedido del gobernador Alfredo Cornejo y del embajador argentino en Chile, el ex gobernador mendocino José Octavio Bordón, quienes además se reunieron con el cónsul de Chile, Juan Pino.

Macri habló telefónicamente con el titular de la Aduana argentina para solicitarle que haga lo posible para dar una solución en el corto plazo en el complejo de Uspallata al reclamo de los choferes del transporte de carga.

En Chile, mientas tanto, desplazaron de su puesto a Hernán Lausen, coordinador del paso en Los Libertadores y señalado como el responsable de racionar el tránsito de camiones en el cruce internacional, decisión que fue la chispa de las protestas en Uspallata.

El ya depuesto coordinador venía limitando el tránsito de más de un millar de camioneros que esperaban del lado argentino, tomando medidas similares para los del lado chileno.

Así, el jueves autorizó el tránsito de 170 camiones y ayer sólo de 100. El argumento era priorizar el abundante tránsito vehicular y de turistas aunque las autoridades mendocinas le reprochan que fue demasiado conservador y severo.

El gobierno chileno decidió ademas reforzar la Aduana de Los Libertadores y Uspallata con una dotación propia de la temporada de verano ante la gran cantidad de viajeros que se van de escapada de compras, sobre todo, al país trasandino.

El embajador José Octavio Bordón lo explicó ayer a la prensa: "Es muchísima la cantidad de gente que está cruzando sólo para hacer compras. Estamos en niveles de tránsito similares a los de la época estival y esto complicó muchísimo la operatividad del cruce, porque a diferencia del verano, en esta época del año el paso no se puede usar en horario nocturno".

Además, el diplomático anunció la pronta formación de dos comisiones que representarán a cada país, para buscar una solución a largo plazo que normalice la operatividad del paso internacional.

Demasiada indignación
La bronca de los camioneros en Uspallata estuvo dirigida tanto a las autoridades chilenas como a las argentinas, que tampoco se salvaron.

Cuando el presidente Mauricio Macri llamó al titular de la Aduana, fue para pedirle que atienda cuanto antes los reclamos de los camioneros.

¿Qué reclamaban los choferes que se lanzaron al piquete? Nada extraño. Quieren que la Aduana de Uspallata tenga mayor provisión de agua potable, baños y duchas para poder asearse. Casi un pedido de razones humanitarias.

Además pidieron que se amplíe el playón de estacionamiento, porque cuando se llena deben ubicarse sobre la tierra y con las nevadas tienen que esperar literalmente en un mar de barro.

Los encargos de Macri habían llegado a sus oídos desde Mendoza, por boca del gobernador Cornejo y del embajador Bordón.

El mandatario nacional también se comunicó con la Cancillería argentina para que le solicite formalmente a Chile que dé cumplimiento a los acuerdos que establecen el uso de las aduanas unificadas en períodos de emergencia, como el de estas nevadas, y la mayor agilización del paso.

Medidas para agilizar

El embajador José Bordón anunció ayer junto con el cónsul de Chile en Mendoza, Juan Pino, y el subsecretario de Seguridad provincial, Néstor Majul, que "vamos a trabajar para implementar en el corto plazo que se unifique el trámite migratorio en Uspallata cuando se ingrese al país".

Hasta ahora, el control unificado era para la carga, no para el camionero, cuyo trámite debía hacerlo en la aduana que le tocara, demorando su tránsito por la ruta.

Bordón admitió por su parte que "hay problemas de coordinación y la administración del paso es compleja" y que tiene una estructura de los años '80 con una demanda propia de la actualidad.

A su turno, el cónsul chileno en Mendoza, Juan Pino, no dejó de remarcar que "se trata de un paso fronterizo entre dos naciones en el que tenemos que controlar narcotráfico, contrabando, trata de personas y el monitoreo fitosanitario".

Pino señaló que "hay un alto incumplimiento de los usuarios con el tema de los alimentos, lo que nos obliga a controlar cada rodado".

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