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martes 10 de octubre de 2017

Los trapitos se defienden ante la posibilidad de ser multados

El gobernador Alfredo Cornejo adelantó este lunes que se modificará el Código de Faltas para imponerles una sanción que también podrían ser tareas comunitarias

Tanto el gobernador, Alfredo Cornejo, como el intendente de Ciudad, Rodolfo Suarez, tienen en la mira a los cuidacoches. Quieren multar, a través de una modificación en el Código de Faltas, a aquellos que ponen un precio por su tarea a costa de intimidar a los conductores a que les paguen lo que les dicen para que sus autos no sufran ningún tipo de daño.

Esta situación de "amenaza", que técnicamente en el Código Penal es una coacción, es –según Suárez– la principal queja de los automovilistas que estacionan en el centro en lugares, donde no hay medido.

En los alrededores de calle Arístides, en la avenida Juan B. Justo y cuando hay eventos en el auditorio Ángel Bustelo, es dónde y cuándo han detectado que los trapitos ponen una tarifa por lo que, en teoría, debería ser una colaboración a voluntad.

Cornejo habló de un concepto que existe en el Código Penal que no se aplica y que habla de la "mendicidad violenta". "Aparece una persona pidiendo una limosna, pero en realidad tiene una tarifa y un poco presiona al automovilista a que si no le da una propina tarifada, después puede encontrar el auto rayado", explicó el gobernador.

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Dijo que no es la idea penar la mendicidad, lo que sí se pena es la coacción. "Buscamos que sea en el marco de un código de convivencia ciudadana y que las penas no sean de prisión, sino con multas y fundamentalmente con trabajo solidario, con penas alternativas", explicó sobre el proyecto que estará dentro de la modificación general que presentarán sobre el Código de Faltas para 2018.

Aclaró que quieren que sean reformas prácticas y de fácil aplicación. "Si alguien dice que estamos atacando la mendicidad, mentiría. Lo que se ataca es la violencia y la coacción, hay que trabajar en esa zona gris que es la falta", dijo Cornejo.

Suarez dijo que la práctica de los trapitos de cobrar una tarifa es el problema de mayor queja que tienen. "La única posibilidad que hoy tiene una persona que es coaccionada, donde está permitido estacionar y no está el estacionamiento medido, es denunciar delito de coacción y es muy difícil de probar. En lo que se está trabajando es en modificar el Código de Faltas, de manera tal que estas acciones seas tipificadas como una falta. No basta con una ordenanza municipal, ni podemos exigir el cese de la actividad, que sí podría hacerlo la policía", explicó el intendente.

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Dijo que, aunque es viable poner más tarjeteros, los cuidacoches que no entran en este sistema "se van corriendo a otros lugares y la gente tiene miedo de que les dañen los autos".

Los protagonistas
Fabián André, un cuidacoches que trabaja desde hace 22 años en la calle Garibaldi, dijo que está de acuerdo con que multen por cobrar una tarifa porque eso no se puede hacer. "Yo pongo un precio únicamente si van a estar toda la noche, si me tengo que quedar hasta las 6 de la mañana, cobro $50. Igualmente, yo tengo mis clientes que hasta me dejan las llaves de los autos", contó. Dijo que quiso anotarse para ser tarjetero, pero que la Municipalidad no le permitió entrar al programa.

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Andrés Britos, un automovilista, dijo que está de acuerdo con que algunas personas puedan "ganarse unos pesos cuidando autos, pero algunos se abusan y por miedo a que le hagan algo al auto, terminás cediendo a pagar lo que te cobran".

"Nosotros no ponemos precio, nos manejamos con los clientes. El gobernador debería dejar de hacer cosas para que la gente vea y ponerse a hacer escuelas", opinó Cristian Ávila, un trapito de calle Garibaldi.
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