Mendoza - Alfredo Cornejo Alfredo Cornejo
sábado 30 de abril de 2016

Lucas, el alumno que hizo de Macri y chatea con De Marchi

El año pasado representó al Presidente en un simulacro de elecciones de su escuela y elaboró una plataforma propia.

A sus nueve años, Lucas tiene en claro que hay que saber matemáticas, que las meriendas en las escuelas deben ser equilibradas y deben tener frutas, que hacen falta ciclovías para evitar accidentes y que si se quiere un cambio, hay que pedirlo e ir por él. Por eso, le escribió directamente una carta a Mauricio Macri, recomendándole que instrumente mejoras en la educación y, la Presidencia de la Nación, le respondió.
Lucas Resentera es inquieto, curioso, inteligente. Vive en Agrelo (Luján de Cuyo), con su mamá, Analía Moraga (49); su papá, José Luis Resentera (51), y dos de sus hermanos mayores. Al más pequeño le gusta la política, es de River, toca el violín –se enamoró del instrumento viendo la película Karate Kid– y también hace la percusión en una orquesta infanto-juvenil del Centro Integrador Comunitario de su zona.
El año pasado, en una de las tantas elecciones por las que pasamos los argentinos, su maestra de tercer grado –ahora está en cuarto– les dio como ejercicio hacer un simulacro de sufragio en el que algunos estudiantes representaban a los entonces candidatos presidenciales. A Lucas le tocó hacer de Macri.
La tarea para los chicos no era más que hacer como si votaran, pero como Lucas veía en los noticieros que los candidatos hacían propuestas y que Macri, en particular, pedía un "cambio", él hizo lo mismo para su escuela.
"Yo propuse que vuelva la ley de sanción, un libro de disciplina que vaya y vuelva en la mochila, y un comedor, porque siempre en la escuela estaban todos los pisos sucios y los niños comían ahí. La leche la daban en los vasos feos y por eso, yo pedí que la dieran en cajitas individuales. También dije que debería haber consultorios psicológicos para los niños y para las maestras, que las señoritas no les griten a los chicos, también más matemática porque nos daban hasta el punto tres y hacíamos muy poquito", recuerda Lucas sobre la plataforma con que se lanzó.
Aunque Lucas ganó las elecciones entre sus compañeritos, tuvo que cambiarse de escuela.
"La maestra me dijo: '¿Y esto es para mí?' Le dije que no, que eso era para todas las maestras y todas las escuelas. Después de eso íbamos a hacer el voto y nos juntamos los dos grados y ahí le contó a la otra señorita y se enojó también. Hicimos el simulacro y gané yo con 15 puntos, el más bajo tuvo cero, después 1 y el otro que me seguía a mí tuvo 5. Pero volví a mi casa llorando y ya hacía como dos meses que venía de las clases llorando", relata Lucas, por el maltrato que le ocasionaron sus docentes.
Sus papás, cansados de esta situación, decidieron cambiarlo de colegio. Ahora va a la Juan Bautista Azopardo, de Furlotti, y ahí sí le enseñan toda la matemática que él quiere.
Pero la inquietud de Lucas no se calmó y fue más allá. Como él realmente quería una transformación para todos los estudiantes, decidió mandarle una carta al Presidente contándole sus propuestas y lo que le había pasado.
La misiva fue escrita de puño y letra del niño, y con la ayuda de su mamá, la despacharon, con la esperanza de que Macri la leyera.
Pasaron los meses hasta que, en marzo, llegó una respuesta: una carta de Presidencia de la Nación dirigida hacia Lucas.
Su mamá, emocionada, se la llevó directamente cuando él se bajó del micro a la salida de su nueva escuela. "No sabemos si Macri la leyó, creemos que sí", dice Analía mientras mira, con total orgullo en sus ojos, a su hijo.

Es amigo del intendente

Lucas dice: "Me gustan el Presidente, el gobernador Alfredo Cornejo y el intendente Omar De Marchi". Este último, de hecho, le dio su teléfono personal al niño, cuando Lucas tocó con su orquesta en un acto.
El niño intentó dos veces y como no le contestó, le mandó un mensaje y el propio De Marchi le devolvió el llamado.
"Me dijo si quería charlar y le dije que me gustaría hablar en persona y me citó en la municipalidad. Me recibió, le propuse todo lo de la carta y me dijo que me va a ayudar, pero que no podía ahora porque está a full. Le sugerí que haga una ciclovía para mi escuela porque hay niños caminando y en bicicleta, y los autos les pasan muy cerca. Me prometió que más adelantito la van a construir. Y por último lo critiqué porque Agrelo está muy sucio", cuenta Lucas, quien desde ese día tiene contacto directo con el intendente al punto tal que ahora se "whatsappean".
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